Categoria: Reflexiones

Estoy viendo Metrópolis en La 2 y me da un vuelco el corazón cuando veo reproducidas en pantalla y oigo declamar, en boca de una performer, estas palabras mías:

“Los artistas nos dedicamos a hacer, sin preocuparnos demasiado de cómo lo estamos haciendo. Nos han enseñado que responsabilizarnos de algo más que divertirnos creando, nos desconcentra. Nos han repetido que lo mejor es que nosotros nos dediquemos a lo que sabemos hacer, y dejemos el control de la gestión de nuestra obra en manos de profesionales. Estamos desunidos y luchamos solos. Y las batallas, de esa forma, están perdidas antes siquiera de iniciarse”.

Extracto del artículo "¿La culpa es de los artistas?" de Ainara LeGardon en Metrópolis de La 2 de TVE.

Extracto del artículo “¿La culpa es de los artistas?” de Ainara LeGardon en Metrópolis de La 2 de TVE

La performance “Bosobosoboso”, según el dúo de creadores “Somos nosotros” (Begonya García y Alfonso Fernández), está basada en el Decálogo de Buenas Prácticas Profesionales desarrollado por la Asociación de Artistas Visuales, y contrapone las buenas prácticas e intenciones, con la realidad de los artistas.

Me ilusiona que esas palabras mías hayan llegado hasta ahí y me emociona que alguien las haya tomado para desarrollar una obra que además reflexiona sobre la realidad de los artistas como trabajadores precarios (aunque echo de menos un pequeño crédito a la autora y a la fuente, ya que detalles como ese harían que todo esto fuera un poco menos precario).

Dicho esto, la cuestión es que si sirven para abrir debates de este tipo, me doy por satisfecha.

Hoy os iba a contar que ya queda muy poco para el curso on-line de Propiedad Intelectual, licencias libres y gestión de derechos, que comienza el 1 de febrero. Os animo a realizarlo para adquirir los conocimientos y las herramientas que, con suerte, harán que podamos luchar más firmemente por nuestros derechos (por cierto, que el Decálogo de Buenas Prácticas Profesionales desarrollado por la Asociación de Artistas Visuales es uno de los documentos que suelo mostrar en clase). Más info sobre el curso aquí:
http://www.ainaralegardon.com/…/curso-on-line-de-propiedad…/

PD: El artículo original que contiene las palabras citadas es “¿La culpa es de los artistas?” y está disponible en: http://www.ainaralegardon.com/…/la-culpa-es-de-los-artistas/.

Gabon! Que paséis una buena noche!

 

“El diablo se hace más fuerte cuando miras hacia otro lado”. Ayer escuché esta frase (o algo parecido en su versión inglesa) e inmediatamente la adopté como epígrafe de uno de los capítulos del libro sobre SGAE. Afortunadamente, algo está cambiando y hoy, 27 de mayo, algunos miramos de frente a muchas cosas. Las comparto con vosotros por si os apetece unir la trayectoria de vuestros rayos X:

-Se ha puesto en marcha la página Unión Estatal de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Uno de los primeros actos en los que estarán algunos compañeros es esta tarde en Madrid, una jornada sobre sindicalismo y derechos de autor en el Ateneo de Villaverde: https://www.diagonalperiodico.net/culturas/30454-jornada-sindicalismo-derechos-autor.html

-Yo no estaré allí, porque arranco en Irun “Copyzer” (“Copyqué”), un servicio de asesoría gratuita y personalizada en materia de derechos de autor, licencias, y propiedad intelectual en general. La demanda ha sido brutal y las sesiones están completas hasta septiembre, lo cual indica vuestra inquietud y necesidad.

-Pero para el que quiera escuchar mis consideraciones acerca de los modelos de gestión de derechos de autor, la música en el entorno digital, la supuesta batalla entre creadores y usuarios, y lo que yo entiendo por respeto entre unos y otros, os recomiendo encarecidamente la lectura de esta entrevista en Plaza Abierta que me ha realizado Alejandro Matilla. La más detallada y completa en materia de propiedad intelectual de las que me han hecho hasta ahora. Espero que os parezca interesante puesto que, como siempre digo, va por vosotros. Que paséis un buen fin de semana. Y mirad a este lado, por favor.

http://plazabierta.com/entrevista-a-ainara-legardon-sobre-propiedad-intelectual/

Portada entrevista Ainara LeGardon en Plaza Abierta

Portada entrevista Ainara LeGardon en Plaza Abierta

 

“Creo que existe ya casi la necesidad de clamar que tenemos una obligación moral o una vocación. Decir que la música es como un jardín: si no la cuidamos, se marchitará y morirá. El mundo será un lugar más desagradable. Creo que si no educamos a otra generación que valore las artes y la cultura se acabará la historia.” Adam Farrel (Beggars Group).

