Categoria: Propiedad Intelectual

El artículo “Revisión del marco legislativo de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual: conflictos, propuestas de modernización e implicaciones en el futuro de la gestión de derechos” de Ainara LeGardon, ha resultado finalista del prestigioso Premio Rodrigo Uría Meruéndano de Derecho del Arte.

La decisión del Jurado ha sido adoptada por unanimidad, y el trabajo de LeGardon será publicado en una monografía junto con el ganador “La puerta de Banksy (el error en la compraventa de obras de arte)”, de Juan Javier Negri, y “La protección jurídica de la obra artística en el siglo XIX”, de Alejandro Pérez Köhler.

El Premio que convoca la Fundación Uría tiene el objeto de “apoyar e incentivar los estudios jurídicos innovadores y de calidad sobre el mundo del arte, tales como estudios jurídicos sobre los creadores, sus obras y la difusión de bienes que son fuente de conocimiento, vehículo de intercambio cultural, medio para la expresión de las ideas e invitación al placer estético”.

En su artículo, LeGardon describe y analiza el debate suscitado por la revisión del marco legislativo de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual. Se exponen informes, puntos de vista de los distintos agentes implicados, conflictos planteados, propuestas de modernización, así como una reflexión en torno a sus implicaciones en el futuro de la gestión de derechos de autor y conexos a nivel europeo. Así mismo se analiza la última modificación de la Ley de Propiedad Intelectual española (Ley 21/2014), poniéndola en relación con la Directiva 2014/26/UE, aún sin transponer a nuestro Ordenamiento Jurídico, y se valoran algunas de sus implicaciones en el futuro de gestión colectiva en el Estado español. Por último se realiza un breve repaso al entorno europeo, describiendo las últimas modificaciones en leyes de varios Estados miembros, así como experiencias alternativas en el ámbito de la gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual.

LeGardon, siguiendo con su investigación y labor docente en torno a la propiedad intelectual y la gestión de derechos de autor, ofrecerá en los próximos meses varios talleres de Autogestión (en el MUSAC de León el 1 y 2 de abril, en el Centro de las Artes de Sevilla el 16 y 17 de junio, y en la sede de Consonni –Bilbao- el 13 y 14 de julio), además de continuar con sus servicios como consultora para Musikari (Asociación de Músicos de Euskal Herria).

Ainara LeGardon pone a disposición del público sus artículos y ponencias en descarga libre a través del enlace: http://www.ainaralegardon.com/category/publicaciones/

Más información sobre el Premio Rodrigo Uría Meruéndano de Derecho del Arte en: http://www.fundacionprofesoruria.org/noticias/Fallo-del-II-Premio-Rodrigo-Ur-a-Meru-ndano-de-Derecho-del-Arte.html

Ainara LeGardon por Alvaro Sanz

Ainara LeGardon por Alvaro Sanz

¡Hola a todos!

Ya está a vuestra disposición un nuevo artículo en descarga libre: “Música y audiovisuales: consejos y guía de buenas prácticas”. Las preguntas relacionadas con la música en el mundo audiovisual son, junto a las referentes al funcionamiento de SGAE, las consultas más frecuentes (“¿Pueden utilizar sin mi permiso una de mis canciones para publicitar un producto o para ambientar la escena de una película? ¿Qué pasos hay que seguir para negociar una banda sonora? ¿Cómo se puede saber de antemano si podemos usar o no una canción para un cortometraje, spot o videocreación?”). Sé que echabais de menos una guía escrita en un lenguaje más o menos coloquial, inteligible (esquema-resumen incluido). Espero haber logrado aclarar vuestras dudas. Como siempre os digo, antes de actuar y tomar decisiones, por favor, informaos.

Es increíble que casos como el de Pablo Und Destruktion y La Sexta estén a la orden del día. Conocemos su caso puesto que ha adquirido un carácter mediático, pero supone tan sólo la punta del iceberg.  Si consideráis que este artículo es interesante y contiene ideas que os han ayudado o pueden ayudar a otros, podéis contribuir difundiendo mi página web (en la que hay otras publicaciones parecidas).

Por cierto, contiene fragmentos del libro sobre SGAE en que estoy trabajando junto a David García Aristegui. Si os interesa el tema, permaneced a la escucha…

Desde este enlace os podéis descargar el trabajo en formato pdf:

Musica_y_audiovisuales_Ainara_LeGardon

¡Música y acción!

Portada "Música y audiovisuales" Por Ainara LeGardon

Portada “Música y audiovisuales” por Ainara LeGardon

 

Texto disponible en formato pdf y descarga libre: Un_nuevo_escenario_Ainara_LeGardon

Esta breve ponencia se enmarca dentro de una mesa redonda en la que el desafío es mostrar las cuestiones que más preocupan a los autores en materia de la gestión de sus derechos, y hacerlo en menos de diez minutos. Vamos a intentarlo.

En el ámbito de la propiedad intelectual se están viviendo momentos de cambio. Por un lado, desde la Comisión Europea se trabaja para revisar y actualizar la normativa existente, tratando de armonizar las diferentes leyes estatales y apostando por el Mercado Único Europeo. Por otro lado, en el Estado español aún queda un largo camino que habrá de desembocar en una próxima y necesaria reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (una más, tras la insuficiente revisión que supuso la Ley 21/2014), que implique la definitiva transposición de la Directiva 2014/26/UE sobre gestión colectiva.

