Categoria: Propiedad Intelectual

Este artículo, publicado originalmente en el nº 2 de la revista “Rock I+D” (mayo 2015) está basado en preguntas que algunos músicos me han hecho llegar en los últimos meses. La mayoría de ellas giran en torno a la gestión de derechos y al funcionamiento de la que, hoy por hoy, sigue siendo la más poderosa de las entidades gestoras españolas: SGAE:

“¿Cómo va el tema de derechos de autor con SGAE y resto de entidades?”, “¿es posible declarar parte de tu obra en una entidad y otra parte en otra, o SGAE gestiona directamente al autor y toda su obra?”, “¿es cierto que SGAE recauda derechos no sólo en nombre de sus socios, sino también de otros autores?”, “¿qué pierde y qué gana un “pequeño” autor haciéndose socio de SGAE?”…

Es bien conocida mi actitud crítica frente a esta organización, y, sin embargo, sigo perteneciendo a ella por diversos motivos que han despertado la curiosidad de algunos.

En las próximas líneas describiré brevemente qué son y cómo funcionan las entidades de gestión colectiva, y analizaré qué libertades se pierden, cuáles son los conflictos que se les presentan a algunos autores, y qué ventajas se encuentran en la pertenencia a SGAE.

Texto publicado bajo una licencia CC BY-NC-SA 3.0: Se puede difundir, estudiar y modificar libremente, siempre que se acredite a la autora, no exista ánimo de lucro y las obras derivadas se redistribuyan con la misma licencia que la obra original. Descarga en formato pdf disponible a través de este link:

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Portada "De SGAE... ¿ser o no ser?"

Ponencia en la Jornada “Retos Digitales”. Algunos desafíos en el campo de la gestión actual de los derechos de Propiedad Intelectual desde el punto de vista del creador.

Por Ainara LeGardon.

Disponible en formato pdf en libre descarga bajo una licencia CC BY-NC-SA 3.0: Ponencia_Ainara_LeGardon_ Jornada_PI_Retos_Digitales

Portada Ponencia Retos Digitales

 

El Institut Catalá de les Empreses Culturals (ICEC) me ha invitado a participar como ponente en la Jornada sobre Propiedad Intelectual “Retos Digitales”, que se celebra el 22 de enero en Barcelona.

Entre políticos, catedráticos, abogados y expertos en marketing cultural, soy la única autora. Es de agradecer que los organizadores hayan tenido en cuenta mi perfil a la hora de proponer mi participación, pero no deja de sorprenderme lo excepcional de la situación, ya que en prácticamente ningún debate que se produce a este nivel, los autores tenemos oportunidad de exponer nuestro sentir desde la tribuna.

Es de vital importancia que el colectivo de creadores tenga representación en una jornada en la que se expondrán ideas y se dialogará sobre un asunto del que somos protagonistas: nuestras obras, nuestros derechos, y en definitiva nuestras pulsiones, nuestra forma de vivir, de ser.

Por tanto, siento el deseo, y también la obligación, de hablar en este entorno desde la posición del creador, con la circunstancia añadida, casual o no, de que seré la última en participar, justo antes de las conclusiones y la clausura tras casi diez horas de intensas charlas. Quizá mis palabras puedan poner en contexto las de los expertos que anteriormente habrán arrojado luz sobre los necesarios aunque fríos tecnicismos que bañan las nuevas normativas europeas, los informes acerca del impacto de la tecnología sobre los derechos de autor, y un sinfín de evaluaciones y recomendaciones referentes a las industrias creativas.

Soy consciente de que el término “industrias creativas”, y otros como “consumidor”, “producto”, “medidas de estrategia”, “negocio musical”, etc. están más que integrados en el discurso habitual de los expertos, pero no puedo evitar desear cambiarlos por otras expresiones más acordes con la naturaleza de una obra artística, que no se consume, sino que se disfruta; que no es un producto, sino una experiencia en proceso.

Hablaré desde el punto de vista de un trabajador cuya empresa (entendiendo esta palabra en su más amplio sentido –“acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo; designio de hacer algo”-) no podrá quebrar nunca, sencillamente porque un artista no es capaz de dejar de serlo. No está en su mano dejar de crear.

El músico y escritor Josep Lluís Galiana decía en un artículo publicado en la revista Sul Ponticello (1): “Jugar con desventaja no ayudará a que músicos y artistas puedan vivir de su profesión y seguir creando, sin embargo, ellos no van a dejar de subir a los escenarios o de actuar en las calles […], porque ellos no van a dejar de expresar, de proponer y de decir todo aquello que necesitan expresar, proponer y decir, porque no existen impuestos, normas, decretos, ordenanzas, prohibiciones, ni leyes que puedan detener la gran marea de la creatividad y la irrefrenable necesidad de provocar nuevas experiencias estéticas que redundarán afortunada e inevitablemente en la formación del gusto y de la sensibilidad estética de los públicos.”