Yo no creo que se acabe, no creo que la música vaya a morir nunca. Pero si no la cuidamos, el mundo será sin duda un lugar más desagradable. Esta cita y otras muchas las he disfrutado durante mi trayecto de este fin de semana. Viajar de Irun a León, comer, dormir, impartir un taller de autogestión de 8 horas en MUSAC (genial el grupo), ofrecer una entrevista para Fluido Rosa y volver a casa, todo en menos de 36 horas. Y mientras viajaba, devorar el libro #Gorrones. Cómo nuestro insaciable apetito de contenidos gratis en internet empobrece la creatividad de Chris Ruen. Muy buen relato, aunque supongo que impopular por momentos, sobre la supervivencia (o no) de los artistas en esta era que nos ha tocado vivir y la guerra que se libra en el campo de la propiedad intelectual.

Os dejo hoy con el vídeo de del single “Canada” de Low, que fue editado por Rough Trade (sello de Beggars Group). Os dejo con la supervivencia y el regar. Gracias a los que desbrozáis y cuidáis de la regeneración de nuestros jardines musicales. Que paséis una buena noche.

 

 

 

Texto disponible en formato pdf y descarga libre: Un_nuevo_escenario_Ainara_LeGardon

Esta breve ponencia se enmarca dentro de una mesa redonda en la que el desafío es mostrar las cuestiones que más preocupan a los autores en materia de la gestión de sus derechos, y hacerlo en menos de diez minutos. Vamos a intentarlo.

En el ámbito de la propiedad intelectual se están viviendo momentos de cambio. Por un lado, desde la Comisión Europea se trabaja para revisar y actualizar la normativa existente, tratando de armonizar las diferentes leyes estatales y apostando por el Mercado Único Europeo. Por otro lado, en el Estado español aún queda un largo camino que habrá de desembocar en una próxima y necesaria reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (una más, tras la insuficiente revisión que supuso la Ley 21/2014), que implique la definitiva transposición de la Directiva 2014/26/UE sobre gestión colectiva.

Si bien la última reforma de la LPI nació ya obsoleta al no transponer algunas normas contenidas en la directiva europea, sí que ha supuesto ciertos cambios en el rumbo de la gestión de derechos. Ese hecho, sumado al surgimiento de una nueva entidad en el País Vasco, está provocando que se tambaleen los cimientos del hasta ahora casi invulnerable monopolio de las sociedades gestoras[1].

¿Qué cuestiones son las que más preocupan a los autores musicales?

Cuestiones simples, llanas. Asuntos que carecen de lógica para los autores y usuarios, y que se podrían resumir en muy pocos puntos:

1-El contrato de gestión contiene unas condiciones innegociables, previa y unilateralmente establecidas por la entidad. En el caso de SGAE es, además, de carácter exclusivo. ¿Qué implica esto?

-El autor se obliga a delegar la gestión de la totalidad su repertorio a la entidad. No puede optar por dejar fuera de SGAE la gestión de ciertas obras.

-En el caso de las autoproducciones, los autores están obligados a pagarse a sí mismos los derechos de autor cuando editan un disco o cuando ejercen de organizadores de sus propios conciertos. Ese pago se ha de efectuar por adelantado y a través de SGAE. Es decir, SGAE cobra a los autores para luego pagar a esos mismos autores, previa deducción de su porcentaje por la recaudación y administración de esa cantidad.

-Los socios tampoco pueden controlar, por ejemplo,en qué espacios pueden tocar su repertorio sin que SGAE esté legitimada para solicitar el pago de derechos en su nombre: pequeñas librerías, locales ocupados, y otros espacios alternativos fuera del circuito oficial y que no pagan tarifas a SGAE.

2-Tarifas y pendiente de reparto

-¿Por qué SGAE es capaz de gestionar los derechos de sus socios, pero también los de otros autores que no les han encomendado su gestión? Por un lado, porque existen derechos de gestión colectiva obligatoria, y por otro, porque algunos derechos que en principio son de gestión colectiva voluntaria son recaudados también por SGAE a través de las tarifas generales. Estas tarifas se cobran a los usuarios no por el uso efectivo de un repertorio concreto, sino simplemente por la disponibilidad de uso. Esto implica que existan millones de euros pendientes de identificar y/o repartir en las arcas de SGAE, simplemente porque han sido cobrados en nombre de autores que no los podrán reclamar, puesto que muchos ni siquiera son socios (ni tienen intención de serlo).

-Las tarifas han sido fijadas de forma unilateral por SGAE, en muchos casos (como ha denunciado repetidamente la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) de forma abusiva, amparándose en su posición de monopolio.

