Categoria: Reflexiones

Egunon!

Estos días leo “Madrid Tucson” de Miriam Checa, una vasca que, como yo, pasó en Madrid varios años y relata en esta novela su relación con la ciudad.

“En Madrid hacen falta muchas noches sin dormir, un par de veranos abrasadores, otro par de inviernos polares y al menos un corazón hecho pedazos en cualquiera de sus esquinas. Si en ese momento no sales corriendo ya estás preparado para hacerte con un hueco en este lugar”. Yo pasé muchos más de dos veranos, y al final salí corriendo. Pero desde el domingo algo me ha reconciliado con Madrid. Enhorabuena a los que os quedasteis allí. Me alegro mucho por vosotros y ahora os siento un poco más cerca.

Reconozco en las palabras de Miriam muchos de los pensamientos y sensaciones que alguna vez he experimentado. Hoy rescato uno de ellos, el que tiene la protagonista cuando escucha los sonidos de un bar mezclándose con una canción que sale de la jukebox, provocando una versión diferente de ésta:

“Me gustaría llevar una grabadora encima para registrarlo. No sé muy bien qué haría después con estos sonidos, nunca he sabido si los sucesos inesperados sólo hay que disfrutarlos”.

Ayer se anunció la resolución de la convocatoria de residencias artísticas en Polonia que convoca Donostia 2016. En junio me iré a Wroclaw con varias grabadoras y con ganas de disfrutar de sucesos inesperados, para plasmarlos después en una pieza que arrancará en una antigua estación de tranvía.

El viaje continúa. Que paséis un feliz día.

Imagen de la noticia en Deia

Imagen de la noticia en Deia

http://www.deia.com/2015/05/27/ocio-y-cultura/cultura/todo-lo-necesario-para-el-exito-de-2016-donostia-y-wroclaw-mas-cerca-todavia

 

 

 

El pasado 20 de mayo el sector de la industria musical convocó el “Día sin música”, una jornada reivindicativa para solicitar la bajada del IVA cultural del 21 % al 4 %.

Por lo que pude comprobar, la mayoría de los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Constaté de primera mano que el tema fue tratado en los informativos de Cuatro, La Sexta y ETB 2 (éste último incluso abrió el programa con el titular de la noticia). Sin embargo mi decepción fue tremenda cuando comprobé que, de estos tres sólo uno, el de La Sexta, tuvo el detalle de eliminar la música tanto en la sintonía del programa como en el reportaje respecto al“Día sin música”.

Se produjo, además, una curiosa situación irónica: la primera melodía reconocible que escuché ese día fue en el informativo de las 14 h de la cadena Cuatro y se trató de la sintonía electoral del PP, partido político responsable de la subida del IVA cultural, hecho contra el que se protestaba.

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

Fue una convocatoria con la que, desde el principio, no he simpatizado del todo. Una convocatoria planteada desde la industria (los promotores, las agencias de contratación, las salas de conciertos…) y secundada por algunos músicos, pero no propuesta desde nuestro colectivo.

A pesar de no sentirme identificada con esta huelga, sigo creyendo que el IVA cultural al 21 % es una aberración, igual que muchas otras condiciones en las que trabajamos los artistas. Buena parte de nuestras actuaciones (y no únicamente las que ofrecemos en pequeñas salas) se siguen pagando sin factura, queramos o no nosotros. Quizás de eso también tenga la culpa el elevado impuesto, aunque mi memoria recuerda que esta práctica se lleva a cabo desde mucho antes de la subida del IVA.

Desde mi punto de vista habría que revisar multitud de asuntos, entre ellos el ineficaz y obsoleto “régimen especial de artistas y toreros”, la diferenciación fiscal entre consumo (entradas de espectáculos, discos) y producción cultural (creación), y la desatención y precariedad en las que vivimos los creadores (fomentada en parte por nosotros mismos al aceptar ciertas condiciones, porque simplemente no disponemos de otras opciones viables para desarrollar nuestra profesión).

A mediados de abril contesté a las preguntas del periodista César Luquero para un reportaje en la revista Rock de Lux sobre esta “huelga de la música”. Algunos extractos de esta entrevista se usaron para elaborar el artículo “Un día sin música (II). Una de sangría”, publicado en el número del mes de mayo. Me ha parecido interesante rescatar el texto original completo y agradezco a César Luquero y a la dirección de Rock de Lux el permitirme reproducirlo en este blog.

 

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

 

¿En qué medida te ha afectado profesionalmente, si es que lo ha hecho, la subida del IVA cultural?

Como organizadora de conciertos, el esfuerzo por hacer que la entrada al público estuviera disponible a un precio aceptable, hizo que llegara a perder dinero en más de una ocasión. Como amante de la música, me ha dolido que artistas a los que tenía muchas ganas de ver en directo, se saltaran el Estado Español en sus giras europeas puesto que no les era rentable parar por estos lares.