Si bien la última reforma de la LPI nació ya obsoleta al no transponer algunas normas contenidas en la directiva europea, sí que ha supuesto ciertos cambios en el rumbo de la gestión de derechos. Ese hecho, sumado al surgimiento de una nueva entidad en el País Vasco, está provocando que se tambaleen los cimientos del hasta ahora casi invulnerable monopolio de las sociedades gestoras[1].

¿Qué cuestiones son las que más preocupan a los autores musicales?

Cuestiones simples, llanas. Asuntos que carecen de lógica para los autores y usuarios, y que se podrían resumir en muy pocos puntos:

1-El contrato de gestión contiene unas condiciones innegociables, previa y unilateralmente establecidas por la entidad. En el caso de SGAE es, además, de carácter exclusivo. ¿Qué implica esto?

-El autor se obliga a delegar la gestión de la totalidad su repertorio a la entidad. No puede optar por dejar fuera de SGAE la gestión de ciertas obras.

-En el caso de las autoproducciones, los autores están obligados a pagarse a sí mismos los derechos de autor cuando editan un disco o cuando ejercen de organizadores de sus propios conciertos. Ese pago se ha de efectuar por adelantado y a través de SGAE. Es decir, SGAE cobra a los autores para luego pagar a esos mismos autores, previa deducción de su porcentaje por la recaudación y administración de esa cantidad.

-Los socios tampoco pueden controlar, por ejemplo,en qué espacios pueden tocar su repertorio sin que SGAE esté legitimada para solicitar el pago de derechos en su nombre: pequeñas librerías, locales ocupados, y otros espacios alternativos fuera del circuito oficial y que no pagan tarifas a SGAE.

2-Tarifas y pendiente de reparto

-¿Por qué SGAE es capaz de gestionar los derechos de sus socios, pero también los de otros autores que no les han encomendado su gestión? Por un lado, porque existen derechos de gestión colectiva obligatoria, y por otro, porque algunos derechos que en principio son de gestión colectiva voluntaria son recaudados también por SGAE a través de las tarifas generales. Estas tarifas se cobran a los usuarios no por el uso efectivo de un repertorio concreto, sino simplemente por la disponibilidad de uso. Esto implica que existan millones de euros pendientes de identificar y/o repartir en las arcas de SGAE, simplemente porque han sido cobrados en nombre de autores que no los podrán reclamar, puesto que muchos ni siquiera son socios (ni tienen intención de serlo).

-Las tarifas han sido fijadas de forma unilateral por SGAE, en muchos casos (como ha denunciado repetidamente la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) de forma abusiva, amparándose en su posición de monopolio.

Cambio en el modelo

Por suerte, la reforma de la LPI trata algunos de estos aspectos, como el contrato de gestión, el control sobre las tarifas (hace tan solo unos días se aprobó la orden ministerial por la que se aprueba la metodología para la determinación de las tarifas generales) y el destino del reparto, la transparencia, etc.

EKKI surge, por lo que hemos podido comprobar hasta ahora, con la intención de permitir que el titular de derechos pueda elegir qué tipo de contrato suscribe con ella, flexibilizando la gestión para que sea el autor el que pueda tomar todas las decisiones sobre su obra. Otro ejemplo, en marcha desde el año 99, es el de DAMA. Esta entidad permite el contrato por obra (no exclusividad), y, gracias a la aplicación de unas tarifas que atienden al uso efectivo, tiene un “pendiente de identificar” de cero euros.

Cualquier entidad gestora que sea capaz de incidir en estas cuestiones, estará corrigiendo los graves fallos del modelo de gestión actual, y mejorando las condiciones de los creadores.

Formación y ayuda para los creadores

Un asunto fundamental para que los autores puedan tomar decisiones conscientes y responsables respecto a la gestión de su obra, es dotarlos de la formación necesaria en materia de propiedad intelectual. Que sepan qué derechos genera su obra y de cuáles son titulares, que diferencien entre aquellos que pueden ceder y los que no, que entiendan qué es y qué no es una entidad de gestión colectiva, que comprendan lo que son y no son las licencias libres y su compatibilidad o no con el modelo de gestión elegido por ellos mismos, y, como objetivo final, que ni un solo autor firme ningún contrato sin entender plenamente a qué se está comprometiendo mediante ese acuerdo.

Ainara LeGardon. Durango, 8 de diciembre del 2015.

[1] Todas las sociedades de gestión de derechos de propiedad intelectual en el Estado español ostentan un monopolio en su ámbito de actuación, excepto en el caso de los derechos de los creadores audiovisuales, quienes pueden elegir entre SGAE o DAMA. DAMA supuso, hasta el nacimiento de EKKI, el único caso de ruptura de uno de esos monopolios, pero tan sólo en un sector concreto (directores y guionistas, no compositores).

Mesa redonda. De izda a dcha: Igor Estankona (EKKI), Ainara LeGardon, Myriam Miranda (Musikari), Anjel Valdes (Elkar). Foto: Twitter Noiz Agenda

Mesa redonda. De izda a dcha: Igor Estankona (EKKI), Ainara LeGardon, Myriam Miranda (Musikari), Anjel Valdes (Elkar). Foto: Twitter Noiz Agenda

 

Este sábado asistiremos a un hecho crucial en el devenir de la gestión de derechos.