Mediante estas palabras Galiana deja clara la naturaleza del artista, y toca el tema de la formación de públicos, al que más adelante me referiré.

 

Fotograma Ponencia de Ainara LeGardon. Vídeo por Maxi Diaz

Ponencia de Ainara LeGardon. Vídeo por Maxi Diaz

 

La primera clave que me ha sido propuesta para el desarrollo de mi ponencia entraña la siguiente cuestión:

 

“¿Cuál es el comportamiento de la audiencia en Internet? El consumidor ya no solo recibe, también quiere crear y aportar”

 

En efecto, aunque matizaría que ese hecho no es característico exclusivamente de la era de Internet. Lo que la red ha propiciado ha sido la democratización del acceso a los bienes culturales y la comunicación casi directa del creador con los seguidores, contacto fundamental y muy enriquecedor. En mi opinión debemos congratularnos por la caída de la antigua jerarquía entre artista y público. La música, el arte, es un proceso de interacción, reflexión y evolución en el que artistas y público creamos juntos. O, al menos, así debería ser.

En el nuevo entorno digital la transmisión de información es más fácil y rápida que nunca, y los creadores encontramos nuevas opciones. Lo que no debemos perder de vista es que la materia prima con la que trabajamos, intangible y tan preciada, es la misma de toda la vida: nuestro corazón, nuestras ideas (aunque el objeto de protección no sean las ideas en sí, sino la plasmación de éstas). El reto de los autores en este contexto es no dejarnos condicionar por los nuevos modelos y formatos a la hora de crear (actualmente se ofertan incluso algunos cursos en los que se “enseña a crear una obra musical orientada al marketing y consumo digital”). Debemos tomar estos modelos y formatos como las valiosas herramientas que son, pero sin permitir que nos limiten, pues este entorno puede llegar a hacer de la experiencia musical algo inocuo y con obsolescencia programada.

La alerta, también, ha de estar puesta en esos nuevos intermediarios imposibles de eludir llamados Google, Youtube y demás plataformas que son, en la actualidad, los eslabones de la cadena que más se benefician de esta industria. Muy frecuentemente ejercen presión sobre los creadores, que se ven forzados a decidir entre estar presentes en estos canales o mantenerse fieles a sus principios (2).

Una moderna jerarquía ha surgido en torno a las nuevas formas de distribución. Los agregadores o distribuidoras digitales se han convertido en un mediador ineludible para que nuestra música esté a disposición a través de Spotify, Deezer, iTunes, Amazon y otros gigantes que son ahora las tiendas a las que acudimos (con un almacén casi infinito), y a la vez, nuestros tocadiscos. La dependencia y subordinación que caracterizan a una relación jerárquica es ahora diferente, pero sigue existiendo. Y los desequilibrios, económicos y de poder, también. (Que las grandes discográficas sean socias de Spotify, explica muchas cuestiones que los artistas no dejan de plantearse) (3).

 

La interacción respetuosa entre autores y público

 

Otro reto importante en este sentido es la concienciación y la formación del público, la creación de audiencias con criterio y el fomento de la interacción respetuosa entre autores y público. Este desafío se presenta, no obstante, como una tarea nada fácil de lograr ni en el ámbito de la red, ni fuera de ella. Lidiamos con un modelo de negocio en el que imperan los grandes festivales y la tiranía del acceso “aquí y ahora”, con espectadores acostumbrados a la aglomeración y al consumo de forma masiva, rápida e irreflexiva. ¿Quién no se perdería en esos almacenes virtuales cuasi infinitos y de acceso instantáneo? (4) No permitamos que el público se convierta en mero receptor sin capacidad crítica. Que cree, que aporte, que comparta, y que los creadores y los demás agentes culturales no lo percibamos como una amenaza.

 

Ponencia Ainara LeGardon por Albert G. Pedrosa

Ponencia Ainara LeGardon. Foto de Albert G. Pedrosa

Otra de las claves planteadas es:

 

“¿Qué impacto tiene esto en el amateurismo y la profesionalidad?”

 

Si atendemos a la raíz del término, amateur significa “el que ama”. Es, pues, quien realiza una actividad motivado por la vocación, la pasión y el amor, aunque no cobre por ello. ¿Significa esto que el artista profesional, al percibir una remuneración por su trabajo, ya no ama lo que hace y “finge los orgasmos creativos”? ¿Entonces, por qué confrontar amateurismo y profesionalidad? Esta comparación, además, se ve coloreada en ocasiones por un tinte peyorativo al hablar del amateur, aportando un supuesto estatus de superioridad al profesional.