Cambio en el modelo

Por suerte, la reforma de la LPI trata algunos de estos aspectos, como el contrato de gestión, el control sobre las tarifas (hace tan solo unos días se aprobó la orden ministerial por la que se aprueba la metodología para la determinación de las tarifas generales) y el destino del reparto, la transparencia, etc.

EKKI surge, por lo que hemos podido comprobar hasta ahora, con la intención de permitir que el titular de derechos pueda elegir qué tipo de contrato suscribe con ella, flexibilizando la gestión para que sea el autor el que pueda tomar todas las decisiones sobre su obra. Otro ejemplo, en marcha desde el año 99, es el de DAMA. Esta entidad permite el contrato por obra (no exclusividad), y, gracias a la aplicación de unas tarifas que atienden al uso efectivo, tiene un “pendiente de identificar” de cero euros.

Cualquier entidad gestora que sea capaz de incidir en estas cuestiones, estará corrigiendo los graves fallos del modelo de gestión actual, y mejorando las condiciones de los creadores.

Formación y ayuda para los creadores

Un asunto fundamental para que los autores puedan tomar decisiones conscientes y responsables respecto a la gestión de su obra, es dotarlos de la formación necesaria en materia de propiedad intelectual. Que sepan qué derechos genera su obra y de cuáles son titulares, que diferencien entre aquellos que pueden ceder y los que no, que entiendan qué es y qué no es una entidad de gestión colectiva, que comprendan lo que son y no son las licencias libres y su compatibilidad o no con el modelo de gestión elegido por ellos mismos, y, como objetivo final, que ni un solo autor firme ningún contrato sin entender plenamente a qué se está comprometiendo mediante ese acuerdo.

Ainara LeGardon. Durango, 8 de diciembre del 2015.

[1] Todas las sociedades de gestión de derechos de propiedad intelectual en el Estado español ostentan un monopolio en su ámbito de actuación, excepto en el caso de los derechos de los creadores audiovisuales, quienes pueden elegir entre SGAE o DAMA. DAMA supuso, hasta el nacimiento de EKKI, el único caso de ruptura de uno de esos monopolios, pero tan sólo en un sector concreto (directores y guionistas, no compositores).

Mesa redonda. De izda a dcha: Igor Estankona (EKKI), Ainara LeGardon, Myriam Miranda (Musikari), Anjel Valdes (Elkar). Foto: Twitter Noiz Agenda

Mesa redonda. De izda a dcha: Igor Estankona (EKKI), Ainara LeGardon, Myriam Miranda (Musikari), Anjel Valdes (Elkar). Foto: Twitter Noiz Agenda

 

Hace unos meses leía el ya clásico “Manual de superviviencia” de Josep Coll i Rodríguez, y me sentí en parte irritada y en parte identificada con la cuestión (y su correspondiente respuesta) que cierra el capítulo “Preguntas habituales. Solución a las 100 preguntas malditas”.

A esa pregunta número 100, “¿Los artistas de este país se merecen el esfuerzo que ha supuesto escribir este libro?”, Coll se responde a sí mismo con un “No. (Véase el epílogo).”

Reí un poco. Tan solo un momento. La gracia que me hizo esa réplica a modo de protesta, que entonces percibí cargada de altanería, solo me duró unos segundos. Luego pensé en cuántas veces me he preguntado algo similar, y en cuántas me he quedado con ganas de zarandear (de forma figurada) a algún amigo, conocido, o incluso desconocido al comprobar su dejadez en lo que respecta a la gestión de sus creaciones. Pensé en las situaciones en las que lo he llegado a hacer (zarandear literalmente) y en cuántas ocasiones he sentido frustración, puesto que la razón de ese desinterés posee sus raíces en una profunda desinformación que la industria musical y las entidades de gestión alientan.

Los artistas nos dedicamos a hacer, sin preocuparnos demasiado de cómo lo estamos haciendo. Nos han enseñado que responsabilizarnos de algo más que divertirnos creando, nos desconcentra. Nos han repetido que lo mejor es que nosotros nos dediquemos a lo que sabemos hacer, y dejemos el control de la gestión de nuestra obra en manos de profesionales. Estamos desunidos y luchamos solos. Y las batallas, de esa forma, están perdidas antes siquiera de iniciarse.

En el proceso de documentación para el libro sobre SGAE que David García Aristegui y yo estamos escribiendo, hemos realizado numerosas entrevistas con autores, socios y no socios de la entidad. En varias ocasiones, tras la esperanza de encontrar a alguien formado/a, comprometido/a y que nos pudiera ofrecer razones bien fundamentadas a la hora de explicar sus decisiones en materia de gestión de derechos, nos topamos con el silencio, la duda, la delegación de poderes en alguien de quien realmente se desconfía, el recelo y, en última instancia, el miedo. Han sido ocasiones puntuales, pero para nosotros muy significativas.

