Autor: Ainara

Egunon! Bilbo-Madrid-Zurich. Tomo de nuevo la carretera (y el aire) para emprender nuevas misiones:

-Mañana y pasado impartiré el Taller con_textos @Ainara LeGardon. Autogestión cultural en Consonni Contemporary Art Producer and Publisher (plazas agotadas). Es un reto para mí abandonar lo estrictamente musical para abordar la filosofía DIY en un ámbito más abierto, y hacerlo en 8 horas. Seguro que podemos.

-El próximo fin de semana (domingo 24) Archipiel participaremos en el Festival de experimentación sonora organizado por Blablaradio Radio LoRa en Zurich. Mi primer concierto en Suiza. Sólo recuerdo haber pisado suelo suizo de camino a la grabación de “14 Hours” en Ljubljana (Eslovenia) junto a Chris Eckman, hace 14 años.

-Pero antes de embarcar, tengo una cita con mi amigo y confidente Ivor R Tamplin en la cuarta sesión de Sounds from the Basement #4, en Molar (Madrid), el viernes 22 a las 19:30 h. “Tras algunas horas de charla sobre música, músicos, públicos, propiedad intelectual, idiomas, vida y demás (artes) en el transcurso de dos años, frente a cafés rápidos y reposados, Ainara LeGardon y Ivor R Tamplin se han decidido a sonar juntos fugazmente, ¡a ver qué pasa!”

En los días que quedan libres, debo finalizar la corrección de mi artículo “Revisión del marco legislativo de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual: conflictos, propuestas de modernización e implicaciones en el futuro de la gestión de derechos” para adecuarlo a las normas de estilo de la editorial Thomson Reuters Aranzadi. En noviembre, con todos ustedes, dentro del “Derecho del Arte. Anuario Iberoamericano 2016”.

Pues eso. A ver qué pasa…

Saludos desde un Irun lluvioso. Que paséis un feliz día.

PD: La coincidencia del número 14, entre las horas del título de la canción y los años que hace que la grabé, me ha hecho recordar un diario de viaje de hace ya tiempo. La foto es aún más antigua, de cuando el furor por las redes sociales no existía, pero los “selfies” sí (aunque con Polaroid). Aeropuerto de Zurich, diciembre del 2002.

 

Madrid, 13/02/11

Catorce años, catorce horas.
Nos separan y nos mantienen unidos.

La carretera y el polvo, la tierra. El frío.
Nos separan y nos mantienen unidos.

Espero que sigas vivo.

Ainara LeGardon. Aeropuerto de Zurich, 2002.

Ainara LeGardon. Aeropuerto de Zurich, 2002.

https://ainaralegardon.bandcamp.com/track/14-hours

Carretera Bilbo-Irun, 05/07/16

La niebla sólo puede
descender tanto
el día después
de abrazarte en sueños.

Está abatida, se deja.
Se deja vencer.
Se licúa
ladera abajo.

Porque te abracé
ayer
en sueños.
Y hoy.

 

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016. Foto de Kris Ćwik.

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016, 02/07/16. Foto de Kris Ćwik.

 

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016. Foto de Kris Ćwik.

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016, 02/07/16. Foto de Kris Ćwik.

 

Ainara LeGardon por Mario Sarramián. Grabación de la obra "Buco" de Joan Espasa para el proyecto "Doppler eco tac" de Miriam Isasi. Teatro Baracaldo, 05/07/16.

Ainara LeGardon por Mario Sarramián. Grabación de la obra “Buco” de Joan Espasa para el proyecto “Doppler eco tac” de Miriam Isasi. Teatro Barakaldo, 05/07/16.

Sevilla, 16/06/16, 4:20 am

Un mosquito se posa
en el cabecero de la cama
y suena como si Bonham
tocara un gong.

Violeta,
tu sonrisa perenne
me recuerda
lo que escribía Max Aub:
No existe el tiempo,
solo los párpados cerrados y abiertos.
No sé lo que haces cuando cierro los ojos,
pero al abrirlos tu gesto ahí está.
Ahí permanecen tus dientes perlados,
tus labios rojo aventura,
las frases sabias que me dices.

Estampo el mosquito
contra mi pecho izquierdo
desnudo.
Suena como el cansancio.

