Categoria: Diario de viaje

Egunon! Bilbo-Madrid-Zurich. Tomo de nuevo la carretera (y el aire) para emprender nuevas misiones:

-Mañana y pasado impartiré el Taller con_textos @Ainara LeGardon. Autogestión cultural en Consonni Contemporary Art Producer and Publisher (plazas agotadas). Es un reto para mí abandonar lo estrictamente musical para abordar la filosofía DIY en un ámbito más abierto, y hacerlo en 8 horas. Seguro que podemos.

-El próximo fin de semana (domingo 24) Archipiel participaremos en el Festival de experimentación sonora organizado por Blablaradio Radio LoRa en Zurich. Mi primer concierto en Suiza. Sólo recuerdo haber pisado suelo suizo de camino a la grabación de “14 Hours” en Ljubljana (Eslovenia) junto a Chris Eckman, hace 14 años.

-Pero antes de embarcar, tengo una cita con mi amigo y confidente Ivor R Tamplin en la cuarta sesión de Sounds from the Basement #4, en Molar (Madrid), el viernes 22 a las 19:30 h. “Tras algunas horas de charla sobre música, músicos, públicos, propiedad intelectual, idiomas, vida y demás (artes) en el transcurso de dos años, frente a cafés rápidos y reposados, Ainara LeGardon y Ivor R Tamplin se han decidido a sonar juntos fugazmente, ¡a ver qué pasa!”

En los días que quedan libres, debo finalizar la corrección de mi artículo “Revisión del marco legislativo de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual: conflictos, propuestas de modernización e implicaciones en el futuro de la gestión de derechos” para adecuarlo a las normas de estilo de la editorial Thomson Reuters Aranzadi. En noviembre, con todos ustedes, dentro del “Derecho del Arte. Anuario Iberoamericano 2016”.

Pues eso. A ver qué pasa…

Saludos desde un Irun lluvioso. Que paséis un feliz día.

PD: La coincidencia del número 14, entre las horas del título de la canción y los años que hace que la grabé, me ha hecho recordar un diario de viaje de hace ya tiempo. La foto es aún más antigua, de cuando el furor por las redes sociales no existía, pero los “selfies” sí (aunque con Polaroid). Aeropuerto de Zurich, diciembre del 2002.

 

Madrid, 13/02/11

Catorce años, catorce horas.
Nos separan y nos mantienen unidos.

La carretera y el polvo, la tierra. El frío.
Nos separan y nos mantienen unidos.

Espero que sigas vivo.

Ainara LeGardon. Aeropuerto de Zurich, 2002.

Ainara LeGardon. Aeropuerto de Zurich, 2002.

https://ainaralegardon.bandcamp.com/track/14-hours

Carretera Bilbo-Irun, 05/07/16

La niebla sólo puede
descender tanto
el día después
de abrazarte en sueños.

Está abatida, se deja.
Se deja vencer.
Se licúa
ladera abajo.

Porque te abracé
ayer
en sueños.
Y hoy.

 

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016. Foto de Kris Ćwik.

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016, 02/07/16. Foto de Kris Ćwik.

 

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016. Foto de Kris Ćwik.

Ainara LeGardon. Prueba de sonido @ BASK 2016, 02/07/16. Foto de Kris Ćwik.

 

Ainara LeGardon por Mario Sarramián. Grabación de la obra "Buco" de Joan Espasa para el proyecto "Doppler eco tac" de Miriam Isasi. Teatro Baracaldo, 05/07/16.

Ainara LeGardon por Mario Sarramián. Grabación de la obra “Buco” de Joan Espasa para el proyecto “Doppler eco tac” de Miriam Isasi. Teatro Barakaldo, 05/07/16.

Sevilla, 16/06/16, 4:20 am

Un mosquito se posa
en el cabecero de la cama
y suena como si Bonham
tocara un gong.

Violeta,
tu sonrisa perenne
me recuerda
lo que escribía Max Aub:
No existe el tiempo,
solo los párpados cerrados y abiertos.
No sé lo que haces cuando cierro los ojos,
pero al abrirlos tu gesto ahí está.
Ahí permanecen tus dientes perlados,
tus labios rojo aventura,
las frases sabias que me dices.

Estampo el mosquito
contra mi pecho izquierdo
desnudo.
Suena como el cansancio.