Volviendo al manual de Coll, que me parece una obra generosísima, extraigo algunos fragmentos de su epílogo. La publicación data del año 2007, mucho antes de que afloraran a la superficie algunos de los conflictos más graves para los creadores (caso SAGA, escándalo de la “Rueda de las televisiones”, marcados desequilibrios económicos y de poder en los nuevos modelos de negocio, y un largo etc.) y de que eso de la “piratería” nos comenzara ya a sonar como un “no-problema” muy lejano a algunos. Con todo, recoge sensaciones y aspectos en los que debemos poner atención, y que hoy siguen absolutamente vigentes.

“…nuestra falta de organización nos mata, la voluntad de la mayoría de artistas de preocuparse únicamente por su proyecto artístico facilita esta situación, la falta de solidaridad entre nosotros y, especialmente, de los artistas que triunfan nos deja desnudos ante cualquier vulneración de nuestros derechos colectivos. La falta de participación total en los movimientos asociativos —las asambleas vacías— deja a los representantes de éstas vendidos delante de cualquiera, al no tener legitimidad de ningún tipo para actuar con un mínimo de respaldo. Pocos estamos perdiendo el tiempo, realizando acciones para intentar cambiar las cosas; […] Esta aureola que huele a muerto debe cambiar. En el momento en que los artistas nos demos cuenta de que sin músicos NO HAY MÚSICA, que debemos recuperar la punta de la pirámide del negocio musical, salir de las catacumbas… entiendo que, si todos nos pusiéramos de acuerdo, nadie haría playback, nadie firmaría contratos tipo con una duración aproximada de 120 años, como ocurre con los contratos editoriales, nadie miraría impunemente la miseria que vivimos desde su casa de Miami, nadie nos compraría por una zanahoria, por un anticipo.”

Yo no me rindo. Lo que se necesita es invertir en la formación de los artistas, dotarlos de las herramientas y el conocimiento necesarios para que tomen sus decisiones conscientemente, y dar las gracias y valorar el trabajo de quienes enseñan y comparten ese conocimiento que nos dota de poder. Que no se cansen de hacerlo.

PD1: Un abrazo bien fuerte a algunos de los que tengo más cerca, a los que me han enseñado a través de sus artículos, libros o simplemente a través de sus actos: David G. Aristegui (¿Por qué Marx no habló de copyright?), Servando Rocha (Creadores Abogados), Enric Enrich (Copyrait), Sergio Picón (Aloud Music), Alejandro Vera Palencia (Sideleft), y un largo etcétera.

PD2: “Manual de Supervivencia” se puede descargar gratuitamente desde la web de Asesoría Jurídica de las Artes: http://www.asesoriajuridicadelasartes.com/aja-ediciones/. El autor pide a cambio que se difunda el mensaje del motivo de su decisón para hacerlo: “ha decidido regalar su libro como protesta a la subida del IVA cultural y, en concreto a la no equiparación del IVA de los libros digitales (21%) con el de los impresos (4%)”.

PD3: Mientras decidía entre enlazar el nombre de Sergio a su blog o bien a la web de Aloud Music, me encuentro leyendo un post en su página personal que dice “…lo bonito de organizar conciertos es hacer feliz a la gente. Tengo mil recuerdos de gente disfrutando, con los ojos cerrados, bailando, gritando… en movidas montadas por mí. Todo el esfuerzo, las negativas, los obstáculos, las dificultades, la mierda de este negocio, se ve compensada por este tipo de cosas”. Y ya no tengo dudas.

Epílogo Manual de Superviviencia

Epílogo Manual de Superviviencia

[Este texto lo escribí hace 12 años, con un tono mucho más cursi que el que suelo mostrar ahora, pero con un contenido casi idéntico al que hoy día sigo defendiendo. Contaba el nacimiento de Famelia, la asociación de grupos autoeditados a la que pertenecí durante tres años junto a doss, Rosvita y el Estudio Brazil de Madrid. Y hablo de autogestión, de compañerismo, de colaboración. Del DIY (“Do it yourself”) al DIWO (“Do it with others”), término que, por cierto, ni siquiera se había acuñado entonces. Gracias a mis compañeros por todo lo que me enseñaron. Gracias a Carlos Molina y Ainara del Río (directores de Orpheo) por todo el apoyo que nos brindaron, y por habilitar en su publicación un espacio para reflexionar sobre la autogestión].