El nacimiento de EKKI y la ruptura del monopolio suponen un hito histórico. Ya ocurrió en el 99 con DAMA en el ámbito audiovisual, pero para el resto de creadores no existía hasta ahora ninguna alternativa a las entidades existentes.

EKKI ha tenido la lucidez de organizar un encuentro en el que poder trasladar a la gente (creadores, otros titulares de derechos, usuarios y ciudadanía en general) en qué consiste su propuesta. Y, de paso (y lo más importante), tomar buena nota de lo que preocupa a los autores y conformar su modelo atendiendo a ello.

Estoy estudiando la propuesta de EKKI y trataré de explicarla, realizando una comparativa con SGAE, VEGAP, CEDRO y resto de sociedades gestoras. La cita es el 19 de diciembre en Bilbo, de 10 a 14 h. Mi cómplice David G. Aristegui vendrá desde Madrid exclusivamente para asistir este seminario histórico. Me gustaría veros allí, y que invitéis a quienes creáis que puede interesar. Es gratis, pero las plazas son limitadas, así que es necesario reservar a través del e-mail igor.estankona@gmail.com

Momento de la charla en Gexto el pasado sábado 12. Foto de David Herranz

Momento de la charla en Gexto el pasado sábado 12. Foto de David Herranz

Pero para mí este fin de semana no empezará ni acabará en el Euskalduna, sino que se completará con dos acciones no menos importantes: mi participación en el Zarata Fest y en la fiesta “Agur, mon amour” de Muelle 3 –que supondrá un homenaje al propio espacio-, ambos en Bilbo. Quizás el domingo haya desfallecido, o quizás siga coleando. Pronto lo sabréis.

Eskerrik asko! ¡Gracias por seguir ahí!

Próximas citas:

18/12/2015: Solo de improvisación (sin guitarra, sin canciones). Zarata Fest. Hika Ateneo, Bilbo.

19/12/2015: Seminario “EKKI: propuesta para una nueva gestión de la propiedad intelectual”. Palacio Euskalduna, Bilbo. 10:00 a 14:00 h.

19/12/2015: Acción sonora. Muelle 3, Bilbo. A partir de las 20 h.

26/12/2015: Musiforum con Archipiel (Ainara LeGardon y Álvaro Barriuso). Auditorio de Azkuna Zentroa (La Alhóndiga), Bilbao. 18:30 h.

11/01/2016 – 21/02/2016: Curso on-line “Propiedad intelectual en el Arte y la Cultura”. On-line, Asmoz Fundazioa.

 

 

 

 

Hace unos meses leía el ya clásico “Manual de superviviencia” de Josep Coll i Rodríguez, y me sentí en parte irritada y en parte identificada con la cuestión (y su correspondiente respuesta) que cierra el capítulo “Preguntas habituales. Solución a las 100 preguntas malditas”.

A esa pregunta número 100, “¿Los artistas de este país se merecen el esfuerzo que ha supuesto escribir este libro?”, Coll se responde a sí mismo con un “No. (Véase el epílogo).”

Reí un poco. Tan solo un momento. La gracia que me hizo esa réplica a modo de protesta, que entonces percibí cargada de altanería, solo me duró unos segundos. Luego pensé en cuántas veces me he preguntado algo similar, y en cuántas me he quedado con ganas de zarandear (de forma figurada) a algún amigo, conocido, o incluso desconocido al comprobar su dejadez en lo que respecta a la gestión de sus creaciones. Pensé en las situaciones en las que lo he llegado a hacer (zarandear literalmente) y en cuántas ocasiones he sentido frustración, puesto que la razón de ese desinterés posee sus raíces en una profunda desinformación que la industria musical y las entidades de gestión alientan.

Los artistas nos dedicamos a hacer, sin preocuparnos demasiado de cómo lo estamos haciendo. Nos han enseñado que responsabilizarnos de algo más que divertirnos creando, nos desconcentra. Nos han repetido que lo mejor es que nosotros nos dediquemos a lo que sabemos hacer, y dejemos el control de la gestión de nuestra obra en manos de profesionales. Estamos desunidos y luchamos solos. Y las batallas, de esa forma, están perdidas antes siquiera de iniciarse.

En el proceso de documentación para el libro sobre SGAE que David García Aristegui y yo estamos escribiendo, hemos realizado numerosas entrevistas con autores, socios y no socios de la entidad. En varias ocasiones, tras la esperanza de encontrar a alguien formado/a, comprometido/a y que nos pudiera ofrecer razones bien fundamentadas a la hora de explicar sus decisiones en materia de gestión de derechos, nos topamos con el silencio, la duda, la delegación de poderes en alguien de quien realmente se desconfía, el recelo y, en última instancia, el miedo. Han sido ocasiones puntuales, pero para nosotros muy significativas.