Sin duda, la situación ideal sería la de poder desarrollar la creación con el amor de un amateur, pero con la dedicación en términos de tiempo, esfuerzo y energía, de un profesional que no ha de cubrir su jornada laboral con otro oficio que le dé de comer. Otro reto histórico.

No es lo mismo vivir de algo que comer de algo. Puedo decir con orgullo que nunca he permitido que los oficios que me daban de comer me apartaran un solo ápice de mi deber para con mi verdadero trabajo. He sido consciente de mi grado de compromiso con la música, y la responsabilidad de estar a su altura. Y como yo, afortunadamente, otros muchísimos artistas que han sacrificado comodidad y estabilidad económica en pos del desarrollo de sus verdaderas carreras. En pos de la auténtica estabilidad, tal como yo la entiendo y experimento.

Mientras escribo estas palabras, me vienen a la memoria las de H.D. Thoreau, que en una carta fechada en 1853 se disculpaba por no haber podido responder antes a su interlocutor, ya que sus jornadas de trabajo realizando mediciones topográficas no le dejaban tiempo para otros asuntos. En esa época Thoreau tuvo que prescindir de dar conferencias y se vio obligado a aceptar trabajos “beneficiosos desde un punto de vista pecuniario, aunque poco beneficiosos desde otros puntos de vista más importantes”, porque apenas le llegaba para costearse el libro que había mandado a imprenta. Me parece interesante destacar la entrada en su diario del 28 de octubre de 1853:

 

“Durante uno o dos años, mi editor, así llamado erróneamente, me ha escrito de vez en cuando para preguntarme qué debía hacer con los ejemplares de “Una semana a la orilla del Concord y del Merrimack” que quedan, y finalmente me ha indicado que necesitaba el espacio que ocupaban en su sótano. Así que le pedí que me enviara todos aquí y han llegado hoy, por correo urgente: 706 ejemplares de una edición de 1000 que compré a Munroe hace cuatro años, y que sigo pagando. […] De los restantes doscientos noventa y pico ejemplares, se regalaron 75 y el resto se vendieron. Ahora tengo una biblioteca de más de novecientos libros, de los cuales setecientos y pico han sido escritos por mí. ¿No es correcto que el autor reciba los frutos de su trabajo? Mis obras están apiladas a un lado de la habitación en un montón que me llega casi a la cabeza: mi opera omnia. Eso es autoría; ésas son la obra de mi cerebro. […] Ahora puedo ver para qué he escrito, el resultado de mis esfuerzos. Sin embargo, y a pesar de este resultado, me siento junto a la masa inerte de mis obras y cojo la pluma para anotar los pensamientos o experiencias que haya tenido con la misma satisfacción de siempre”.

 

Siguiendo con la disquisición, en el blog (5) que ha habilitado la organización de esta jornada, se puede acceder a una entrevista con Enrique Gómez Piñeiro, actual Director General de SGAE, en la que recalca que “la afirmación tantas veces escuchada de que el derecho de autor es el salario del creador no es ninguna frase vacía o exagerada. Es la pura realidad. Los autores perciben la mayor parte de sus ingresos a través de las cesiones o licencias que hacen de sus derechos de autor. […] Los músicos, por ejemplo, viven de los derechos de comunicación pública, que se generan cuando sus obras suenan en la televisión, en la radio, en Internet o cuando dan un concierto.”

Lamento estar en desacuerdo. La mayoría de los autores no vive de los derechos de autor. Según las cifras que muestra la propia entidad (datos de noviembre del 2011, publicados en su página web) (6), el 42,41 % de los socios no ha generado nunca derechos de autor, y el 46,44 % de los socios cuyo repertorio ha producido derechos alguna vez no alcanza el salario mínimo interprofesional en los últimos cuatro años.

(Al margen de “Los conciertos de Radio 3” no recuerdo ya el último programa de televisión en el que se daba cabida a música de autores independientes. Sí recuerdo, sin embargo, las noticias denunciando las prácticas poco éticas por parte de unos algunos autores y unas pocas editoriales que se reparten el negocio de la música en programas nocturnos).

La entrevista con Piñeiro prosigue: “Sin derechos de autor no hay remuneración para el creador y sin remuneración no hay creación”.

No sé de qué tipo de autores habla, pero decididamente no de los que yo conozco. No vivimos de los derechos de autor, pero afortunadamente ese hecho no nos va a frenar.