 

Si no tienes inconveniente, ¿podrías explicarnos cómo se desglosa una actuación de tu grupo en Madrid, por ejemplo? Me refiero a la inversión que debes hacer, los gastos que debes afrontar, el coste en seguros sociales e impuestos que implica.

Los gastos que habría que afrontar son el alquiler de sala y producción, los desplazamientos (en el caso de mi banda muy complicados, ya que residimos a cientos de kilómetros de distancia y viajamos por separado), las dietas de manutención y alojamiento para todo el equipo humano (cinco personas), los honorarios de los músicos y técnico de sonido, y tener en cuenta que es necesario disponer de una entidad jurídica desde la que contratar, facturar y cubrir la seguridad social de todos los trabajadores. No olvidemos que se hace imprescindible contar con una asesoría jurídica para realizar todas estas gestiones, y las declaraciones de impuestos trimestrales y anuales.

 

Llevas años trabajando en el ámbito autogestionario, buscando caminos alternativos para el desarrollo de proyectos culturales. Apelando tu experiencia, ¿hay voluntad por parte de las administraciones públicas de favorecer iniciativas de ese perfil más modesto que, finalmente, son las que posibilitan que haya un tejido cultural consistente y perdurable?

Quizás en el País Vasco se palpe una voluntad mayor que en otras zonas, pero en general diría que no existe. Es más, me da la sensación de que en algunas ciudades se trabaja desde las administraciones para cargarse todo el tejido de carácter asociativo y/o vecinal, poniendo trabas a licencias y permisos que posibiliten el crecimiento cultural alternativo y el pensamiento crítico.

 

Si el 21 % es un tipo excesivo, ¿qué cifra convendría establecer? ¿Estaría de más pensar en otro modelo recaudatorio que atendiera a la naturaleza del producto que se grava y al tipo de empresa o trabajador que lo factura?

Desde luego no estaría de más considerar todo esto que propones, sin dejar de atender a que la cultura (sin distinguir un concierto de un libro) es un bien de primera necesidad, como cualquier alimento básico del ser humano, y que contribuye a crear ciudadanos formados, con capacidad para la reflexión. Pero claro, tal vez esto no les interese demasiado a algunos. 

Además de este asunto, los gobernantes deberían atender a las reiteradas peticiones de los creadores en cuanto a establecer un sistema de seguridad social justo y acorde con la naturaleza de nuestro trabajo.

 

El 20 de mayo se ha convocado un “Día sin música” para protestar por el IVA. ¿Qué te parece? ¿Participarás?

Me parece una idea con muy poco sentido. Me gustaría que, más que participar en un día sin música, nuestra manera de llamar la atención fuera la de salir a tocar a todos los rincones. Conciertos en la calle, en el metro, en las plazas. Que nos detengan a todos. ¿Alguien cree de verdad que el 20 de mayo habrá silencio en las tiendas de las grandes multinacionales de ropa? ¿En serio alguien piensa que sintonizará una emisora de radio, desde “Los 40 Principales” a “Radio Clásica”, y no sonará nada? ¿Es que van a emitir por televisión sólo programas en los que no haya música –si es que existen esos programas-? ¿Ni películas, ni reportajes, ni series? 

En mi opinión, el día sin música se quedará, como mucho, en un día sin conciertos. La repercusión será mínima tanto en la opinión pública como en el debate político. Si finalmente se produce la bajada del IVA cultural, no será por el esfuerzo de unos pocos ese 20 de mayo, sino por las elecciones que se acercan. 

Personalmente no sé si secundaré la convocatoria. Si finalmente decido hacerlo, seguiré disfrutando de la música como cualquier otro día, porque la música no sólo se escucha; Se siente de muchas maneras y nos acompaña de infinitas formas. Y ese hecho, afortunadamente, no hay quien lo regule, ni lo prohíba, ni lo ordene de ninguna forma.

 

 

[Nota: se recomienda la lectura del artículo “Mira el bosque, no al árbol: el IVA cultural ya no es el problema” de Robert Muro]

 

Anoche sólo hubo unos pocos “clicks”. Bien. A veces merece la pena dejar los brazos libres, coger a alguien de la mano o cerrar fuerte los puños, dejarse llevar y disfrutar de la música.

Anoche viví uno de los conciertos más mágicos de los últimos años. Algunos me dijisteis que viajasteis también junto a mí. Alguna lágrima se le cayó a alguien, y me lo hizo saber. Algún “flipatzen naiz” me sacó la sonrisa. Algún aplauso ralentizó mis movimientos durante un segundo.