Volviendo al manual de Coll, que me parece una obra generosísima, extraigo algunos fragmentos de su epílogo. La publicación data del año 2007, mucho antes de que afloraran a la superficie algunos de los conflictos más graves para los creadores (caso SAGA, escándalo de la “Rueda de las televisiones”, marcados desequilibrios económicos y de poder en los nuevos modelos de negocio, y un largo etc.) y de que eso de la “piratería” nos comenzara ya a sonar como un “no-problema” muy lejano a algunos. Con todo, recoge sensaciones y aspectos en los que debemos poner atención, y que hoy siguen absolutamente vigentes.

“…nuestra falta de organización nos mata, la voluntad de la mayoría de artistas de preocuparse únicamente por su proyecto artístico facilita esta situación, la falta de solidaridad entre nosotros y, especialmente, de los artistas que triunfan nos deja desnudos ante cualquier vulneración de nuestros derechos colectivos. La falta de participación total en los movimientos asociativos —las asambleas vacías— deja a los representantes de éstas vendidos delante de cualquiera, al no tener legitimidad de ningún tipo para actuar con un mínimo de respaldo. Pocos estamos perdiendo el tiempo, realizando acciones para intentar cambiar las cosas; […] Esta aureola que huele a muerto debe cambiar. En el momento en que los artistas nos demos cuenta de que sin músicos NO HAY MÚSICA, que debemos recuperar la punta de la pirámide del negocio musical, salir de las catacumbas… entiendo que, si todos nos pusiéramos de acuerdo, nadie haría playback, nadie firmaría contratos tipo con una duración aproximada de 120 años, como ocurre con los contratos editoriales, nadie miraría impunemente la miseria que vivimos desde su casa de Miami, nadie nos compraría por una zanahoria, por un anticipo.”

Yo no me rindo. Lo que se necesita es invertir en la formación de los artistas, dotarlos de las herramientas y el conocimiento necesarios para que tomen sus decisiones conscientemente, y dar las gracias y valorar el trabajo de quienes enseñan y comparten ese conocimiento que nos dota de poder. Que no se cansen de hacerlo.

PD1: Un abrazo bien fuerte a algunos de los que tengo más cerca, a los que me han enseñado a través de sus artículos, libros o simplemente a través de sus actos: David G. Aristegui (¿Por qué Marx no habló de copyright?), Servando Rocha (Creadores Abogados), Enric Enrich (Copyrait), Sergio Picón (Aloud Music), Alejandro Vera Palencia (Sideleft), y un largo etcétera.

PD2: “Manual de Supervivencia” se puede descargar gratuitamente desde la web de Asesoría Jurídica de las Artes: http://www.asesoriajuridicadelasartes.com/aja-ediciones/. El autor pide a cambio que se difunda el mensaje del motivo de su decisón para hacerlo: “ha decidido regalar su libro como protesta a la subida del IVA cultural y, en concreto a la no equiparación del IVA de los libros digitales (21%) con el de los impresos (4%)”.

PD3: Mientras decidía entre enlazar el nombre de Sergio a su blog o bien a la web de Aloud Music, me encuentro leyendo un post en su página personal que dice “…lo bonito de organizar conciertos es hacer feliz a la gente. Tengo mil recuerdos de gente disfrutando, con los ojos cerrados, bailando, gritando… en movidas montadas por mí. Todo el esfuerzo, las negativas, los obstáculos, las dificultades, la mierda de este negocio, se ve compensada por este tipo de cosas”. Y ya no tengo dudas.

Epílogo Manual de Superviviencia

Epílogo Manual de Superviviencia

dama_logo

Como parte de nuestra investigación para el libro sobre SGAE en el que estamos trabajando,  nos gusta conversar cara a cara con algunas personas que nos pueden dar claves sobre otros modelos y su viabilidad. El otro día ya os adelantábamos el ideario de EKKI, la entidad gestora vasca. La semana pasada David pudo conversar con la gente de DAMA (entidad alternativa a SGAE que gestiona los derechos de guionistas y realizadores audiovisuales), y hoy nos adelanta en su blog por qué su modelo hace innecesarias las licencias Creative Commons. Echadle un vistazo, que merece la pena. Temas tan escabrosos como la identificación de obras (DAMA con un “pendiente” de cero euros) merecen una reflexión.

Reproduzco su texto a continuación:

Por qué el modelo de DAMA hace innecesarias las Creative Commons

la solución a los problemas de la gestión colectiva estaba en la Gran Vía y no en Silicon Valley (nota: la sede de DAMA está en la Gran Vía de Madrid). Este texto surge después de realizar una interesante entrevista a José Ángel Esteban, al que agradecemos muchísimo su tiempo y colaboración.

Queremos dar a conocer tres aspectos fundamentales de esa gran desconocida que es DAMA, la única entidad de gestión que consiguió romper el monopolio de la SGAE y que, a la vez, con sus planteamientos se adelantó varios años a todos los debates actuales sobre derechos de autor.

En su propia web DAMA aclara que

fue creada para administrar los derechos de los autores de obras audiovisuales, como una nueva alternativa más eficaz de administración de derechos en el ámbito cinematográfico y audiovisual español, frente a otras entidades de gestión.

[…] Además, desde DAMA, se ha introducido un nuevo sistema en la gestión de los derechos de autor, rompiendo cánones e implantando la transparencia: la recaudación, el control y el reparto están diseñados por y para los autores de las obras audiovisuales y cinematográficas. DAMA pretende que sus socios sepan por qué y de quién cobran y dónde se emplea el dinero que generan sus derechos.