Famelia: Diario de un nacimiento

“Famelia: Diario de un nacimiento”

 “Famelia: diario de un nacimiento” 

(Publicado en el fanzine Orpheo nº14, noviembre 2003)

Madrid. Domingo. Once y media de la noche. Acabo de dar un paseo por el centro en muy grata compañía, conversando sobre cómo solían ser las cosas hace diez años. Hace un poco de frío, el mismo que me invade por dentro cuando recuerdo mi vida y mi relación con la música como algo que me llenaba de ilusión, que me proporcionaba infinitas alegrías sin demasiado esfuerzo a cambio. Era casi un juego, era dulce.

Muchos de nosotros no conocíamos algunas de las reglas, y los que sí las conocían se aprovechaban de ello para ganar pequeñas batallas. Pero daba igual mientras pudiéramos seguir jugando.

Ahora ha pasado mucho tiempo. Yo ya no tengo 17 años, sino 27. Mis compañeros de batalla ya están en la treintena. La música para mí y para algunos de nosotros hace tiempo que dejó de ser un juego de adolescentes para convertirse en un compromiso vital. Siempre lo fue aunque no fuéramos conscientes de ello.

Ahora estamos en el 2003. Somos más maduros como personas y como músicos. Conocemos mejor las reglas que rigen el juego, la vida, la música. Tenemos las ideas más claras, somos capaces de plasmarlas mejor en nuestras obras, en nuestras palabras, en nuestros actos. Pero ahora a nadie le importa.

A nuestros oponentes en el Maravilloso Juego Del Mundo De La Música no les interesa batirse ya con nosotros. Prefieren seguir jugando con quienes no conocen aún demasiado bien las reglas. Prefieren seguir ganando batallas ampliamente de manera fácil y rápida. No les interesan unos contrincantes más o menos experimentados. Y así, ¿qué gracia tiene el juego?

Por suerte tenemos tantas ganas de seguir cumpliendo nuestros pequeños sueños que no nos importa buscar nuevas formas de batirnos con la industria, con los medios, medir fuerzas con el público si hace falta. Retarlos a descubrir algo interesante donde nunca pensaron que podrían encontrarlo.

Cuando me preguntan por qué opté por la autoedición de este primer disco en solitario me vienen a la mente mil razones, muchas de las cuales me resulta muy complicado explicar. Es simplemente tratar de evitar que alguien manosee mis entrañas y haga nudos con mis tripas, y esa sensación no es nada fácil de hacer entender.

Si el camino que has de andar para llegar a tu objetivo está lleno de alimañas y animales peligrosos, de trampas y de lodo, ¿por qué no labrar un camino paralelo sin obstáculos impuestos? No vamos a negar que sea dificultoso, por supuesto que lo es.

No es una decisión fácil para quien carece de fuerza de voluntad y empeño, pero confiando en que tenemos mucho que decir, mucho que ofrecer y en que la recompensa al final del camino es muy grata, lo único que puedo decir es que merece la pena.

Cada vez encontramos más grupos que toman la decisión de autoeditarse y pasar por la dolorosa fase de un parto difícil, sin anestesia ni ayuda. Y cada vez más somos los que estamos dispuestos a ceder nuestra mano para que el otro la apriete fuerte, a escuchar los quejidos y tratar de mitigar el dolor que provoca el nacimiento de un nuevo disco en estas circunstancias. Todos nosotros somos mamás solteras.

Rosvita, doss y yo misma formamos una familia, Famelia, a la que también pertenece el Estudio Brazil, donde se han gestado nuestros respectivos discos. Unidos nos es más fácil darnos a conocer, organizarnos, promocionarnos y jugar de nuevo al Maravilloso Juego Del Mundo De La Música, esta vez con nuestras propias reglas. Unas reglas que todos nosotros conocemos, unas reglas justas, inventadas para la ocasión mientras labramos nuestro camino paralelo libre de trampas. De vez en cuando surge algún imprevisto, por supuesto, pero somos conscientes y contamos con ello. Si alguien tropieza y cae en el camino hay muchos compañeros decididos a tender una mano sin pedir nada a cambio. No nos hacemos la competencia unos a otros. El éxito de cualquiera de nosotros es una alegría para todos, Famelia se alimenta así de pequeños logros.

Cada uno de nosotros pone al servicio de los demás su experiencia profesional y personal, la de algunos más centrada en el Maravilloso Mundo De La Música y la de otros más centrada en el Maravilloso Mundo De Los Mayores, un mundo en el que inevitablemente tenemos que poner un pie de vez en cuando. Algunos de nosotros hemos querido creer durante años que ambos mundos no tenían nada que ver, pero no es así. Están tan interrelacionados que a veces se confunden.