Sin embargo los autores necesitamos que alguien esté de nuestro lado y nos acompañe en nuestra lucha diaria:

Que se realice una gestión eficaz de los derechos y que éstos lleguen a los legítimos titulares;

Que se aproveche la innovación tecnológica existente hoy en día para destinarla a un eficiente reconocimiento e identificación de las obras, abandonando el sistema de sondeos;

Que se mire a Europa y se tome el ejemplo de otros países, como Holanda, cuya entidad de gestión BUMA/STEMRA fue la primera en adoptar un proyecto piloto en colaboración con Creative Commons (2007) (7) y en alcanzar los estándares de calidad de la European Contact Centre Standard por su transparencia, eficiencia y calidad de los servicios ofrecidos (2014) (8);

Que se otorgue un mayor poder de representación a los socios, ampliando el número de los miembros con derecho a voto;

Que se trabaje por la transparencia y por erradicar las prácticas poco éticas, aunque legales, cuyas denuncias estamos tristemente acostumbrados a leer en los noticieros (9);

Que se flexibilice nuestro modelo de gestión para que a él puedan acceder los autores libres (10), y, en todo caso, que se replantee la gestión colectiva obligatoria que marca la ley, y que se tenga en cuenta el derecho del autor a decidir si quiere o no proteger su obra, en aras de un servicio justo para todos.

 

Éstos, en mi opinión, son los verdaderos retos en el campo de la gestión actual de los derechos de Propiedad Intelectual. Los desafíos que nos pueden ayudar a lograr esa profesionalización de la que algunos hablan, permitiéndonos seguir desempeñando nuestro amado trabajo en las mejores condiciones posibles, para lograr el objetivo de cualquier proceso creativo: alimentar, emocionar e inspirar.

 

Irun, 21 de enero del 2015.

www.ainaralegardon.com

 

Vídeo de la ponencia en: 

 

Gracias a Wade Matthews, Álvaro Barriuso, David G. Aristegui, Alejandro Vera Palencia, David Gotxicoa y Rafael Rodrigo.

 

Referencias: 

1http://www.sulponticello.com/el-publico-no-tiene-gusto/

2http://zoekeating.tumblr.com/post/108898194009/what-should-i-do-about-youtube

3http://www.enriquedans.com/2013/10/la-culpa-no-es-de-spotify-es-de-los-de-siempre.html

4https://musicindustryblog.wordpress.com/2013/10/02/the-complexity-coefficient-listen-services-and-the-tyranny-of-choice/

5http://ipdigital.cat/es/blog/

6http://www.sgae.es/la-comision-de-la-reforma-electoral-de-la-sgae-presenta-sus-conclusiones-2/

7http://creativecommons.org/weblog/entry/7622

8http://www.authorsocieties.eu/mediaroom/168/33/Buma-Stemra-to-comply-with-the-European-quality-standard-ECCS

9http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/15/actualidad/1363380899_078784.html

10http://www.ainaralegardon.com/wp-content/uploads/2014/11/Otro_modelo_es_posible_Ainara_LeGardon.pdf

El pasado domingo 4 de enero se publicó en Berria una entrevista con Iñigo Astiz para un reportaje especial sobre la gestión de los derechos de Propiedad Intelectual. Hablamos sobre mi visión del modelo actual, el conflicto que planteo en mi estudio “Otro modelo es posible”, y si existe una alternativa viable.

En este enlace se encuentra la versión en euskera, pero completo esta entrada con las respuestas en castellano tal cual fueron enviadas.

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Dices que has querido escribir el libro que te hubiera gustado leer. ¿A qué te refieres? (Supongo que será por la poca claridad y los mensajes contradictorios que existen sobre el tema no?).

Ése es un refrán anglosajón que yo he interpretado como “si lo que nos rodea no nos parece justo, algo habrá que hacer para cambiarlo”. Si buscamos un siginficado más literal, es cierto que a mí como creadora me hubiera encantado encontrar información clara y estructurada sobre nuestras opciones a la hora de gestionar los derechos que nos corresponden y otros temas importantes para la carrera de un músico. Es una pena que habitualmente esa información va llegando a lo largo de nuestra trayectoria, una vez hemos tomado decisiones cruciales que nos limitan.

 

Al final del trabajo argumentas que el actual sistema de gestión de derechos de propiedad intelectual está diseñado para complacer grandes compañias y que los autores más débiles salen perdiendo. ¿Por qué dices eso?

En el seno de SGAE conviven autores individuales y grandes compañías editoriales. El actual sistema de representación permite que tan solo el 11 % de los miembros de la entidad tengan derecho a voto. Cuanto más se genera, más votos se obtienen. Tampoco cualquier socio puede presentarse a las elecciones para formar parte de la Junta Directiva. Aproximadamente tan sólo unos 300 sobre 90000 pueden hacerlo. En este contexto, los autores individuales que menos recaudan se quedan sin voz, sin representación, y sin poder participar en la toma de decisiones que tanto les afectan.

 

Se supone que son los autores los que deberían ser los beneficiarios de la gestión de los derechos de PI, pero parece que a veces son más bien los damnificados. ¿Es así?