Lo bueno de hablar de DAMA es que es una alternativa a la SGAE real, profesional y en crecimiento. Es decir, posibilita el aterrizaje en el debate sobre propiedad intelectual, ya que (en general) las propuestas relacionadas con la cultura libre se mueven en el plano teórico.

Por otra parte, desde las posturas críticas con la gestión colectiva de derechos se promueve el uso de unas licencias (las Creative Commons) muy usadas por activistas y amateurs, pero prácticamente desconocidas en el mundo profesional. Y cómo ya aclaramos, el uso de estas licencias en realidad no es ninguna alternativa a la gestión colectiva de derechos. Aclarado todo esto, empecemos.

Una entidad de gestión surgida de un sindicato

Y donde a diferencia de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) en DAMA únicamente hay creadores, no presenta similitudes con el Sindicato Vertical franquista como le sucede a día de hoy a la SGAE.

Conviene resaltar que detrás de la creación de DAMA estuvo el sindicato ALMA:

ALMA es el sindicato de guionistas de España fundado en 1989 por autores de reconocido prestigio, entre otros Rafael Azcona, Agustín Díaz Yanes, Manolo Matji, Lola Salvador, José María González-Sinde, Carmen Rico Godoy, Joaquín Oristrell… contando en la actualidad con unos 300 afiliados […].

ALMA está formada por guionistas de cine y televisión, de ficción, de no ficción y de programas, todos unidos por una causa común: conseguir que a los guionistas se les reconozca la importancia que merecen en la industria audiovisual.

El origen sindical de DAMA es patente, entre otras cosas, en que cada socio tiene un voto, no hay votos en función de la recaudación, cosa que sucede en SGAE y que ha generado enormes distorsiones en ella.

La identificación del repertorio, una práctica revolucionaria en la gestión colectiva de derechos

La SGAE llegó a acumular 180 millones de euros por obras pendientes de identificar. DAMA en cambio tiene una cifra redonda en lo que al pendiente de identificar se refiere: cero euros.

Por exponerlo de manera clara: la SGAE recauda primero y luego realiza un reparto según sus criterios. Este es muy polémico por opaco, arbitrario y que además genera millones de euros que la SGAE se queda, ya que pertenecen a autores a los que sistemáticamente no se les identifica. De lo poco que se sabe del peculiar reparto de la SGAE es que se basa en sondeos y en un software de una compañía totalmente desconocida.

DAMA sólo recauda por su repertorio, algo que es impecable e indiscutible, por lo que creemos es el camino que se tendría que seguir en la gestión colectiva de derechos.

La alternativa a la SGAE existe y su modelo se extiende

La nueva entidad de gestión EKKI presenta numerosas similitudes en sus propuestas en lo que es el actual funcionamiento de DAMA. Así las cosas, que las nuevas entidades de gestión sólo recauden por el repertorio que les encomienden los autores hace que se supere el debate sobre la necesidad de una “cultura libre” y sus licencias asociadas Creative Commons.

Las licencias CC, creadas en el ámbito del copyright anglosajón, en realidad no encajan en el marco de derechos de autor europeo (hay derechos morales, irrenunciables, etc), aunque algunas entidades de gestión a nivel europeo (Buma/Stemra, Koda, Stim y Sacem) han desarrollado en torno a ellas algunos programas piloto.

Y aunque el objetivo de las CC fue el facilitar el uso de determinadas obras, en la práctica estas licencias han enturbiado aún más el debate sobre propiedad intelectual, mezclándose conceptos y leyes de marcos tan distintos como el anglosajón y el europeo.

Pero hay alternativas y cuya efectividad está más que demostrada. Los autores deberían tener la capacidad de elegir qué obras quieren que sean gestionadas por una entidad de gestión a través de contratos no exclusivos, como sucede ya en DAMA, VEGAP o CEDRO.

Pero igual de importante que los contratos no exclusivos es que las entidades no recauden por obras de autores que no son socios o que no se les ha encomendado su gestión. Y ahí quien marca la diferencia es DAMA, ya que sólo recauda por las obras que puede demostrar que son gestionadas por ella.

Por tanto, en un escenario en el que el autor tuviera siempre la libertad para encomendar o no que se recaude por su obra y, muy importante, cuando sólo se recaudara por las obras perfectamente identificadas, las licencias Creative Commons perderían su sentido en el marco europeo.

Un simple aviso del tipo “se permite el uso de esta obra siempre que se acredite el autor” bastaría para que estuviéramos seguros de que esa obra se puede utilizar con total seguridad jurídica, ya que el autor tendría la certeza de que ninguna entidad de gestión podría recaudar por esa obra ya que no se le ha encomendado su gestión.

Ese es el camino que inició en 1999 DAMA y que parece que va a continurar en el País Vasco EKKI, y que es una alternativa real tanto a modelos de gestión arcaicos e injustos como el de la SGAE como al modelo neoliberal y de copyright (que no de derechos de autor) que propugna la llamada cultura libre.

 

Muchos de vosotros habréis oído hablar de EKKI, la entidad de gestión de derechos de Propiedad Intelectual que ha surgido en el País Vasco en octubre de 2014, y que viene a ser una posible alternativa a SGAE, CEDRO y otras entidades.