Pero como ya he dicho antes, la satisfacción que encontramos al final del camino merece la pena. Y lo que más merece la pena de formar parte de un colectivo como Famelia, es que no importa ni cómo ni cuándo lleguemos al final del camino. Me atrevería a decir que no sé siquiera si hay un final. La satisfacción llega sola al ir recorriendo cada paso arropados por personas con las mismas inquietudes, con el mismo compromiso y con la misma ilusión. Personas que juegan en tu equipo. 

Si os apetece conocernos un poco mejor no dudéis en poneros en contacto con nosotros en (e-mail que ya no existe). Como nosotros hay muchos otros artistas autoeditados, que no necesariamente pertenecen a ningún colectivo. A todos ellos mucha suerte, ánimo y tampoco dudéis en poneros en contacto con Famelia para intercambiar material, experiencias o simplemente hacernos saber que estáis ahí. Muchísimas gracias.

Ainara LeGardon.

 

“Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.”

Abro “Tierras de cristal” de Baricco por una página cualquiera, y me encuentro con esta maravillosa aseveración.

En junio se cumplieron 20 años de mi solicitud de inscripción como socia de SGAE. A lo largo de estas dos décadas ha cambiado muchísimo mi relación con la entidad, con la industria musical, con el negocio que explota lo que algunos llaman cultura. También, por suerte, mis planteamientos y posicionamiento como creadora han ido evolucionando, hasta el punto en el que me encuentro hoy día.

Un verano más me quedo gustosa sin vacaciones para poder dedicar mi tiempo a la escritura de un libro sobre SGAE, junto al experto en Propiedad Intelectual David G. Aristegui (autor de “¿Por qué Marx no habló de copyright?”).

De momento nos encontramos en la fase de documentación e investigación, realizando entrevistas a personas clave en la historia de la gestión de derechos de autor: desde Acosta (actual presidente de SGAE), Sastrón (miembro del Consejo de Dirección de SGAE), Antón Reixa (expresidente de SGAE), pasando por Sergio Picón (Aloud Music, involucrado en el llamado “Caso Muzikalia”) o el grupo sevillano Pony Bravo.

La idea es elevar nuestras preocupaciones y cuestiones a la propia Julia Reda, eurodiputada alemana designada como ponente del informe sobre la implementación de las directivas europeas en materia de derechos de autor.

Por mi parte descubro antiguas heridas desempolvando cartas de abogados, requerimientos y peticiones de indemnización de hace quince años. Todos aquellos malos tragos que me hicieron perder la confianza en este modelo de negocio que se empeña en perdurar. A todos ellos agradezco ser quien soy ahora, pues fueron el detonante de mi interés por el estudio de la Propiedad Intelectual, y de mis primeros pasos en el campo de la autogestión.

“Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.”

Pondremos esas respuestas a vuestra disposición, si todo va bien, antes del invierno.

Ingreso SGAE Ainara LeGardon 1995

Ingreso SGAE Ainara LeGardon. 1995

El otro día, unos veinte minutos antes de comenzar el concierto en el MUSAC, le pedí a la encargada de seguridad que me dejara unos momentos en la Sala 1 del museo, ya cerrado al público, para poder quedarme a solas con la exposición “Self-Timer Stories” (“Historias del autodisparador”). Mi mente estaba ocupada pensando en el diálogo que acabábamos de tener en torno a la autogestión: en lo que dije, en lo que no dije, en la vehemencia con la que a veces me expreso (fruto de la práctica y la repetición de ideas frente a otros), en si será entendida como pasión o como virulencia. Debía centrarme en arrancar a cantar a capella, aún de día y en un patio exterior, una canción que habla de una carretera y un lugar con una historia siniestra. Pensé en los relatos similares que definen a muchos pueblos de la provincia leonesa; en cuántos muertos y recuerdos dejaron esos grandes depósitos artificiales de agua que fueron los pantanos construidos hace décadas. Pero no era capaz de concentrarme en lo que iba a comenzar en muy pocos minutos.

Y entonces una imagen me miró y me dijo todo lo que tenía que hacer: “No pienses más, sal ahí fuera, mira los magnolios. Aunque estén raquíticos, pues sus raíces crecen bajo bloques de hormigón, están ahí para que los huelas”.

Esa imagen es un autorretrato de Cristina Núñez que, indagando en la red, he sabido se titula “Sick Cris”. Bajo la foto, y entre otras veinte imágenes más (en una compilación titulada “Someone to love”), una carta dirigida a la artista en la que alguien le expresaba cuán feliz le había hecho. Tuve que dejar de leerla por puro pudor, y entendí lo que a veces me dicen algunos sobre la tensión que provoca asomarse a letras explícitas y biográficas. Comprendí en cierto modo la similitud entre aquel autorretrato y mis canciones. “Lo personal es político”, dice el libro en el que se presenta y recoge la exposición. Así lo siento yo también. Y, como Núñez, valoro el arte como terapia y como proceso de exploración interior que se comparte con el público.