Ha sido la primera vez desde hace mucho tiempo sin una sola foto en las redes sociales a las pocas horas, sin que, al abrir los ojos, viera manos en alto con cámaras o móviles. Parece que estamos volviendo a ser reales, y aún así (y por ello) a ser capaces de volar. GRACIAS.

PD: no hay imagen para ilustrar esta entrada. Pon la tuya.

PD2: con todo el cariño y agradecimiento a los fotógrafos-camaleones que nos regláis vuestra pasión sin que apenas nos percatemos de vuestra presencia.

 

 

“Una obra es buena cuando brota de la necesidad”. […] Quizá se haga evidente que usted está llamado a ser artista. Entonces, acepte sobre sí ese destino, y sopórtelo, con su carga y su grandeza, sin preguntar por la recompensa que pudiera venir de fuera”.

Domingo por la mañana, Zarautz, ligera lluvia, leve catarro, profundas ganas de comenzar a temblar viajando a donde el sonido quiera llevarme. Así comenzó el concierto de ayer, dedicado al libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke. Un homenaje a las misivas de un experimentado hombre de arte a quien comienza a descubrir su condición y la responsabilidad que ella entraña. Mi particular agradecimiento a esta biblia que me explica, entre otros asuntos, cómo sumergirme en ciertas aventuras y salir indemne a respirar a la superficie cada dos canciones.

Joseba Martin ejerció de maestro de ceremonias y comenzó diciendo que “el reino de Ainara LeGardon no tiene fronteras”. Vigilante, con mi guitarra, muy lejos de sentirme como una reina, sí me encontraba en la posición que más tarde describió: “Ainara es y no es una francotiradora, apostada en las laderas de sus montañas”.

Disparé lo más certeramente que pude, a veces con palabras, otras con sonidos. La mayoría, con recuerdos tamizados y moldeados. Todas, desde la necesidad.

“Entre en usted […] Reconozca si se moriría usted si se le privara de escribir. […] ¿Debo escribir? […] Construya su vida según esa necesidad […] Basta sentir que se podría vivir sin escribir para no deber hacerlo en absoluto”.

Fue un placer contestar a preguntas como “¿Dónde vas cuando cierras los ojos?, ¿A dónde viajas?” Y más tarde, saber que conseguí llevarme a algunos conmigo durante aquel rato. Quizás permanezcan todavía allí.

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertua. Garoa (Zarautz)

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertuak. Garoa (Zarautz)

“Tenga paciencia con todo lo que no está resuelto en su corazón e intente amar las preguntas mismas, como cuartos cerrados y libros escritos en un idioma muy extraño”, le dice Rilke a Kapuss. Así, cuando ayer se me lanzaban algunas preguntas al aire, yo trataba de amarlas.

“La idea de ser creador, de crear, de formar, no es nada sin su constante y grandiosa confirmación en el mundo […] En un pensamiento creativo viven mil noches de amor olvidadas, que lo llenan de altura y grandeza”.

Gracias a todos los que os reunisteis en Garoa este lluvioso domingo, para compartir intimidades conmigo. Gracias a Joseba Martin por encauzar la conversación hacia lugares donde campan el inconformismo, la libertad y la inquietud. Gracias a Garoa por propiciar momentos mágicos, imposibles de fabricar en serie.

Gracias a Dani Moreno por haberme regalado “Cartas a un joven poeta”, sabiendo que lo apreciaría tanto.

Las fotos son de Joseba Martin. En ese instante yo estaba volando más allá de los libros, de los discos, de las polaroids. En un lugar en el que no duele nada y nada más importa. Sólo la marca del carmín en la rejilla del micrófono delata mi vínculo espacial con una realidad a la que de vez en cuando he de volver.

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertua. Garoa (Zarautz)

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertuak. Garoa (Zarautz)

 

El vídeo completo del concierto está disponible aquí:

Egunon!

Pocas veces una tiene la oportunidad de ser percibida por una mirada tan especial como la de Martín Ibarrola. Ha puesto en palabras aquellas sensaciones que mi presencia y mi interacción musical con su hermano Naiel le causaron el día que nos conocimos.

“… fue capaz de emocionarse cuando resquebrajamos una sandía. Ainara miraba los objetos como intentando adivinar a qué sonarían. ¿Qué ruido hará ese jarrón cuando lo estalle contra el suelo?”

El texto se acaba de publicar en la revista literaria La Espiral, acompañado de la grabación de la pieza “Soledades”, resultado del ensayo al que asistió Martín como invitado discreto y silencioso:

“Decían tocar sobre un viejo poema, pero su canción parecía aún más antigua, de arena y agua salada, un cántico arcaico. ¡Ah, si hubiese conocido a Ainara cuando era un niño! Sin duda lo sabría, sabría que existen las brujas, que existe la magia.”

La magia es encontrarse con regalos así de vez en cuando.