Ainara LeGardon en Nocturama por Oscaromi

Ainara LeGardon en Nocturama por Oscaromi

PD: la foto es de oscaromi del concierto del pasado miércoles en Nocturama, pocas horas antes de enlazar en duermevela la sonrisa de Violeta con las palabras de Max Aub y maldecir el vuelo de un mosquito. Gracias a todos los que os habéis cruzado estos días conmigo. Ha sido perfecto.

Buenos días:

La Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras, mediante un manifiesto/propuesta, pone sobre la mesa tres problemas que afectan a la relación entre SGAE y sus socios, y propone los cambios que deberían producirse para evitar esos conflictos.

El detonante para poner en marcha esta acción ha sido la reciente demanda de Pablo und Destruktion contra SGAE/Atresmedia, de la que tenéis amplia información en una completa entrevista publicada en Mondo Sonoro. Participé en ella en calidad de “experta” en propiedad intelectual, así como he participado en la redacción del manifiesto que os adjunto a continuación. Mediante esta entrada en mi blog, me adhiero públicamente a él.

Dejando al margen mi experiencia en el campo de la propiedad intelectual, quizás sea más ilustrativo aportar mi visión como autora, socia de la entidad. He pensado que quizás querríais conocer algunas de las razones por las que decido incumplir mi contrato de gestión con SGAE (incurriendo en lo que es sus estatutos se considera “falta leve”). Una falta que, según los autores que pasan por mis talleres o con quienes converso, cometemos cientos (me atrevería incluso a decir miles) de socios de SGAE. Si tantos, muchos inconscientemente, lo estamos incumpliendo, ¿no será que habrá que replantearse los términos de ese contrato?

Primero, copio el manifiesto. Quien desee adherirse a él lo puede hacer enviando su nombre y nº de socio de SGAE a union.musicos@gmail.com. También pueden firmarlo autores no socios de SGAE; se harán dos listados por separado. Tras el manifiesto, explico algunos de mis motivos por los que creo que la situación debe cambiar y solicito esos cambios (para empezar) en el seno de SGAE.

Tres propuestas para la mejora del funcionamiento de SGAE:

1) El conflicto entre el artista Pablo Und Destruktion y Atresmedia/SGAE ha puesto de manifiesto un grave conflicto entre la voluntad de las autoras/es y la gestión de SGAE: al firmar el contrato de gestión se obliga a delegar la gestión de la TOTALIDAD de su repertorio a la entidad.

Si bien SGAE permite dejar fuera del acuerdo ciertos territorios y categorías de derechos en determinadas condiciones, el/la autor/a no puede optar por dejar fuera de SGAE la gestión de ciertas obras, asunto que choca frontalmente con el Art. 153 de la LPI: “La gestión de los derechos será encomendada por sus titulares a la entidad de gestión mediante contrato cuya duración no podrá ser superior a tres años renovables por períodos de un año, ni podrá imponer como obligatoria la gestión de todas las modalidades de explotación ni la de la totalidad de la obra o producción futura. Ello sin perjuicio de los derechos contemplados en la presente ley cuya gestión deba ejercerse exclusivamente a través de las entidades de gestión.”

Muchas personas, por diversos motivos, no declaran todas sus obras en SGAE, por lo que en esta situación, de manera normalmente inconsciente, se incurre en un incumplimiento de contrato.

Proponemos una solución sencilla, realista y próxima a este problema: que la gestión de las obras por parte de SGAE la decida la persona que la crea, como ya sucede en otras entidades como VEGAP, CEDRO y DAMA. Si es posible la gestión por obra en artes gráficas, literatura o audiovisuales, es posible también en la música.

2) Otra carencia histórica en SGAE es que no es posible elegir el tipo de licencias bajo las que quieren difundir su obra. Entidades de gestión como BUMA/STEMRA (Holanda), KODA (Dinamarca), STIM (Suecia) y SACEM (Francia) ya han impulsado programas piloto para que las y los creadores puedan usar licencias Creative Commons.

Proponemos un programa piloto similar en el que SGAE permita el la gestión de obras bajo licencias Creative Commons.

3) El conflicto de Pablo Und Destruktion con Atresmedia/SGAE también ha manifestado que no están claros los acuerdos de SGAE con las televisiones.

Por ejemplo, cuando una cadena utiliza una canción para realizar una promoción de sus contenidos, SGAE unilateralmente decide que esa pieza audiovisual no se trata de un anuncio publicitario, sino de una simple autopromoción en la que no se requiere la autorización del autor/a para obtener el derecho de sincronización. Además se vulneran los derechos morales de las y los creadores, puesto que no se respeta la integridad de la obra en estos anuncios.