El concierto estuvo bien. Fue la primera vez en crearse una cola de gente para abrazarme y darme las gracias, y aprecié muchísimo ese gesto de conocidos y desconocidos, que permiten que uno confirme que el HACER SENTIR es precisamente la razón por la que todo merece la pena.

Gracias a MUSAC y Lados Magazine por la coordinación del encuentro. Gracias a Cristina Núñez por haberme brindado, a través de su obra, esa mirada que me hizo sentir.

Obra de Cristina Núñez

Obra de Cristina Núñez

 

 

Egunon!

Estos días leo “Madrid Tucson” de Miriam Checa, una vasca que, como yo, pasó en Madrid varios años y relata en esta novela su relación con la ciudad.

“En Madrid hacen falta muchas noches sin dormir, un par de veranos abrasadores, otro par de inviernos polares y al menos un corazón hecho pedazos en cualquiera de sus esquinas. Si en ese momento no sales corriendo ya estás preparado para hacerte con un hueco en este lugar”. Yo pasé muchos más de dos veranos, y al final salí corriendo. Pero desde el domingo algo me ha reconciliado con Madrid. Enhorabuena a los que os quedasteis allí. Me alegro mucho por vosotros y ahora os siento un poco más cerca.

Reconozco en las palabras de Miriam muchos de los pensamientos y sensaciones que alguna vez he experimentado. Hoy rescato uno de ellos, el que tiene la protagonista cuando escucha los sonidos de un bar mezclándose con una canción que sale de la jukebox, provocando una versión diferente de ésta:

“Me gustaría llevar una grabadora encima para registrarlo. No sé muy bien qué haría después con estos sonidos, nunca he sabido si los sucesos inesperados sólo hay que disfrutarlos”.

Ayer se anunció la resolución de la convocatoria de residencias artísticas en Polonia que convoca Donostia 2016. En junio me iré a Wroclaw con varias grabadoras y con ganas de disfrutar de sucesos inesperados, para plasmarlos después en una pieza que arrancará en una antigua estación de tranvía.

El viaje continúa. Que paséis un feliz día.

Imagen de la noticia en Deia

Imagen de la noticia en Deia

http://www.deia.com/2015/05/27/ocio-y-cultura/cultura/todo-lo-necesario-para-el-exito-de-2016-donostia-y-wroclaw-mas-cerca-todavia

 

 

 

El pasado 20 de mayo el sector de la industria musical convocó el “Día sin música”, una jornada reivindicativa para solicitar la bajada del IVA cultural del 21 % al 4 %.

Por lo que pude comprobar, la mayoría de los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Constaté de primera mano que el tema fue tratado en los informativos de Cuatro, La Sexta y ETB 2 (éste último incluso abrió el programa con el titular de la noticia). Sin embargo mi decepción fue tremenda cuando comprobé que, de estos tres sólo uno, el de La Sexta, tuvo el detalle de eliminar la música tanto en la sintonía del programa como en el reportaje respecto al“Día sin música”.

Se produjo, además, una curiosa situación irónica: la primera melodía reconocible que escuché ese día fue en el informativo de las 14 h de la cadena Cuatro y se trató de la sintonía electoral del PP, partido político responsable de la subida del IVA cultural, hecho contra el que se protestaba.

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

Fue una convocatoria con la que, desde el principio, no he simpatizado del todo. Una convocatoria planteada desde la industria (los promotores, las agencias de contratación, las salas de conciertos…) y secundada por algunos músicos, pero no propuesta desde nuestro colectivo.

A pesar de no sentirme identificada con esta huelga, sigo creyendo que el IVA cultural al 21 % es una aberración, igual que muchas otras condiciones en las que trabajamos los artistas. Buena parte de nuestras actuaciones (y no únicamente las que ofrecemos en pequeñas salas) se siguen pagando sin factura, queramos o no nosotros. Quizás de eso también tenga la culpa el elevado impuesto, aunque mi memoria recuerda que esta práctica se lleva a cabo desde mucho antes de la subida del IVA.

Desde mi punto de vista habría que revisar multitud de asuntos, entre ellos el ineficaz y obsoleto “régimen especial de artistas y toreros”, la diferenciación fiscal entre consumo (entradas de espectáculos, discos) y producción cultural (creación), y la desatención y precariedad en las que vivimos los creadores (fomentada en parte por nosotros mismos al aceptar ciertas condiciones, porque simplemente no disponemos de otras opciones viables para desarrollar nuestra profesión).