PD: sigo preparando el concierto de este domingo en Garoa (Zarautz), con el libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke en la mano, extrayendo estímulos. “Que algo sea difícil debe ser una razón más para que lo hagamos”.

Que paséis un buen día.

Podéis leer el texto completo en: http://laespiral.deusto.es/ainara-legardon-summa-pythonissae/

Ilustración de Naiel Ibarrola

Ilustración de Naiel Ibarrola

 

“Haga lo que ame. Conozca bien de qué está hecho, roa sus propios huesos, entiérrelos y desentiérrelos para roerlos de nuevo”.

(Extracto de una de las cartas de H. D. Thoreau a Harrison G. O. Blake)

 

A veces conocerse bien a uno mismo entraña dificultades; roerse los propios huesos duele; afrontar desafíos asusta. Esta semana viviré por segunda vez la experiencia de realizar una residencia artística, convivir y trabajar rascando en las emociones propias y en las de los compañeros de viaje. El proyecto de nuestra ópera “La Maleta Roja” me hace sentir perdida en ocasiones, como quien descubre caminos por los que antes no había transitado y teme alejarse demasiado de lo familiar.

 

Procuraré enterrar, roer y desenterrar mis huesos una y otra vez, amando lo que hago.

 

Si os apetece acercaros el último día de la residencia, Archipiel ofreceremos un musiforum en el que, después de mostrar nuestro trabajo en dos o tres piezas improvisadas, entablaremos un diálogo con el público en el que explicaremos nuestros objetivos, algunas claves comunes a los procesos de improvisación, las señales que empleamos, nuestros referentes musicales, etc. abierto a preguntas y comentarios con el fin doble de esclarecer de qué se trata y de generar un ambiente de participación en el que los miembros del público se sientan cómodos de cara a la parte final del musiforum. En esta tercera parte, volveremos a improvisar, esta vez trabajando con el propio público, sobre las ideas planteadas en el diálogo. Siempre de manera desenfadada y buscando una conexión en el aquí y el ahora como medio de enriquecimiento personal y diversión compartida.

 

Será en Baratza Aretoa (Gasteiz). Domingo 15 de febrero. 18:30 h. Precio 6 € anticipada / 8 € taquilla (reservas en: reservas@salabaratza.com)

 

Os esperamos.

Ópera experimental "La Maleta Roja". Imagen de Naiel Ibarrola

Ópera experimental “La Maleta Roja”. Imagen de Naiel Ibarrola

 

 

 

Tumbada en el sofá no reconozco el primer destello.

Podría ser el reflejo de la luz de un cuarto de estar del edificio de enfrente, en el cristal de una ventana que se cierra o se abre.

Señales con un espejo.

El segundo, el tercero, el cuarto, anteceden a los truenos fuertes, vibrantes, bellos.

Tiembla la casa, éste ha caído cerca.

La tormenta trae el mar al patio de vecinos.

 
PD: Prosigo con la lectura de “El puño y la letra”. The Drones ponen banda sonora a la incesante lluvia. Ya no sé cuántas veces he compartido esta obra maestra. Subid el volumen y que paséis una buena noche.

Apenas pude apartar la vista de su flequillo, de sus labios pintados de un rojo que hacía juego con sus botines y se fundía con el rosa pálido del interior de su boca. Cantaba sintiendo cada exhalación de aire.

Ayer conocí la esperanza.

Él, elegante, se movía buscando los ojos de ella. Llegó a susurrarme estas ganas de hacer que hoy me inundan.

Ayer conocí la esperanza, exquisita y fina. Sólo durante unos segundos desvié mi mirada para observarme los pies, las piernas, y agradecer estar allí en ese momento.

A veces pasan cosas como esta, que te conectan a la vida y casi ocurren de milagro.

Mil gracias a Elle Belga por su concierto de anoche en Bonberenea Sutan. Fue un regalo inspirador.

“Ayer conocí a la esperanza,
una mujer no muy alta,
cogí sus manos frías
y sentí calor.

Me enseñó cómo se salva
un corazón con óxido,
porque aquí nuestra lluvia
puede ser bendita”.

(“Esperanza” de Elle Belga).

El pasado domingo 4 de enero se publicó en Berria una entrevista con Iñigo Astiz para un reportaje especial sobre la gestión de los derechos de Propiedad Intelectual. Hablamos sobre mi visión del modelo actual, el conflicto que planteo en mi estudio “Otro modelo es posible”, y si existe una alternativa viable.

En este enlace se encuentra la versión en euskera, pero completo esta entrada con las respuestas en castellano tal cual fueron enviadas.

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Dices que has querido escribir el libro que te hubiera gustado leer. ¿A qué te refieres? (Supongo que será por la poca claridad y los mensajes contradictorios que existen sobre el tema no?).