EKKI se consituyó como una federación de cinco asociaciones (Euskal Idazleen Elkartea –EIE-, Euskal Editoreen Elkartea –EEE-, Musikari Euskal Herriko musikariak, Bertsozale Elkartea e Irudika Euskal Irudigileen Elkarte Profesionala) que representan a los escritores, editores, músicos, bertsolaris y creadores visuales del País Vasco.

Dada la escasa información pública sobre EKKI, y valorando su importancia en estos momentos de cambio y adaptación que estamos viviendo en el campo de la Propiedad Intelectual, David García Aristegui y yo hemos entrevistado a su secretario Igor Estankona y a una de sus primeras socias, Anari Alberdi. Ambos nos han aportado su visión y su sentir sobre la necesidad de alternativas en los modelos de gestión.

Nos reservamos las entrevistas íntegras para el libro en el que estamos trabajando, en el que explicaremos, entre otros asuntos importantes, el contexto jurídico en el que ha sido posible la autorización de EKKI por parte del Gobierno Vasco y su situación actual. Los detalles técnicos y legales los dejamos para entonces. Por ahora compartimos con vosotros el decálogo de EKKI que nos ha hecho llegar Igor Estankona. Se trata de un ideario en el que ya se vislumbran las sustanciosas diferencias con otras entidades gestoras. Atención, porque no tiene desperdicio:

 

1.- EKKI considera que está para servir a las y los autores, editores o productores, y que ellos y ellas son los que deben decidir su modelo de gestión.

2.- Tal y como se posiciona uno en la vida, o en internet, o diseña su carrera profesional, debe ser cada uno el que elabore su propio contrato EKKI.

3.- La propiedad intelectual no puede ser un freno para la divulgación del conocimiento y la difusión de la cultura.

4.- Al sector cultural vasco, por sus características, le conviene conseguir un incremento en el consumo de productos, y no habrá recaudación futura sin consumo cultural.

5.- EKKI debe cuidar la pedagogía y no caer en el paternalismo. La creación, en general, aunque la Ley haya creado la ficción de la prohibición, es algo que se copia y explota con suma facilidad. Obsesionarse con el control y perderse en litigios, demandas y abogados siempre supone un saldo negativo para la cultura.

6.- La batalla de la cultura es la de su visibilidad, su disfrute, su ofrecimiento. Con licencia o compensación, el reto de las entidades de gestión es pasar de la mera recaudación a la recaudación por uso.

7.- Las tarifas EKKI son sensiblemente más bajas. Si hemos dejado sentado que asediar al usuario y exprimir obra muerta no será el modelo de EKKI, pues sólo nos queda montar una estructura más ágil y menos burocrática que las actuales entidades, no convertir EKKI en un fin en sí mismo, y que lo noten los bolsillos de los socios y socias.

8.- EKKI debe aprovechar su tamaño. Al no responder ante un solo sector y al configurar nuestros Estatutos de forma que cualquier tipo de autor o titular de derechos puede confiar su obra a EKKI, lo que conseguimos es un efecto simplificador: un solo acto para la obtención de autorización para obras complejas, una sola entidad para liquidar distintos derechos.

9.- El éxito de EKKI está unido al éxito de sus socios. EKKI no puede recaudar, repartir, impartir un par de cursos y esperar sentado a que más socios se apunten. Los autores y titulares de derechos deben ser el centro, y EKKI tiene el deber de mover su obra, y que el repertorio EKKI sea el que más se escuche, se lea, se pinche, se exponga o se suba a internet.

10.- Lo que más ha alejado al público y a los propios creadores y creadoras de este mundo tan árido y opaco de la gestión colectiva, ha sido la falta de solidaridad. La LPI reza que es obligación de las EGC “la realización de actividades asistenciales a favor de los miembros de la entidad y/o actividades de formación y promoción de autores y artistas intérpretes y ejecutantes”. Creemos que es lo que verdaderamente dará sentido a EKKI: ayudas para carreras recién iniciadas, solidaridad con compañeros en apuros económicos o de salud, planificación del retiro profesional… quizá los no profesionales no lo vemos, pero las pequeñas cantidades económicas que se nos puedan adjudicar quizá le sean más útiles a otra gente. Por eso EKKI es Euskal Kulturgileen Kidegoa: porque “kide” es compañero, compañera, afín.

 

Nos despedimos con un extracto de una de las reflexiones de Anari: “Somos una generación, me da la impresión, que tenemos mucha retórica, bagaje e ideología para “destruir” lo que crearon otros y consideramos injusto; pero tenemos mucho que demostrar en qué somos capaces de crear. Para mí, este ese un caso […] Creo que es el momento de crear algo”.

Nosotros también.

 

 

David G. Aristegui y yo llevamos más de un mes intentando averiguar este aparentemente sencillo dato, y no dejamos de sorprendernos con la falta de información al respecto y las respuestas contradictorias (cuando las hay).

Al comenzar a estructurar el libro en el que estamos trabajando, tuvimos en cuenta el año en que la “Sociedad General de Autores de España” para a ser “Sociedad General de Autores y Editores”, es decir, en 1985.