Ainara LeGardon en Nocturama por Oscaromi

Ainara LeGardon en Nocturama por Oscaromi

PD: la foto es de oscaromi del concierto del pasado miércoles en Nocturama, pocas horas antes de enlazar en duermevela la sonrisa de Violeta con las palabras de Max Aub y maldecir el vuelo de un mosquito. Gracias a todos los que os habéis cruzado estos días conmigo. Ha sido perfecto.

“Creo que existe ya casi la necesidad de clamar que tenemos una obligación moral o una vocación. Decir que la música es como un jardín: si no la cuidamos, se marchitará y morirá. El mundo será un lugar más desagradable. Creo que si no educamos a otra generación que valore las artes y la cultura se acabará la historia.” Adam Farrel (Beggars Group).

Yo no creo que se acabe, no creo que la música vaya a morir nunca. Pero si no la cuidamos, el mundo será sin duda un lugar más desagradable. Esta cita y otras muchas las he disfrutado durante mi trayecto de este fin de semana. Viajar de Irun a León, comer, dormir, impartir un taller de autogestión de 8 horas en MUSAC (genial el grupo), ofrecer una entrevista para Fluido Rosa y volver a casa, todo en menos de 36 horas. Y mientras viajaba, devorar el libro #Gorrones. Cómo nuestro insaciable apetito de contenidos gratis en internet empobrece la creatividad de Chris Ruen. Muy buen relato, aunque supongo que impopular por momentos, sobre la supervivencia (o no) de los artistas en esta era que nos ha tocado vivir y la guerra que se libra en el campo de la propiedad intelectual.

Os dejo hoy con el vídeo de del single “Canada” de Low, que fue editado por Rough Trade (sello de Beggars Group). Os dejo con la supervivencia y el regar. Gracias a los que desbrozáis y cuidáis de la regeneración de nuestros jardines musicales. Que paséis una buena noche.

 

 

 

Añorga, 09/02/16

 

Como cada día, el paseo desde la estación de Añorga hasta la fábrica de cemento se convierte en un denso viaje sonoro.

Me acogen las aguas de la regata, sus patos y los gorriones que reposan en los arbustos de la orilla.

Todas sus voces acaban mezclándose con el intenso tráfico y el martilleo de las obras de la calzada.

Coloridos pájaros gigantes de metal picotean el asfalto.

Hay un diminuto cadáver de ratón en el suelo.

Oigo el aire caliente al doblar la esquina.

Mientras escribo, al borde de la carretera, un conductor hace sonar su claxon, sonríe y me saca la lengua.

A lo largo del riachuelo se suceden varias pequeñas presas, hechas de un solo tronco.

Escalonan el torrente y hacen que el sonido del líquido al pasar a través de los huecos que deja la madera sobre las piedras del fondo adquiera músculo y fuerza.

Hay hormigón por todos lados, aunque no siempre lo hemos visto.

Al esconderse el agua, su rumor se oculta tras el de los molinos de la fábrica, en cuyo interior giran las bolas de plomo.

El bufido del viento sur provoca una nube ámbar de polvo que cruza la autovía.

Cada una de mis pisadas se magnifica en el paso subterráneo. Escucho ahora el flujo de la circulación por encima de mí y siento las luces como quien se sumerge en otra dimensión.

Al otro lado, cubren el socavón cientos de pétalos morados del magnolio.

Sabe amarga la tierra.

Dejo ya de escribir.

Hangar de Rezola por Rafa Rodrigo

Hangar de Rezola por Rafa Rodrigo

 

Ainara LeGardon grabando en Rezola por Rafa Rodrigo

Ainara LeGardon grabando en Rezola por Rafa Rodrigo

 

Jaime de los Ríos y Ainara LeGardon en la cantera de Rezola por Rafa Rodrigo

Jaime de los Ríos y Ainara LeGardon en la cantera de Rezola por Rafa Rodrigo

 

El paso subterráneo bajo la avenida de Añorga por Rafa Rodrigo

El paso subterráneo bajo la avenida de Añorga por Rafa Rodrigo

 

Gaztelugatxe, 06/02/16

Han anochecido los rombos de la piedra.

Un barco se mece
entre el Faro de Matxitxako
y la plataforma petrolífera
con nombre de ave marina.