Ése es un refrán anglosajón que yo he interpretado como “si lo que nos rodea no nos parece justo, algo habrá que hacer para cambiarlo”. Si buscamos un siginficado más literal, es cierto que a mí como creadora me hubiera encantado encontrar información clara y estructurada sobre nuestras opciones a la hora de gestionar los derechos que nos corresponden y otros temas importantes para la carrera de un músico. Es una pena que habitualmente esa información va llegando a lo largo de nuestra trayectoria, una vez hemos tomado decisiones cruciales que nos limitan.

 

Al final del trabajo argumentas que el actual sistema de gestión de derechos de propiedad intelectual está diseñado para complacer grandes compañias y que los autores más débiles salen perdiendo. ¿Por qué dices eso?

En el seno de SGAE conviven autores individuales y grandes compañías editoriales. El actual sistema de representación permite que tan solo el 11 % de los miembros de la entidad tengan derecho a voto. Cuanto más se genera, más votos se obtienen. Tampoco cualquier socio puede presentarse a las elecciones para formar parte de la Junta Directiva. Aproximadamente tan sólo unos 300 sobre 90000 pueden hacerlo. En este contexto, los autores individuales que menos recaudan se quedan sin voz, sin representación, y sin poder participar en la toma de decisiones que tanto les afectan.

 

Se supone que son los autores los que deberían ser los beneficiarios de la gestión de los derechos de PI, pero parece que a veces son más bien los damnificados. ¿Es así?

Ocurre que algunas entidades de gestión, en lugar de proteger y salvaguardar los derechos de los autores, gestionan la obra como ellas estiman oportuno, de manera rígida e inflexible, lejos del deseo de los propios titulares y llegándose a convertir en ocasiones en sus propias enemigas. Habría que valorar que el carácter de exclusividad que impone SGAE en su contrato de adhesión genera situaciones indeseables para muchos autores. Otras entidades, como VEGAP (artistas visuales) o CEDRO (derechos reprográficos), ya ofrecen un contrato de gestión no exclusivo, permitiendo a los autores decidir encomendar la gestión tan solo de algunas obras a estas entidades, y no de toda su obra completa. El problema no queda resuleto, ya que las obras que no son gestionadas por estas entidades quedan en la práctica sin gestionar, puesto que hoy en día no existen alternativas.

 

Hay una contradicción fundamental en la forma de gestionar los derechos de propiedad intelectual que está presente en todo tu trabajo. Un autor que decide publicar su trabajo con licencias CC no puede ser miembro de la SGAE, pero sin embargo legalmente sólo la SGAE puede gestionar sus derechos. ¿Qué consecuencias tiene eso?

Que en SGAE haya una bolsa de varios millones de euros del llamado “pendiente”. Si los legítimos titulares no reclaman los derechos recaudados en su nombre en un plazo de cinco años, esa cantidad queda en el seno de SGAE. La forma de reclamar ese “pendiente” es haciéndose socio, algo imposible en el caso de los autores libres.

La ley establece que el sistema de reparto ha de estar determinado en los Estatutos de las entidades de gestión colectiva y excluir la arbitrariedad, aunque en la realidad donde se contienen las normas de reparto no es en los Estatutos, sino en el reglamento interno de las entidades, fuera de control de la Administración. Los fines a los que se destinan los derechos prescritos son, pues, fijados por cada entidad.

 

La SGAE recauda el dinero derivado de la gestión de derechos de PI incluso cuando los autores trabajan con licencias CC. ¿Tienen los autores libres algún modo real de conseguir el dinero que la SGAE ha recaudado en su nombre?

Actualmente no.

 

Leyendo tu trabajo parece bastante obvio que la SGAE se niega a tomar en consideración la realidad musical actual. ¿Es así? ¿Compartes esa sensación?

Totalmente. En países como Holanda, Dinamarca, Suecia y Francia, las entidades de gestión correspondientes ya han firmado convenios de colaboración con Creative Commons para gestionar las obras de autores que hayan optado por cualquier tipo de licencia CC no comercial. SGAE no tiene intención de firmar dicho convenio, argumentando que no existe una demanda suficiente de ese servicio por parte de los autores. Da la impresión de que ni siquiera se han molestado en recabar la opinión de los interesados. Yo estoy en continuo contacto con creadores, socios y no socios, y lo cierto es que una inmensa mayoría cree que es necesario que la SGAE se adapte a los tiempos.

 

La falta de transparencia parece otro foco de problemas en este caso.