Proponemos que se hagan públicos todos los acuerdos que existan de este tipo, para que puedan ser debatidos y, en su caso, modificados. Pensamos que la persona que compone siempre debe poder decidir si su canción va usarse para publicitar algo en un entorno fuertemente mercantilizado y comercial como es una televisión. Los derechos morales deben prevalecer por encima de cualquier acuerdo entre SGAE y las televisiones y entidades de radiodifusión.

Como os decía, yo soy una de esas autoras que decide no declarar todas sus obras en SGAE. En mi caso, además del género comúnmente conocido como “rock”, también disfruto haciendo improvisación y experimentación sonora.

De este tipo de piezas de arte sonoro o experimental, ni siquiera me considero (y esto ya es una cuestión filosófica, estética y política) autora. (Explicar esto quizás abarcaría otra tesis, y además es un sentimiento contrario a la ley -que expresa que el derecho moral del autor a ser reconocido como padre de la obra es irrenunciable, inalienable y no prescribe-, por lo que vamos a dejar este debate para otro momento).

Algunas de estas piezas han sonado en emisoras de radio tan conocidas como Radio 3 o Radio Clásica, ambas de Radio Nacional de España, produciéndose una situación peculiar: Esta cadena abona unas tarifas generales a SGAE, emita lo que emita. Si no reclamo mi parte de esa tarifa, alguien se lo reparte. La tarifa en ningún caso se abarata teniendo en cuenta el porcentaje de obras radiadas de autores no socios o bien de temas licenciados con Creative Commons. Programas como Ars Sonora (Radio Clásica), emite una gran cantidad de repertorio libre de derechos, y aún así, la tarifa general que RNE paga a SGAE es la misma.

(El sello discográfico Audiotalaia, que precisamente editó uno de mis trabajos de improvisación sonora, adjunta en su página web un listado parcial de composiciones publicadas bajo licencias CC, que han sido emitidas en RNE. Según informan, “se pretende poner de manifiesto la duda razonable existente en relación al sistema de reparto por emisiones públicas que la SGAE aplica a contenidos emitidos por RNE” http://www.audiotalaia.net/actions/expolio/).

Para poder reclamar la parte de la tarifa que me correspondería (simplemente para que no lo cobren otros), en alguna ocasión he tratado de declarar en SGAE alguna pieza de este tipo. Al realizar la declaración de obra especificando como género “improvisación” (que es lo que es, ni más ni menos), se ha rechazado mi declaración puesto que la normativa interna de SGAE considera que una improvisación está dentro del género sinfónico y se ha de acompañar la declaración con la partitura completa de la obra.

No sé si alguien es capaz (yo desde luego no) de partiturizar de forma estándar el ruido de un plástico, un acople de micrófono realizando un vertiginoso glissando, una tos de entre el público, o un vibrador rozando una vasija de cristal llena de conchas y piedras. Por un lado, no registrando estas obras en SGAE estoy incumpliendo mi contrato de gestión con la entidad. Por otro lado, sus reglas impiden que pueda declarar la obra. Y mientras tanto, las tarifas se siguen cobrando por disponibilidad de un repertorio supuestamente “universal” y no atendiendo al uso efectivo de obras concretas. Lo justo, yo opino, sería pagar únicamente por lo que se usa. Y que SGAE cobrara únicamente por el repertorio que efectivamente gestiona.

Comparando mi situación con el caso de Pablo Und Destruktion, me imagino la indefensión que podría llegar a sentir si una de estas obras no declaradas en SGAE pasa a formar parte de un anuncio de una serie en una cadena (algo que desvirtuaría totalmente esa música), sin que nadie me consulte ni se solicite mi autorización para la sincronización. Puede pasar en cualquier momento. A mí, y a cualquiera.

Algo debe cambiar. Pongámonos manos a la obra.

 

Ainara LeGardon. Nº de socia SGAE 56786.