Sin embargo, al parecer es una leyenda urbana eso de que los editores entran en la entidad cuando la “E” de SGAE empieza a hacer alusión a ellos. Es Antón Reixa (expresidente de SGAE) quien en una conversación telefónica me desvela que los editores ya formaban parte de la entidad desde hacía varias décadas, y, cuando me sorprendo, me consuela diciendo que él mismo desconocía ese dato hasta que tuvo acceso a la presidencia.

Indagamos y damos con AEDEM (“Asociación Española de Editores de Música”), que en su historia cuenta lo siguiente:

“Es a comienzos de 1951 cuando surge la primera reunión ante la necesidad de coordinar una postura común de cara a las negociaciones iniciadas con la Sociedad General de Autores de España, tendentes a regular, entre otros asuntos, la labor recaudatoria de SGAE en el campo de la Reproducción Mecánica, modalidad del derecho de autor gestionada hasta entonces de manera individual con las compañías discográficas por parte de los autores y editores musicales.

Finalmente, el 26 de julio de 1951 se firma el convenio entre la SGAE y los editores de música más representativos, fecha que marca una nueva etapa de entendimiento y colaboración que desemboca en una inicial participación de los editores de música en los órganos de gobierno de la SGAE.”

Entendimos al leer el texto que los editores entraron en la SGAE en 1951, sin embargo, consultando “La fuerza de la creación: cien años de la Sociedad General de Autores y Editores” (Tusell y Porras), uno de los libros históricos sobre SGAE, y “Vivir de la pluma: la profesionalización del escritor, 1836-1936” (Jesús A. Martínez), comprobamos la existencia de una Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música, que al fusionarse con la Sociedad Lírico-Dramática crearon la predecesora de la SGAE, la Sociedad de Autores Españoles.

¿Esto significa entonces que los editores estaban en la SAE desde un principio? David y yo elucubramos sobre por qué, cómo y cuándo se produce esa entrada de los editores, tratando de encajar las piezas y los difusos datos al respecto.

Contactamos con AEDEM y preguntamos directamente sobre el tema. Nos contestan:

“Los Editores de Música ya estaban de hecho formando parte de la SGAE con anterioridad al convenio de 26 de julio de 1951, si bien hasta entonces sólo percibían a través de la SGAE los derechos de comunicación pública. Es a partir del convenio cuando también regularizan el cobro de los derechos de reproducción mecánica a través de SGAE y desde entonces entraron a formar parte de sus órganos de gobierno. Hasta que no se constituyó la AEDEM los editores de música se reunían de vez en cuando en el Grupo de Editores de Música del INLE (Instituto Nacional del Libro de España).”

Bien. Escribimos una consulta a través del twitter de SGAE, y esta vez nos contestan que los editores entran en 1995. Es increíble no poder confiar en un dato que aporta la propia entidad, pero está claro que es erróneo.

Seguimos con la búsqueda. Volvemos a contactar con AEDEM para consultar cuándo exactamente se forma el Colegio Editorial y los editores comienzan a tener voto y poder en SGAE. La propia AEDEM necesita tiempo para investigar el dato. Mientras tanto, recibimos documentos del archivo histórico de SGAE y David encuentra publicaciones interesantísimas, ya descatalogadas. Ahora mismo las estamos estudiando para poder ofreceros un relato veraz de los hechos.

Como veis, nos estamos divirtiendo de lo lindo. Igual tardamos un poco más de lo previsto en terminar el libro, pero merecerá la pena. Próximamente iremos desgranando pequeñas grandes historias que no están (aún) en ningún libro y que estamos descubriendo gracias a nuestra investigación.

Stay tuned.

Ainara LeGardon y David G. Aristegui por Rafa Rodrigo

Ainara LeGardon y David G. Aristegui por Rafa Rodrigo

David G. Aristegui y yo estamos inmersos en una suerte de Campamento Krusty, trabajando en nuestra monografía sobre SGAE durante una semana intensiva. De momento no nos hemos tirado ningún libro a la cabeza, solo ideas.

David ha escrito un genial texto introductorio que acaba de publicar en su blog y que hoy comparto con vosotros.

Podéis disfrutar de esta y otras entradas en:

https://marxcopyright.wordpress.com/2015/08/18/sgae-casadesus-y-los-libros-inexistentes/

David G. Aristegui y Ainara LeGardon por Rafa Rodrigo

David G. Aristegui y Ainara LeGardon por Rafa Rodrigo

 

La SGAE nos recuerda mucho al músico Mario Casadesus. A principios del siglo XX a Casadesus le pareció una buena idea el componer un concierto para violín y orquesta en re mayor y, con vistas a demostrar su capacidad creativa, atribuirlo a un tal Wolfgang Amadeus Mozart. Para darle mayor verisimilitud al engaño, creó una historia en torno a lo que se conoce hoy como el Concierto de Adelaida. En el relato de Casadeus, Mozart supuestamente compuso esta obra sólo con diez años y la dedicó a una de las hijas de Luis XV, la rebelde princesa Adelaida, azote de todas las amantes de su padre. En 1977 Casadesus se arrepintió de la decisión tomada y acudió a los Tribunales a reclamar la autoría de la obra, cosa que finalmente no logró, ya que a día de hoy se sigue atribuyendo el Concierto de Adelaida a Mozart.