Así es. La gente me comenta que cuando se ha dirigido a SGAE para consultar algo, o bien no ha obtenido respuestas, o bien la información que ha recibido es vaga y confusa. También la opacidad en cuanto al funcionamiento de la entidad y la toma de decisiones, afecta a la imagen pública y fomenta la desconfianza de autores y usuarios. Por no mencionar los supuestos casos de corrupción que están en manos de la justicia, y las múltiples llamadas de atención y multas impuestas a SGAE por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. La última de ellas, hace tan sólo un mes: 3,1 millones de euros por “abusar de su monopolio e imponer determinadas condiciones abusivas a los promotores musicales”.

 

Has hablado con unos 250 autores para preparar tu trabajo. ¿Qué reflexiones te han hecho llegar? ¿Sientes una voluntad mayoritaria de cambio?

La reacción más habitual es la de incredulidad cuando se les explica el marco legal y el funcionamiento de las entidades de gestión y cómo nos afectan, no sólo como autores, sino también como ciudadanos. Existe, sin duda, una voluntad mayoritaria de cambio y de adaptación al nuevo escenario. Pero lo que más se percibe es ese deseo y necesidad de encontrar una entidad justa y transparente a la que poder adherirse sin sentir vergüenza y manteniendo la coherencia con nuestros principios. Los creadores no desean regalar sus derechos, sino encontrar una forma justa de gestionarlos.

 

¿En qué te afecta a ti todo esto como autora?

Para empezar, por ser socia de SGAE tengo la obligación de declarar toda mi obra en la entidad, o bien estaré incurriendo en un incumplimiento de contrato. Teóricamente no me es posible, por ejemplo, realizar obras en colaboración con artistas que utilizan licencias CC. Eso, técnicamente. A nivel personal me afecta, y mucho, pertenecer a una entidad con cuyas formas no comulgo, sabiendo además que no tengo otra altermativa si no quiero que se queden con los derechos recaudados en mi nombre.

 

El título de tu estudio es esperanzador. “Otro modelo es posible”. ¿Cómo debería ser ese modelo? Y ¿Crees que aparecerá ese modelo?

La primera versión del trabajo llevaba el título entre signos de interrogación, pero a medida que lo fui desarrollando me di cuenta de que ese otro modelo sí es posible. En Alemania ha surgido C3S, que es una entidad en régimen de cooperativa que prevé estar funcionando como operador de gestión independiente el año que viene. Su modelo se basa en la transparencia y la equidad: cada socio tiene un voto independientemente de los derechos que genere, las editoriales no pueden ser miembros (sino sólo los autores), y se aceptan obras tanto con licencias libres como con todos los derechos reservados. Como vemos, ese modelo ya ha aparecido en Europa. Este año, además, se ha aprobado la Directiva europea 2014/26/UE, que aspira a otorgar a los socios una mayor libertad, permitiéndoles por ejemplo compaginar las licencias de las entidades con licencias individuales que deseen conceder en casos concretos. También pretende robustecer los mecanismos de control interno de las entidades, la participación en el ejercicio de derechos y en la toma de decisiones en relación con la recaudación y el reparto.

Es importante señalar que esta directiva también otorga vía libre a los llamados operadores de gestión independientes, como C3S. Se espera su transposición para primavera del 2016.

 

Entrevista a Ainara LeGardon en Gara. Por Pablo Cabeza. Foto de Álvaro Sanz.

Entrevista a Ainara LeGardon en Gara. Por Pablo Cabeza. Foto de Álvaro Sanz.

AINARA LEGARDON

VOZ, GUITARRA, TEÓRICA…

Ainara LeGardon nace en 1976 en la calle Larraskitu del barrio de Errekalde, en Bilbo. Sin tradición musical en su familia ni un entorno favorable, emprende pronto la marcha en busca del mundo. Lo encuentra, lo estruja y, al margen de otros proyectos, materializa cinco singulares álbumes. El último «Every minute», nueve canciones introspectivas, alejadas de la evidencia y tan próximas a la belleza como a la provocación de lo díscolo, a la ruptura de los espacios establecidos por el rock.

«Mi necesidad de expresarme mediante la poesía es igual de apremiante que la musical»

«El Viaje como hilo conductor. No uno concreto, sino todos los que han hecho de mí quien ahora soy. Cerca del frío y del agua. Del hielo. Conversaciones imaginadas en un tren. Miradas a través del cristal. Respuestas clavadas en el reflejo al penetrar en la oscuridad de un túnel. Las vidas que no viviré. Las vidas que sí he vivido. Los minutos que prometo no volver a malgastar. La necesidad de saborear ciertos recuerdos antes de que fundan a blanco. Decidimos, nadie sale indemne. Ahora estamos listos», con este descriptivo y valorable texto presenta Legardon «Every minute», un disco inspirado en el itinerario, en los railes de los viajes y la vida, en la libertad del instinto.