“El diablo se hace más fuerte cuando miras hacia otro lado”. Ayer escuché esta frase (o algo parecido en su versión inglesa) e inmediatamente la adopté como epígrafe de uno de los capítulos del libro sobre SGAE. Afortunadamente, algo está cambiando y hoy, 27 de mayo, algunos miramos de frente a muchas cosas. Las comparto con vosotros por si os apetece unir la trayectoria de vuestros rayos X:

-Se ha puesto en marcha la página Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Uno de los primeros actos en los que estarán algunos compañeros es esta tarde en Madrid, una jornada sobre sindicalismo y derechos de autor en el Ateneo de Villaverde: https://www.diagonalperiodico.net/culturas/30454-jornada-sindicalismo-derechos-autor.html

-Yo no estaré allí, porque arranco en Irun “Copyzer” (“Copyqué”), un servicio de asesoría gratuita y personalizada en materia de derechos de autor, licencias, y propiedad intelectual en general. La demanda ha sido brutal y las sesiones están completas hasta septiembre, lo cual indica vuestra inquietud y necesidad.

-Pero para el que quiera escuchar mis consideraciones acerca de los modelos de gestión de derechos de autor, la música en el entorno digital, la supuesta batalla entre creadores y usuarios, y lo que yo entiendo por respeto entre unos y otros, os recomiendo encarecidamente la lectura de esta entrevista en Plaza Abierta que me ha realizado Alejandro Matilla. La más detallada y completa en materia de propiedad intelectual de las que me han hecho hasta ahora. Espero que os parezca interesante puesto que, como siempre digo, va por vosotros. Que paséis un buen fin de semana. Y mirad a este lado, por favor.

http://plazabierta.com/entrevista-a-ainara-legardon-sobre-propiedad-intelectual/

Portada entrevista Ainara LeGardon en Plaza Abierta

Portada entrevista Ainara LeGardon en Plaza Abierta

 

Seguimos en nuestro esfuerzo de apoyar y formar a los creadores. Este mes arranco la coordinación de un servicio de asesoría gratuita en materia de propiedad intelectual en el CBA Kultur Gunea-Espacio Cultural CBA de Irun.

Será un servicio estable, los últimos viernes de cada mes. Es necesaria una inscripción previa mediante un correo electrónico a workshops@ainaralegardon.com, indicando las dudas concretas por las que se requiere la consulta.

En todo el Estado sólo conozco una iniciativa parecida: la de la asociación Intangia, que realiza este tipo de servicio en el Centro de Arte Huarte (Navarra).

La primera sesión está ya completa, pero os animo a contactar para próximas sesiones.

Muchas gracias a la generosidad de las personas que desde el Ayuntamiento han sabido ver y apostar por el valor de un servicio así, en especial a Ainara Martin y Juncal Eizaguirre.
“Copyzer” es un servicio estable de asesoría a proyectos creativos en materia de propiedad intelectual, licencias y gestión de derechos de autor. Se llevará a cabo en las instalaciones del CBA con una periodicidad de una sesión mensual de dos horas de duración. Está dirigido a artistas, creadores y agentes culturales que necesiten asesoramiento puntual sobre cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual, la gestión de derechos y los distintos tipos de licencias.

Un asunto fundamental para que la comunidad creativa pueda tomar decisiones conscientes y responsables respecto a la gestión de sus obras, es dotar a los artistas y creadores de la formación necesaria en materia de propiedad intelectual. Que sepan qué derechos genera su obra y de cuáles son titulares, que diferencien entre aquellos que pueden ceder y los que no, que entiendan qué es y qué no es una entidad de gestión colectiva, que comprendan lo que son y no son las licencias libres y su compatibilidad o no con el modelo de gestión elegido por ellos mismos, y, como objetivo final, que ni un solo autor firme ningún contrato sin entender plenamente a qué se está comprometiendo mediante ese acuerdo.

De la misma manera, la formación y asesoramiento a personas dedicadas a la gestión cultural les dotará de las herramientas necesarias para desarrollar sus competencias de forma más eficiente.

Momento de la presentación en rueda de prensa el 29 de abril en CBA (Irun)

Momento de la presentación en rueda de prensa el 29 de abril en CBA (Irun)

 

Portada Aldiri Aktikertura eta abar 25

Portada Aldiri Aktikertura eta abar 25. Fotografía de Rafa Rodrigo. Material utilizado para la elaboración de la pieza “El deseo como cemento”: Miniamplificadores Danelectro Honeytone, eco de cinta Copicat IC 300 WEM ’70s, micrófono Electro-Voice 915 Crystal –perteneciente a un afinador estroboscópico Conn Strobo Tuner ST9 ‘50s-,varios reproductores de casete Philips, Sanyo, Omega y Unisef, cinta, material plástico, vasija con conchas y teléfono perteneciente a un sintetizador analógico DeMenTia laBs circuit bent “Field phone”

Mis cacharros tienen el honor de conformar el bodegón de la portada del nº25 de la revista de arquitectura Aldiri Arkitektura eta abar. En el interior, una entrevista de Ander Gortazar Balerdi sobre mi proyecto “El deseo como cemento“. Música y arquitectura, mucho en común. Reproduzco a continuación la versión en castellano. La versión en euskera, aquí: http://www.ueu.eus/denda/ikusi/aldiri_25__donostia__kulturaren_hiria_

 

Música para la portada de una revista de arquitectura. ¿Qué tienen en común ambas disciplinas?