Ocurre que algunas entidades de gestión, en lugar de proteger y salvaguardar los derechos de los autores, gestionan la obra como ellas estiman oportuno, de manera rígida e inflexible, lejos del deseo de los propios titulares y llegándose a convertir en ocasiones en sus propias enemigas. Habría que valorar que el carácter de exclusividad que impone SGAE en su contrato de adhesión genera situaciones indeseables para muchos autores. Otras entidades, como VEGAP (artistas visuales) o CEDRO (derechos reprográficos), ya ofrecen un contrato de gestión no exclusivo, permitiendo a los autores decidir encomendar la gestión tan solo de algunas obras a estas entidades, y no de toda su obra completa. El problema no queda resuleto, ya que las obras que no son gestionadas por estas entidades quedan en la práctica sin gestionar, puesto que hoy en día no existen alternativas.

 

Hay una contradicción fundamental en la forma de gestionar los derechos de propiedad intelectual que está presente en todo tu trabajo. Un autor que decide publicar su trabajo con licencias CC no puede ser miembro de la SGAE, pero sin embargo legalmente sólo la SGAE puede gestionar sus derechos. ¿Qué consecuencias tiene eso?

Que en SGAE haya una bolsa de varios millones de euros del llamado “pendiente”. Si los legítimos titulares no reclaman los derechos recaudados en su nombre en un plazo de cinco años, esa cantidad queda en el seno de SGAE. La forma de reclamar ese “pendiente” es haciéndose socio, algo imposible en el caso de los autores libres.

La ley establece que el sistema de reparto ha de estar determinado en los Estatutos de las entidades de gestión colectiva y excluir la arbitrariedad, aunque en la realidad donde se contienen las normas de reparto no es en los Estatutos, sino en el reglamento interno de las entidades, fuera de control de la Administración. Los fines a los que se destinan los derechos prescritos son, pues, fijados por cada entidad.

 

La SGAE recauda el dinero derivado de la gestión de derechos de PI incluso cuando los autores trabajan con licencias CC. ¿Tienen los autores libres algún modo real de conseguir el dinero que la SGAE ha recaudado en su nombre?

Actualmente no.

 

Leyendo tu trabajo parece bastante obvio que la SGAE se niega a tomar en consideración la realidad musical actual. ¿Es así? ¿Compartes esa sensación?

Totalmente. En países como Holanda, Dinamarca, Suecia y Francia, las entidades de gestión correspondientes ya han firmado convenios de colaboración con Creative Commons para gestionar las obras de autores que hayan optado por cualquier tipo de licencia CC no comercial. SGAE no tiene intención de firmar dicho convenio, argumentando que no existe una demanda suficiente de ese servicio por parte de los autores. Da la impresión de que ni siquiera se han molestado en recabar la opinión de los interesados. Yo estoy en continuo contacto con creadores, socios y no socios, y lo cierto es que una inmensa mayoría cree que es necesario que la SGAE se adapte a los tiempos.

 

La falta de transparencia parece otro foco de problemas en este caso.

Así es. La gente me comenta que cuando se ha dirigido a SGAE para consultar algo, o bien no ha obtenido respuestas, o bien la información que ha recibido es vaga y confusa. También la opacidad en cuanto al funcionamiento de la entidad y la toma de decisiones, afecta a la imagen pública y fomenta la desconfianza de autores y usuarios. Por no mencionar los supuestos casos de corrupción que están en manos de la justicia, y las múltiples llamadas de atención y multas impuestas a SGAE por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. La última de ellas, hace tan sólo un mes: 3,1 millones de euros por “abusar de su monopolio e imponer determinadas condiciones abusivas a los promotores musicales”.

 

Has hablado con unos 250 autores para preparar tu trabajo. ¿Qué reflexiones te han hecho llegar? ¿Sientes una voluntad mayoritaria de cambio?

La reacción más habitual es la de incredulidad cuando se les explica el marco legal y el funcionamiento de las entidades de gestión y cómo nos afectan, no sólo como autores, sino también como ciudadanos. Existe, sin duda, una voluntad mayoritaria de cambio y de adaptación al nuevo escenario. Pero lo que más se percibe es ese deseo y necesidad de encontrar una entidad justa y transparente a la que poder adherirse sin sentir vergüenza y manteniendo la coherencia con nuestros principios. Los creadores no desean regalar sus derechos, sino encontrar una forma justa de gestionarlos.

 

¿En qué te afecta a ti todo esto como autora?

Para empezar, por ser socia de SGAE tengo la obligación de declarar toda mi obra en la entidad, o bien estaré incurriendo en un incumplimiento de contrato. Teóricamente no me es posible, por ejemplo, realizar obras en colaboración con artistas que utilizan licencias CC. Eso, técnicamente. A nivel personal me afecta, y mucho, pertenecer a una entidad con cuyas formas no comulgo, sabiendo además que no tengo otra altermativa si no quiero que se queden con los derechos recaudados en mi nombre.