Libertad que Legardon conoce tras aliarse con ella hace muchos años. Una situación que le ha permitido viajar, desubicarse, componer sin comillas, escribir como una escritora, tocar la guitarra con un gusto y clase por encima de lo cotidiano, impartir talleres de música e instruir sobre las relaciones adecuadas de los músicos con la Administración o emporios tipo SGAE. Además, teoriza sobre lo creado, su lugar y significado. También desarrolla un profundo trabajo en campos como la improvisación instrumental y vocal, terreno este último por el que cada vez se siente más atraída. Asimismo disfruta con la música experimental y el arte contemporáneo. Cree en la autogestión porque en ella ha crecido la mayoría de días y así se editan sus grabaciones, en su propio sello Winslow Lab, aunque cuenta con la coproducción de Aloud Music -una discográfica vocacional- en sus dos últimos discos.

Posiblemente, para comprender «Every minute» sea aconsejable conocer su obra anterior. El todo reforzará el blanco y negro de su artesanal disco; media hora de ritmos cortados, a veces gruesos, en ocasiones livianos. Nueve canciones (una intro vocal, con incidencia en los fonemas) de estribillos callados y espacios que van desde la desolación lírica, apoyada en inflexiones vocales atrevidas, hasta la eficacia ambiental de una guitarra y una percusión que no necesitan estilos asentados o estructuras de radio. Los silencios se solapan, las palabras se desdibujan y la guitarra se queja entre notas claras, rasgueos audibles, y ritmos inhabituales dentro del rock que acecha cada día. Son canciones como «Magnetic», «White», «Every minute», «In the woods», «We are ready» o la cautivadora «Speeding south», dueña del tiempo y la luz.

De Madrid regresa Ainara LeGardon hace un par de años para instalarse en Basauri y de aquí partir hace unos meses hacia Irun. El viaje continúa.

 

¿Alguna razón en su infancia para que se interesara por la música, el arte, la poesía…?

Ningún detalle reseñable, salvo el de que quizás lo tuve más difícil que otros niños o adolescentes a la hora de descubrir nueva música. Sin hermanos mayores, fue en mi propia curiosidad y en los amigos cercanos en los que encontré la fuente de intercambio, recomendación y disfrute de la música, así como una puerta a la literatura y el cine.

 

¿Qué músicos le llaman la atención en esos primeros años de consciencia musical?

Sobre todo grupos oscuros como The Cure, Bauhaus, o los primeros Echo and the Bunnymen. También me gustaban mucho Depeche Mode y tuve una fase en la que Front 242 y Nitzer Ebb llegaron a ser grupos fetiche. Eso con 14 ó 15 años. Paralelamente iba descubriendo a Nick Cave & The Bad Seeds, The Church, The Chameleons… De alguna forma llegué a Melvins, Mudhoney, Screaming Trees, The Afghan Whigs y los inevitables Nirvana. Esos son los despertares de mi consciencia musical.

 

En un momento dado parte hacia Salamanca, que no es más que el inicio de un viaje inacabado y novelesco.

Sí, primero me fui a Salamanca, en una etapa que finalizó con mis estudios de Ciencias Químicas, y luego a Madrid, cuando decidí que por mucho que me gustara la ciencia, yo había venido al mundo para hacer otra cosa, y aquella no era ciudad donde se propiciara el crecimiento artístico. Hasta hace unos años no he sido plenamente consciente de cuánto me condicionaría el desarraigo. Por suerte o desgracia, la falta de raíces me hace libre, pero a veces me siento como esas personas que tienen acento en todos los idiomas, los que son extranjeros en cualquier tierra. Aunque prefiero pensar como Cage: «Llevamos nuestro hogar dentro de nosotros, lo cual nos permite volar». Es aquí donde me siento más respetada y querida (tanto personal como artísticamente), y es, por tanto, donde he decidido anidar y seguir creciendo.

 

¿Cómo traza esos primeros años difíciles, de desubicación?

A los vaivenes propios de la adolescencia, se unió la necesidad de buscar amigos con intereses comunes. Tuve suerte y enseguida encontré las personas adecuadas con las que realizar los primeros descubrimientos musicales, comenzar a tocar con otros y no sola en casa, etc. Los itinerarios, sin embargo, se me hicieron cortos enseguida, y por eso terminé buscando caminos en otros lugares.

 

Toca la guitarra muy bien, cabe imaginar que no aprendió sin ayuda.

No diría que toco muy bien, aunque sí de forma muy personal. La guitarra fue el instrumento que más me interesó desde que tengo uso de razón. Tras algunos años frustrados de solfeo, comencé con clases particulares de guitarra a los 11 años -con un buen profesor, Michel Núñez, que además me enseñó a amarla y a trabajar duro-, y continué de forma autodidacta. Luego me volqué en la luthería, llegando incluso a tener un taller propio en Madrid, y ese aprendizaje me hizo comprender mejor el instrumento. Desde hace unos tres años me he centrado en el estudio y trabajo con la voz, y, curiosamente, la distancia que he tomado respecto a la guitarra hace que nuestra relación se haya renovado.