A mediados de abril contesté a las preguntas del periodista César Luquero para un reportaje en la revista Rock de Lux sobre esta “huelga de la música”. Algunos extractos de esta entrevista se usaron para elaborar el artículo “Un día sin música (II). Una de sangría”, publicado en el número del mes de mayo. Me ha parecido interesante rescatar el texto original completo y agradezco a César Luquero y a la dirección de Rock de Lux el permitirme reproducirlo en este blog.

 

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

 

¿En qué medida te ha afectado profesionalmente, si es que lo ha hecho, la subida del IVA cultural?

Como organizadora de conciertos, el esfuerzo por hacer que la entrada al público estuviera disponible a un precio aceptable, hizo que llegara a perder dinero en más de una ocasión. Como amante de la música, me ha dolido que artistas a los que tenía muchas ganas de ver en directo, se saltaran el Estado Español en sus giras europeas puesto que no les era rentable parar por estos lares.

 

Si no tienes inconveniente, ¿podrías explicarnos cómo se desglosa una actuación de tu grupo en Madrid, por ejemplo? Me refiero a la inversión que debes hacer, los gastos que debes afrontar, el coste en seguros sociales e impuestos que implica.

Los gastos que habría que afrontar son el alquiler de sala y producción, los desplazamientos (en el caso de mi banda muy complicados, ya que residimos a cientos de kilómetros de distancia y viajamos por separado), las dietas de manutención y alojamiento para todo el equipo humano (cinco personas), los honorarios de los músicos y técnico de sonido, y tener en cuenta que es necesario disponer de una entidad jurídica desde la que contratar, facturar y cubrir la seguridad social de todos los trabajadores. No olvidemos que se hace imprescindible contar con una asesoría jurídica para realizar todas estas gestiones, y las declaraciones de impuestos trimestrales y anuales.

 

Llevas años trabajando en el ámbito autogestionario, buscando caminos alternativos para el desarrollo de proyectos culturales. Apelando tu experiencia, ¿hay voluntad por parte de las administraciones públicas de favorecer iniciativas de ese perfil más modesto que, finalmente, son las que posibilitan que haya un tejido cultural consistente y perdurable?

Quizás en el País Vasco se palpe una voluntad mayor que en otras zonas, pero en general diría que no existe. Es más, me da la sensación de que en algunas ciudades se trabaja desde las administraciones para cargarse todo el tejido de carácter asociativo y/o vecinal, poniendo trabas a licencias y permisos que posibiliten el crecimiento cultural alternativo y el pensamiento crítico.

 

Si el 21 % es un tipo excesivo, ¿qué cifra convendría establecer? ¿Estaría de más pensar en otro modelo recaudatorio que atendiera a la naturaleza del producto que se grava y al tipo de empresa o trabajador que lo factura?

Desde luego no estaría de más considerar todo esto que propones, sin dejar de atender a que la cultura (sin distinguir un concierto de un libro) es un bien de primera necesidad, como cualquier alimento básico del ser humano, y que contribuye a crear ciudadanos formados, con capacidad para la reflexión. Pero claro, tal vez esto no les interese demasiado a algunos. 

Además de este asunto, los gobernantes deberían atender a las reiteradas peticiones de los creadores en cuanto a establecer un sistema de seguridad social justo y acorde con la naturaleza de nuestro trabajo.

 

El 20 de mayo se ha convocado un “Día sin música” para protestar por el IVA. ¿Qué te parece? ¿Participarás?

Me parece una idea con muy poco sentido. Me gustaría que, más que participar en un día sin música, nuestra manera de llamar la atención fuera la de salir a tocar a todos los rincones. Conciertos en la calle, en el metro, en las plazas. Que nos detengan a todos. ¿Alguien cree de verdad que el 20 de mayo habrá silencio en las tiendas de las grandes multinacionales de ropa? ¿En serio alguien piensa que sintonizará una emisora de radio, desde “Los 40 Principales” a “Radio Clásica”, y no sonará nada? ¿Es que van a emitir por televisión sólo programas en los que no haya música –si es que existen esos programas-? ¿Ni películas, ni reportajes, ni series? 

En mi opinión, el día sin música se quedará, como mucho, en un día sin conciertos. La repercusión será mínima tanto en la opinión pública como en el debate político. Si finalmente se produce la bajada del IVA cultural, no será por el esfuerzo de unos pocos ese 20 de mayo, sino por las elecciones que se acercan. 

Personalmente no sé si secundaré la convocatoria. Si finalmente decido hacerlo, seguiré disfrutando de la música como cualquier otro día, porque la música no sólo se escucha; Se siente de muchas maneras y nos acompaña de infinitas formas. Y ese hecho, afortunadamente, no hay quien lo regule, ni lo prohíba, ni lo ordene de ninguna forma.

 

 

[Nota: se recomienda la lectura del artículo “Mira el bosque, no al árbol: el IVA cultural ya no es el problema” de Robert Muro]

 


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