 

El título de tu estudio es esperanzador. “Otro modelo es posible”. ¿Cómo debería ser ese modelo? Y ¿Crees que aparecerá ese modelo?

La primera versión del trabajo llevaba el título entre signos de interrogación, pero a medida que lo fui desarrollando me di cuenta de que ese otro modelo sí es posible. En Alemania ha surgido C3S, que es una entidad en régimen de cooperativa que prevé estar funcionando como operador de gestión independiente el año que viene. Su modelo se basa en la transparencia y la equidad: cada socio tiene un voto independientemente de los derechos que genere, las editoriales no pueden ser miembros (sino sólo los autores), y se aceptan obras tanto con licencias libres como con todos los derechos reservados. Como vemos, ese modelo ya ha aparecido en Europa. Este año, además, se ha aprobado la Directiva europea 2014/26/UE, que aspira a otorgar a los socios una mayor libertad, permitiéndoles por ejemplo compaginar las licencias de las entidades con licencias individuales que deseen conceder en casos concretos. También pretende robustecer los mecanismos de control interno de las entidades, la participación en el ejercicio de derechos y en la toma de decisiones en relación con la recaudación y el reparto.

Es importante señalar que esta directiva también otorga vía libre a los llamados operadores de gestión independientes, como C3S. Se espera su transposición para primavera del 2016.

Entrevista a Ainara LeGardon por Rubén Caravaca en El Diario Vasco

Entrevista a Ainara LeGardon por Rubén Caravaca en El Diario Vasco

“La crisis agudiza el ingenio”, entrevista con Ainara LeGardon por Rubén Caravaca

Publicada el 19 de diciembre de 2014 en El Diario Vasco con motivo de su  actuación en Donosti.

Componiendo, produciendo, actuando, experimentando o reflexionando hasta convertirse en una de nuestras autoras más interesantes a nivel nacional y de más proyección internacional. Propuestas personales y otras compartidas como Archipiel (dúo de improvisación vocal), La Criatura (música experimental), el colectivo maDam, la orquesta de improvisación FOCO o componiendo para bandas sonoras.  Cinco discos editados: “In the mirror” (2003), “Each day a lie” (2005), “Forgive me if I don´t come home to sleep tonight” (2009), “We once wished” (2011) y “Every Minute” (2014). Esta noche presenta este último en el Centro Cultural Intxaurrondo acompañada de Héctor Bardisa (batería) y Rubén Martínez (bajo), temas nuevos que compaginarán con alguna lectura más actual de composiciones anteriores. Canciones abiertas a la improvisación que convierten cada actuación en un concierto particular, singular, único. Hablamos sobre todo ello y de paso aprovechamos para comentar su última reflexión  “Otro modelo es posible  que acaba de compartir en internet.

¿Cómo definirías a Ainara LeGardon?

Músico y activista del “hazlo tú mismo”.

¿Con cual de tu faceta artística te encuentras más a gusto?

Con cualquiera de ellas. Es muy distinto subirse al escenario con la guitarra que hacer una intervención sonora en una galería de arte, por ejemplo, pero ambas vertientes se contaminan y enriquecen una a la otra. También la faceta como docente alimenta al aspecto artístico.

Tu particular viaje ¿dónde quieres que te lleve?

No hay un destino fijado. Sólo espero que el tránsito sea interesante.

Sobria, intensa, emotiva, honesta…  definiciones que van más allá de la música y que te lleva, además de componer y actuar a reflexionar, sobre el papel de la cultura, los artistas, los gestores, las sociedades de gestión….

Esa investigación y ese acto de reflexión creo que es básico en un proceso artístico y, por tanto, vital. El cuestionamiento de las ideas, las razones y el modo de llevarlas a cabo, dota a nuestra obra, y nos dota a nosotros mismos en la actividad diaria, de una convicción y fuerza indispensable para seguir adelante. Además, en ocasiones, también inspira a otros, y eso es doblemente reconfortante.

Acabas de publicar una reflexión sobre nuestro ámbito musical “Otro modelo posible” ¿Qué te ha llevado a ello?

Es el resultado de la actualización y ampliación del proyecto final de un curso de Propiedad Intelectual. Creo que los autores y artistas necesitan tener una información básica acerca del marco legal y las opciones con las que cuentan a la hora de gestionar sus derechos y encaminar sus proyectos. Muchos toman decisiones clave en sin contar con datos suficientes para poder valorar las alternativas y las consecuencias de sus opciones. Es hora de que la información llegue a los verdaderos protagonistas. Creo que mi estudio puede arrojar algo de luz al asunto, y esa fue la mayor motivación para publicarlo.

¿La crisis económica-política facilita nuevas oportunidades?