Muchísimo. A través de la música también diseñamos, proyectamos y construimos. Fabricamos relatos y lugares en los que la gente encuentra refugio y disfrute. Los músicos, al igual que vosotros los arquitectos, tenemos que elegir los materiales idóneos y la mejor forma de combinarlos para que la experiencia deje huella en quien la vive.

El bodegón fotografiado por Rafa Rodrigo muestra todos los dispositivos y elementos utilizados para la pieza “El deseo como cemento”. ¿Por qué deseo? ¿Por qué cemento?

Llegué a ese título casi al final del proceso, cuando comprendí con qué materiales estaba trabajando. No sólo eran sonidos, eran también palabras e historias. Pero lo que más peso iba adquiriendo era el conjunto de relatos que yo misma iba construyendo mirando los edificios, observando la ciudad (me informé sobre la historia local, el porqué de sus monumentos, arquitectura, peculiaridades, etc.), a los paseantes, a la gente conversando en el tranvía, en las cafeterías… En Donostia podía entender parte de sus diálogos. En Wroclaw sólo sus gestos, su tono, el contexto. Todas esas piezas, sin un material aglomerante, no encajaban. Ese aglomerante que daba cohesión al conjunto era precisamente mi fantasía y cómo yo estaba interpretando todo que percibía a través de mis sentidos: “El deseo –mi fantasía- como cemento –cohesionador-”.

En uno de los diarios donde fui describiendo el proceso, expliqué que me interesaba “dialogar entre nosotros y con ellas [las ciudades], en el idioma en el que hablan las ciudades y las historias: un lenguaje aunque a veces torpe, siempre acogedor; formado por palabras truncadas, de las que nos llevamos tan sólo una parte de su significado. De esta manera podemos seguir construyendo ficciones y rellenar con el cemento del deseo los huecos de nuestra vida que no acertamos a comprender”.

“El deseo como cemento” nace en una residencia artística en Wrocław, y fue grabada tanto en la capital cultural polaca como en Donostia. ¿En qué aspectos de la ciudades está basada la pieza?

La idea nace del reto de vincular ambas ciudades a través del arte sonoro. El resultado de la pieza no es una grabación, sino una acción o performance sonora. Las grabaciones que utilizo en ella están tomadas en ambas ciudades, pero en la pieza intervienen también las palabras (o mejor dicho, los fonemas), el poso de las historias con las que me fui encontrado y otras que fui imaginando, y también algo de reflexión y crítica sobre el paisaje sonoro que nos envuelve.

¿Cómo fue el proceso creativo?

Durante varias semanas caminé por las ciudades grabando todo sonido y/o escena sonora que me resultara interesante. En Donostia, por ejemplo, grabé a unos niños jugando al fútbol en la Plaza de Cataluña, gritando, bajo el cartel que avisa “prohibido jugar al balón”. Éste rebotaba contra las paredes de la Parroquia de San Ignacio, y se me ocurrió, sin parar la grabadora, caminar hacia la entrada y descubrir lo que estaba sucediendo en el interior de la iglesia. Me encontré con una escena magnífica, el rezo del rosario. Decenas de mujeres murmuraban ese cántico que se convertía en un colchón sonoro, con palabras empapadas por la reverberación de aquel espacio, ininteligibles pero con mucho significado. Una pared de piedra separaba dos mundos, dos ambientes sonoros, totalmente distintos.

Como ese ejemplo, muchos más. Tantos, que llegó el momento de desechar algunos paisajes. Fui uniendo ciertos cabos entre las dos ciudades, señales que me indicaban qué audios usar y cuáles no, y lo fui documentando todo en un diario. De esta forma, el proceso se completaba con pequeños poemas y reflexiones.