Pronto no se verá nada
salvo sus trémulos destellos
y el mágico haz de luz
emanando cada seis segundos de la montaña.

 

Gaztelugatxe por Rafa Rodrigo

Gaztelugatxe por Rafa Rodrigo

Heletako zaldien azoka, 24/11/15

 

Una lombriz se enrosca en forma de garfio.

De camino al pueblo me quedo mirando cómo pastan los caballos a escasos metros de mí, como si fueran criaturas que nunca he visto.

Su cuello.

Ya escucho los relinchos antes de doblar la esquina de la plaza. Forman una canción junto con las campanadas de las tres y las voces de los hombres que engrasan sus botas de cuero.

Comienza a llover sobre el orín y las heces calientes.

Llego justo a la hora de la recogida. Dos jóvenes forcejean con sus pottokas. Los viejos caseros saben conducirlos hasta el camión con mucho más tacto, prefieren clavar sus propias rodillas en el suelo que ver caer a los animales.

Los burros miran hacia abajo. Bostezan cansados de posar.

Como en una sinfonía azarosa, la recua se mueve en el redil. Los asnos cambian sus posiciones súbitamente. Pero tú no. Tú sigues cerca de mí. Me observas. Aguanto tu mirada profunda, no me intimida como lo hacen las de los percherones. Te las ingenias para acercar tu cabeza a mi cuerpo, para olerme de cerca. No eres el más limpio, ni el más elegante, pero ya eres mío. Dejas que te acaricie, lames mi mano mientras escribo sobre ti. Aquí estás, para siempre.

Retraso mi vuelta a casa por el placer de desenterrar algunas castañas de entre el fango y la hojarasca.

Encuentro en un tocón formas y texturas más propias de la composición de un artista que de la sierra de un leñador. Una vez más, el cortador de troncos me regala un poema.

Polaroid de Ainara LeGardon

Poema madera. Ainara LeGardon

Polaroids de Ainara LeGardon

Heletako zaldi azoka. Ainara LeGardon

Poema Cráneos. Ainara LeGardon

Poema Madera y Cráneos. Ainara LeGardon

Carretera Zaragoza-Barcelona, 20/11/15

 

Abro los ojos bajo el arco que dibuja el Meridiano de Greenwich.

En mi interior cambio la hora.

Los pájaros negros se mueven como una masa de petróleo en el aire,

rápidos y acompasados.

El cielo al atardecer se muestra fantasmagórico a través de la tela de araña del espejo retrovisor.

El mundo al revés. La Antártida encima de nosotros.

En el fondo de mis ojos, la Fosa de las Marianas.

 

 

 

Este fin de semana he podido contrarrestar por momentos el miedo y el odio colectivos. He sentido la necesidad de que la lluvia fuera música, y el deseo urgente de que dos personas no dejaran de mostrarse cariño.

Bilbo, 14/11/15

Esta mañana me despierta la voz de Hannot cantando desde la cocina
a través de los tapones de mis oídos,
lejana,
ensoñada.

Luego, en el Muelle Marzana, reconozco su camisa.
Está apoyado en la barandilla, mirando hacia la ría.
Una chica le acaricia la cabeza.
No quiero saludar desde lejos.
Quiero que le siga acariciando.

Camino.
No miro.

Ya no sé si es Hannot, ni me importa.
Solo me importa que le acaricie a ese hombre
esa mujer.

 

Ainara LeGardon. Ahopeko kontzertua

Ainara LeGardon. Ahopeko kontzertua

PD: La foto es de Ibai Armentia Fotógrafo, en ella estoy escuchando la lluvia llenar los huecos entre las notas cantadas en Ahopeko Kontzertuak. Un secreto y un placer. Que paséis la mejor noche que podáis pasar.

Wroclaw, 08/10/15

 

El verde de las cabezas de los patos del Odra,

de las ensaladas de uvas,

de las botellas de agua sin gas.

El sonido de un trapo empapado en agua sucia impactando contra el suelo al caer desde un 7º piso.

Un ciervo con gafas y corbata posando serio,

un conejo tomando café,

una rana fumando un puro grabada en una de las pipas de la colección de Eugeniusz Get-Stankiewicz,

y tus ojos, bella Berenika,

tus ojos azules que se funden con el calor de tu chaqueta de lana

y tu sonrisa inteligente de gata de fábula.

 


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