 

Se van a cumplir veinte años desde la edición de su primer disco. Las relaciones musicales han cambiado mucho, para algarabía o desconsuelo.

Sí, en el 95 salió el primer disco del grupo Onion. El tercero y último, en el 2000. Eran otros tiempos en los que no suponía ninguna hazaña vender 2.500 copias. No nos fue mal, pero yo me desencanté con las normas que impone la industria musical, me desgastó la convivencia y el funcionamiento de grupo, y busqué la manera de trabajar al margen. Formé mi propio sello en 2003 y desde entonces he sacado cinco discos. La clave para no decepcionarme con nada ha sido no tener más expectativa que la de disfrutar trabajando.

 

Con usted han tocado, en disco y en directo, algunos músicos de Audience (Gernika). ¿Cómo sucedió el cruce de trenes?

Los vi en concierto y sentí la necesidad de contactar con ellos. Me hicieron sentir algo importante. Muy poco después ya nos habíamos hecho amigos, y a ellos les debo en buena parte el encontrarme ahora en este lugar (físico y musical).

 

Leerle incita a pensar si no es usted más escritora que músico. Posee mucho talento descriptivo, imaginación, sensuales metáforas…

Primero, gracias por el halago. Segundo, no encuentro la diferencia entre escribir poesía y música. Ese talento descriptivo del que hablas, la imaginación y las metáforas, se encuentran también en mi música. Me atrevería a decir que se encuentran en todos los aspectos de mi vida, y es lo que hace natural que mi necesidad de expresarme mediante la poesía sea igual de apremiante que la que siento con la música. Hay cosas que no sé decir de otra manera. Los diarios de viaje, por ejemplo, están escritos en verso puesto que no sabría transmitir de otra forma las sensaciones tan vívidas, los paisajes tan espectaculares, las casualidades que me hacen estar en conexión con el mundo.

 

Cada vez se siente más atraída por la improvisación y la música experimental. ¿Qué le lleva a este terreno?

Primero, las recomendaciones de algunos amigos improvisadores. Luego, en cuanto comencé a estudiarla y practicarla, se convirtió en la mejor herramienta para crecer como músico. Una vez descubres todo lo que tiene que ofrecer, ya no puedes dejarla. Del estudio de la improvisación es de lo que más he aprendido musical y vitalmente. Me ha enseñado a escuchar, a tener siempre en mente que la protagonista es la música y no nosotros, a romper los convencionalismos.

 

Puede ir de la complejidad de Einstürzende Neubauten y Fred Frith a la seda de Bonnie Prince Billy/Will Oldman. Son como extremos, aunque para usted cabe suponer que son extremos que se tocan.

Estoy abierta a cualquier música que sea capaz de emocionarme. Y todos ellos son maravillosos ejemplos de pura emoción. Tuve, además, el honor de trabajar a las órdenes de Fritz cuando condujo la Orquesta FOCO en el Festival Internacional de Improvisación Hurta Cordel en 2012. Él me enseñó que no siempre hay que acatar órdenes sin cuestionarlas, que debemos seguir nuestro instinto.

 

¿Blixa Bargeld le ha marcado más que Pj Harvey? ¿Le duele o decepciona la Harvey más asequible de una canción como «This is love»?

Bargeld me ha marcado mucho, pero no tanto como PJ Harvey. A mí nunca me decepciona. Siempre duele, en el buen sentido.

 

¿Llorar es síntoma de fragilidad?

Llorar no nos hace frágiles, sino que demuestra nuestra humanidad. No ser capaz de contener las lágrimas interpretando una canción es ofrecerle al público y a una misma la experiencia más real y más humana que se puede mostrar. Sucedió hace unos días y fue una vivencia impresionante.

 

¿Qué representa «Every minute» en su discografía? ¿Qué ha dejado en él y qué le ha otorgado su final?

No concibo la publicación de un disco como un final, sino más bien como el inicio de una etapa que, con suerte, no concluirá nunca. Tanto «Every minute» como cualquier trabajo anterior son piezas de una misma vida, descripciones de los recorridos y del aprendizaje. En todos ellos dejamos algo de nosotros, y todos ellos nos enseñan a seguir viviendo.

 

Le sienta muy bien a «Every minute» el blanco y negro de la portada, su dibujo, el toque artesanal.

Es obra de Ramon M. Zabalegi, que ha sabido plasmar perfectamente la urgencia, la fuerza y la sinceridad del disco.

 

¿En directo, defiende el disco en solitario?

No si puedo evitarlo. Me gusta tocar en formato solitario, pero el repertorio y las sensaciones, evidentemente, son diferentes.

 


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