Agudiza el ingenio, hace que broten ideas arriesgadas, que nos reinventemos, y eso siempre es positivo.

¿La música popular está aburguesada-acomodada?

La música jamás puede estar acomodada. Si lo está, es que no es música.

¿Se adapta a los cambios?

La música, sí. La industria, el modelo de negocio, las entidades de gestión y la ley, sin embargo, no parecen estar a la altura.

¿Los músicos deberían sindicarse?

Comparto con David García Aristegui y otros expertos en Propiedad Intelectual, que sería viable y necesaria la creación de una entidad a medio camino entre una entidad de gestión colectiva y un sindicato, que defendiera los derechos de los autores de la forma en la que éstos consideraran oportuno, de la que no pudieran ser socias las editoriales y que se nutriera en su mayor parte de las cuotas de los miembros. Afortunadamente parece que en Europa empiezan a surgir nuevas propuestas, como la alemana C3S, que bajo régimen de cooperativa, ha logrado echar a andar y prevé empezar a actuar como operador de gestión independiente el año que viene a nivel paneuropeo.

Egunon!

La mente preclara de David G. Aristegui contesta hoy a una completísima entrevista en El Diario: “Los derechos de autor se diseñaron para remunerar a los autores, no para especular con ellos”.

A veces me dan ganas de aplaudir hasta que me sangren las manos, y ésta es una de ellas.

Dedicadle el segundo café de hoy a este texto, por favor. Hasta el final, con vaselina o sin ella. Juntos estamos logrando cambiar algo. Gracias, David, por decir las cosas que hay que decir.

Suena “Nocturama” de Nick Cave and The Bad Seeds. Ya estoy en casa, pronto conoceréis en verso todas las aventuras que he vivido estos días. Subid el volumen y disfrutad.

“Hacen falta entes a caballo entre las entidades de gestión clásicas y los sindicatos tradicionales. Efectivamente, hay que crear nuevas instituciones o, si se quieren mantener las que hay ahora, cambiarlas de arriba a abajo. Por ejemplo, la SGAE debería dejar de ser un sindicato vertical como los del franquismo, donde coexistían patronos y trabajadores. De la SGAE deberían salir las editoriales, que tendrán intereses totalmente legítimos pero que, evidentemente, muchas veces van a chocar con los intereses de los autores.

Por otro lado, es imprescindible la formación a la gente que empieza su carrera artística sobre los contratos que se va a encontrar y las implicaciones que tienen en aspectos relacionados con la propiedad intelectual y ahí han hecho dejación de funciones tanto las entidades de gestión como los sindicatos. Que los sindicatos históricamente hayan rechazado en su seno a los autónomos ha sido un error tremendo que estamos pagando ahora. Los artistas han tenido un encaje imposible en los sindicatos por el tipo de actividad que han desarrollado. Esto hay que cambiarlo, hay que posibilitarles el aterrizaje. Y, en paralelo, crear un debate público sobre cómo remunerar adecuadamente a los creadores a través de unos derechos de autor razonados y razonables”.

Entrevista completa en: http://www.eldiario.es/cultura/libros/derechos-disenaron-remunerar-autores-especular_0_328617970.html

Portada del nuevo libro de David García Aristegui

Portada del nuevo libro de David García Aristegui

Egunon!

Hoy es un día importante para mí. He decidido no esperar más y, motivada por la carta que el presidente de SGAE envió la semana pasada a todos los socios, publicar la ampliación y actualización de mi Proyecto Final del Curso “Propiedad Intelectual y Gestión de Derechos Digitales” del Instituto Superior de Arte. Las palabras de Acosta me han indignado, como creadora y como miembro de la entidad, y creo que es el momento de hacer públicas las mías propias.

“Otro modelo es posible. Análisis y reflexiones en torno a la gestión de derechos de Propiedad Intelectual en el ámbito musical y su conflicto con el uso de licencias libres” es el fruto de más de un año de estudio, trabajo, documentación y recopilación de información. Está dedicado a vosotros, los que me preguntáis cuál es la mejor manera de gestionar vuestros derechos, los que ponéis cara de incredulidad cuando os cuento cuál es la situación en España, los que usáis licencias libres y os resulta imposible reclamar las cantidades recaudadas en vuestro nombre por algunas entidades de gestión, los que creéis (creemos) que otro modelo es posible, y sobre todo, está dedicado a los que estáis (estamos) dispuestos a movilizarnos para cambiar aquello que no nos parece justo.

En la versión original del trabajo, “Otro modelo es posible” estaba entre interrogantes, pero a medida que ha ido avanzando, me he dado cuenta de que ya no lo cuestiono, sino que lo afirmo rotundamente.