Técnicamente, hubo que realizar una selección de las grabaciones de campo, elegir un orden lógico, pasarlas a formato casete, y encontrar la manera de encajarlas con las historias y las escenas que más me habían llamado la atención. También quise utilizar objetos o materiales encontrados en las ciudades para recrear momentos sonoros vividos en ellas. Por ejemplo, recreé el sonido de las olas del mar rozando la superficie de un micrófono de contacto con arena de la playa de la Zurriola contenida en un bol, o el sonido de las obras de reforma de las ciudades -el más común y casi continuo de los ambientes sonoros- haciendo vibrar una vasija de cristal que compré en un mercadillo de Wroclaw y rellené con conchas traídas de Donosti. Todo este proceso de búsqueda, ensayos, errores y hallazgos, me llevó aproximadamente un par de meses.

La pieza recrea sonoramente las obras de reforma de la ciudad, la arquitectura, la forma de comunicarnos. ¿Se podría extraer alguna conclusión? ¿Hacia dónde va La Ciudad, como ecosistema?

Aunque disfruté enormemente de las diferencias (la gastronomía y las costumbres relacionadas con ella, la arquitectura -que en Wroclaw es tremendamente especial-, etc.), me sorprendió encontrar un contexto de “Ciudad” muy homogéneo en dos lugares tan distintos y alejados. Hay más elementos comunes de los deseables, bajo mi punto de vista. Toda una retahíla de franquicias multinacionales que nos visten y nos dan el café como “nos tiene que gustar”, hacen que todo parezca demasiado uniforme y me hace intuir que el pensamiento se mueve globalmente por una misma senda que nos marcan tanto aquí como allá.

También me sorprendió lo poco conscientes que son los ciudadanos del entorno sonoro que les rodea. Vivimos en un contexto saturado de músicas, melodías, cantos, sonidos, ruidos (a gran volumen), voces y ecos (repeticiones de mensajes) que nos envuelve y, en ocasiones, incluso nos acorrala. Sin embargo, hemos terminado por acostumbrarnos a esta saturación y a vivirla con cierta dejadez.

¿Y hacia dónde la ciudad, Donostia-San Sebastián? ¿Cual es el poso que dejará la Capitalidad Cultural en la ciudad?

Para mí, a título personal, se está consolidando en una oportunidad de realizar proyectos diferentes, de encontrar otros creadores y ciudadanos con los que dialogar en lenguajes artísticos distintos. Pero, en términos generales, espero que seamos capaces de lograr que la huella que perdure no sea la de una ciudad más cara e inaccesible, como suele ocurrir tras los macro-eventos de este tipo.

Sólo me queda preguntarte por la definición de “cultura” de Ainara LeGardon.

Supongo que es aquello que hace de nosotros lo que somos. Lo que conforma nuestra identidad; ese contexto adquirido en el que a veces es necesario desaprender para que las nuevas ideas avancen.

Ilustración de Ainara LeGardon por Pirati a partir de una fotografía de Rafa Rodrigo

Ilustración de Ainara LeGardon por Pirati a partir de una fotografía de Rafa Rodrigo

 

 

“Creo que existe ya casi la necesidad de clamar que tenemos una obligación moral o una vocación. Decir que la música es como un jardín: si no la cuidamos, se marchitará y morirá. El mundo será un lugar más desagradable. Creo que si no educamos a otra generación que valore las artes y la cultura se acabará la historia.” Adam Farrel (Beggars Group).

Yo no creo que se acabe, no creo que la música vaya a morir nunca. Pero si no la cuidamos, el mundo será sin duda un lugar más desagradable. Esta cita y otras muchas las he disfrutado durante mi trayecto de este fin de semana. Viajar de Irun a León, comer, dormir, impartir un taller de autogestión de 8 horas en MUSAC (genial el grupo), ofrecer una entrevista para Fluido Rosa y volver a casa, todo en menos de 36 horas. Y mientras viajaba, devorar el libro #Gorrones. Cómo nuestro insaciable apetito de contenidos gratis en internet empobrece la creatividad de Chris Ruen. Muy buen relato, aunque supongo que impopular por momentos, sobre la supervivencia (o no) de los artistas en esta era que nos ha tocado vivir y la guerra que se libra en el campo de la propiedad intelectual.

Os dejo hoy con el vídeo de del single “Canada” de Low, que fue editado por Rough Trade (sello de Beggars Group). Os dejo con la supervivencia y el regar. Gracias a los que desbrozáis y cuidáis de la regeneración de nuestros jardines musicales. Que paséis una buena noche.