Decíamos que Casadesus tiene puntos en común con la SGAE: esta muchas veces habla en nombre de los autores, cuando sus estructuras y formas de actuar son poco o nada democráticas, es decir, como Casadeus hizo con Mozart, la SGAE pone en boca de las y los autores cosas que ellos jamás han dicho. No hay participación porque no interesa que la haya. Pero además la SGAE, como Casadeus, posteriormente muchas veces se arrepiente de sus actos. Hoy prácticamente nadie reivindica la gestión de Teddy Bautista, cuando todos y cada uno de los miembros de su Junta Directiva miraron para otro lado durante sus excesos. O el caso, especialmente sangrante, de los manteros. Cientos de manteros pasaron por prisión como consecuencia directa del activo papel de lobby que realizaron la SGAE y resto de entidades de gestión, con el delirante objetivo de arreglar los problemas relacionados por la vía penal. Estos actos hoy a día de tienen funestas consecuencias, como el mantero recientemete fallecido en Salou.

Pero no hablemos sólo de lo malo. Mi amigo Servando Rocha organiza periódicamente desde La Felguera un Maratón de Prólogos de Libros Inexistentes. Consiste en redactar y explicar en un acto el prólogo de algún libro que te gustaría que se hubiese escrito, describiéndolo en detalle. Una vez conseguí que Servando me invitara a uno de los Maratones, pero diversas desgracias encadenadas me impideron finalmente asistir. Mi prólogo era el de un libro inexistente sobre la SGAE, donde hablaba de su historia, su funcionamiento y posibles alternativas a cómo funcionan en la actualidad los derechos de autor. Me vine un poco arriba e incluso añadí una entrevista con Teddy Bautista, algo muy improbable, de acuerdo. Pero gracias a mi amiga Ainara LeGardon finalmente ese libro va a existir. Ainara y yo estamos escribiendo la primera monografía sobre la SGAE no impulsada por la propia entidad. Una suerte de biografía no autorizada donde hablaremos de los vicios y virtudes de una SGAE que, en realidad, es casi una perfecta desconocida, más allá de recurrentes luchares comunes, tópicos y clichés. Teddy todavía no nos ha contestado, pero estamos realizando unas entrevistas interesantísimas, de dentro y fuera de la SGAE.

Lo que hizo Mario Casadesus con Mozart se enmarcaba en lo que era una peculiar tradición familiar: su hermano Henri compuso obras que quiso atribuir a Handel y Bach. Ainara LeGardon y yo nos queremos sacudir todas y una de las tradiciones e inercias que hay en los debates sobre la SGAE. Para ello, vamos a dar voz a todas las partes implicadas, detallaremos de manera pormenorizada el funcionamiento de la entidad y, muy importante, plantearemos alternativas concretas a los diferentes problemas que aquejan a la SGAE y la gestión colectiva de derechos. Si alguien busca un libro sobre todos y cada uno de los errores de la SGAE, condimentado con chascarrillos sobre Teddy Bautista y Ramoncín, que ni lo abra. Quien quiera entender qué es (y qué no es) la SGAE, su funcionamiento y cómo se podría mejorar… este es su libro. Escribo esto con la esperanza de que Ainara y yo consigamos dejar de participar en los Maratones de Libros Inexistentes de La Felguera. Hasta pronto.

David García Aristegui

 

 

“Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.”

Abro “Tierras de cristal” de Baricco por una página cualquiera, y me encuentro con esta maravillosa aseveración.

En junio se cumplieron 20 años de mi solicitud de inscripción como socia de SGAE. A lo largo de estas dos décadas ha cambiado muchísimo mi relación con la entidad, con la industria musical, con el negocio que explota lo que algunos llaman cultura. También, por suerte, mis planteamientos y posicionamiento como creadora han ido evolucionando, hasta el punto en el que me encuentro hoy día.

Un verano más me quedo gustosa sin vacaciones para poder dedicar mi tiempo a la escritura de un libro sobre SGAE, junto al experto en Propiedad Intelectual David G. Aristegui (autor de “¿Por qué Marx no habló de copyright?”).

De momento nos encontramos en la fase de documentación e investigación, realizando entrevistas a personas clave en la historia de la gestión de derechos de autor: desde Acosta (actual presidente de SGAE), Sastrón (miembro del Consejo de Dirección de SGAE), Antón Reixa (expresidente de SGAE), pasando por Sergio Picón (Aloud Music, involucrado en el llamado “Caso Muzikalia”) o el grupo sevillano Pony Bravo.

La idea es elevar nuestras preocupaciones y cuestiones a la propia Julia Reda, eurodiputada alemana designada como ponente del informe sobre la implementación de las directivas europeas en materia de derechos de autor.

Por mi parte descubro antiguas heridas desempolvando cartas de abogados, requerimientos y peticiones de indemnización de hace quince años. Todos aquellos malos tragos que me hicieron perder la confianza en este modelo de negocio que se empeña en perdurar. A todos ellos agradezco ser quien soy ahora, pues fueron el detonante de mi interés por el estudio de la Propiedad Intelectual, y de mis primeros pasos en el campo de la autogestión.

“Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.”

Pondremos esas respuestas a vuestra disposición, si todo va bien, antes del invierno.

Ingreso SGAE Ainara LeGardon 1995

Ingreso SGAE Ainara LeGardon. 1995


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