Os pido que, aunque el lenguaje en el que está escrito pueda resultar arduo en ciertos momentos, le dediquéis atención, y, si lo consideráis oportuno, la máxima difusión posible. Este proyecto no lo he hecho exclusivamente para mí. Mi principal interés es el de informar a los autores y (ojalá) motivar la reflexión y la acción de otros. Por eso he elegido ponerlo a disposición en libre descarga y con una licencia que lo permita difundir, estudiar y modificar libremente, siempre que se me acredite, no exista ánimo de lucro y las obras derivadas se redistribuyan con la misma licencia que la obra original.

Sé que me voy a granjear algún que otro enemigo, pero también sé que estoy haciendo lo correcto. Comentarios, peticiones, insultos o abrazos serán bienvenidos en el blog. Desde este enlace os podéis descargar el trabajo en formato pdf:

Otro_modelo_es_posible_Ainara_LeGardon

Gracias por vuestro apoyo.

Gracias infinitas a David García Aristegui y David Gotxicoa.

¡Acción!

 

Portada "Otro modelo es posible" por Ainara LeGardon

Portada “Otro modelo es posible” por Ainara LeGardon

 

 

 

 

Comienzan a publicarse las primeras entrevistas en las que hablo, además de sobre el nuevo disco, de mi experiencia en la autogestión. También sobre Propiedad Intelectual y el necesario cambio en los modelos de gestión de derechos.

Fernando Bernal para VICE. Muchas gracias, amigo.

http://www.vice.com/es/read/entrevista-ainara-legaron-342

Ainara LeGardon en VICE

Ainara LeGardon en VICE

Esta mañana Wade Matthews me ha recordado un refrán anglosajón: “escribe el libro que te gustaría leer”. Si no nos gusta lo que vemos, algo habrá que hacer para cambiarlo.

Estos días a mi mesa le crecen ideas. Es una bonita imagen: a la derecha la taza del ya desaparecido local neoyorkino Vox Pop, cuyo lema reza “Libros, café y democracia”. A la izquierda el disco “Un gramo de fe” de Pony Bravo. Creo que con estos ingredientes lo tengo todo para proseguir con mi proyecto de análisis y reflexiones en torno a los modelos de gestión de derechos de Propiedad Intelectual. 

En realidad, ¿qué más necesitamos para continuar?

Libros, café, democracia y un gramo de fe. 

¡Adelante, valientes!

Suena el disco homónimo de The Evens. Subid el volumen y disfrutad del día.

El 3 de agosto del 2014 se ha publicado “Música con sello propio”, un reportaje a doble página en Deia (Diario de Noticias de Bizkaia) en el que Amaia Santana ahonda en mi labor docente y mi postura ante la autogestión, además de repasar brevemente mi trayectoria artística. Me quedo con dos citas, la que pone pie a la foto principal en la versión impresa, “El camino que tomamos es tan importante como la meta en sí, dice mucho de nosotros y de nuestra obra”, y la que cierra la entrevista: “Disfrutar es la palabra clave”.

Ainara LeGardon. Reportaje en Deia 1

Ainara LeGardon. Reportaje en Deia 1

 

Ainara LeGardon. Reportaje en Deia 2

Ainara LeGardon. Reportaje en Deia 2

En mi camiseta de Low reza “Someday this will all make sense” (“Algún día todo esto tendrá sentido”). La arranco del armario y me la pongo cada vez que me flaquean las fuerzas, que dudo de si el sacrificio y el empeño que le ponemos a aquello a lo que nos dedicamos merece la pena. Y siempre llego a la misma conclusión: que algún día tendrá sentido. Que el mero hecho de hacer lo que hacemos, ya lo tiene.

Esta semana me he emocionado leyendo “Ahora que todo ha terminado”, el relato de David Bravo acerca de cómo se ha ganado el “Caso Soto”, con la primera sentencia en España a favor de las redes P2P. No os perdáis este artículo, por favor. Cuenta, desde la humildad, la verdadera odisea de la entrega, el sacrificio y la obsesión personal por cambiar las cosas, y el milagro que supone haberlo conseguido en una suerte de lucha de, una vez más, David contra Goliath. También advierte de la fragilidad, del milagro que ha supuesto. No puedo sino sentirme agradecida y en deuda con gente así, de cuya abnegación tomar ejemplo.

Sigamos trabajando.

Suena el disco compartido de Angels of Light & Akron/Family. Que paséis una buena noche.

“La moraleja que saco de este caso después de tantos años es que los gigantes no tienen los pies de barro y que con armas como las suyas, ganan salvo milagro. El de Pablo ha sido uno. Celebrémoslo. Pero celebrémoslo como la rara excepción a la regla que es, y no como la constatación de que ni tenían ni tienen nada que hacer contra nosotros. Si pensamos así, estaremos equivocados y quizás, cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.” David Bravo.

http://www.eldiario.es/zonacritica/propiedad_intelectual-pablo_soto_6_266383373.html


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