 

 

 

Ultimando el montaje de “Caementum”. Humo y estaño. Este es un pequeño manual de instrucciones:

“Caementum” es una instalación-instrumento que puedes tocar, escuchar, ver y sentir.

Manipula delicadamente los artefactos. Su vibración será captada por unos sensores conectados a varios altavoces. Descubre los sonidos que esconden. Puedes controlar los volúmenes con los pedales situados en el suelo.

Las texturas sonoras, incluyendo la de tu propia voz, serán recogidas por un micrófono que envía una señal a un ordenador.

Si te apetece, canta o exprésate de cualquier forma.

Mediante un algoritmo, el sonido de lo que esté ocurriendo en la sala se representará en imagen, que podrás ver a través de un bloque de hormigón translúcido.

Disfruta de la experiencia.

——————

Jaime de los Ríos y yo os esperamos el día 10 a las 19 h en Museum Cemento Rezola para interpretar una pieza, que no será más que una de las infinitas posibles experiencias que podrán vivir quienes se acerquen al Museo y se dispongan a abrir todos sus sentidos.

Soldando. Foto de Rafa Rodrigo

Soldando. Foto de Rafa Rodrigo

Pensando. Foto de Rafa Rodrigo

Pensando. Foto de Rafa Rodrigo

Imaginando. Foto de Rafa Rodrigo

Imaginando. Foto de Rafa Rodrigo

Corrigiendo. Foto de Rafa Rodrigo

Corrigiendo. Foto de Rafa RodrigoDeliberando de camino a casa. Foto de Rafa Rodrigo

Deliberando de camino a casa. Foto de Rafa Rodrigo

 

El artículo “Revisión del marco legislativo de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual: conflictos, propuestas de modernización e implicaciones en el futuro de la gestión de derechos” de Ainara LeGardon, ha resultado finalista del prestigioso Premio Rodrigo Uría Meruéndano de Derecho del Arte.

La decisión del Jurado ha sido adoptada por unanimidad, y el trabajo de LeGardon será publicado en una monografía junto con el ganador “La puerta de Banksy (el error en la compraventa de obras de arte)”, de Juan Javier Negri, y “La protección jurídica de la obra artística en el siglo XIX”, de Alejandro Pérez Köhler.

El Premio que convoca la Fundación Uría tiene el objeto de “apoyar e incentivar los estudios jurídicos innovadores y de calidad sobre el mundo del arte, tales como estudios jurídicos sobre los creadores, sus obras y la difusión de bienes que son fuente de conocimiento, vehículo de intercambio cultural, medio para la expresión de las ideas e invitación al placer estético”.

En su artículo, LeGardon describe y analiza el debate suscitado por la revisión del marco legislativo de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual. Se exponen informes, puntos de vista de los distintos agentes implicados, conflictos planteados, propuestas de modernización, así como una reflexión en torno a sus implicaciones en el futuro de la gestión de derechos de autor y conexos a nivel europeo. Así mismo se analiza la última modificación de la Ley de Propiedad Intelectual española (Ley 21/2014), poniéndola en relación con la Directiva 2014/26/UE, aún sin transponer a nuestro Ordenamiento Jurídico, y se valoran algunas de sus implicaciones en el futuro de gestión colectiva en el Estado español. Por último se realiza un breve repaso al entorno europeo, describiendo las últimas modificaciones en leyes de varios Estados miembros, así como experiencias alternativas en el ámbito de la gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual.

LeGardon, siguiendo con su investigación y labor docente en torno a la propiedad intelectual y la gestión de derechos de autor, ofrecerá en los próximos meses varios talleres de Autogestión (en el MUSAC de León el 1 y 2 de abril, en el Centro de las Artes de Sevilla el 16 y 17 de junio, y en la sede de Consonni –Bilbao- el 13 y 14 de julio), además de continuar con sus servicios como consultora para Musikari (Asociación de Músicos de Euskal Herria).

Ainara LeGardon pone a disposición del público sus artículos y ponencias en descarga libre a través del enlace: http://www.ainaralegardon.com/category/publicaciones/

Más información sobre el Premio Rodrigo Uría Meruéndano de Derecho del Arte en: http://www.fundacionprofesoruria.org/noticias/Fallo-del-II-Premio-Rodrigo-Ur-a-Meru-ndano-de-Derecho-del-Arte.html

Ainara LeGardon por Alvaro Sanz

Ainara LeGardon por Alvaro Sanz


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