Categoria: Reflexiones

El otro día, unos veinte minutos antes de comenzar el concierto en el MUSAC, le pedí a la encargada de seguridad que me dejara unos momentos en la Sala 1 del museo, ya cerrado al público, para poder quedarme a solas con la exposición “Self-Timer Stories” (“Historias del autodisparador”). Mi mente estaba ocupada pensando en el diálogo que acabábamos de tener en torno a la autogestión: en lo que dije, en lo que no dije, en la vehemencia con la que a veces me expreso (fruto de la práctica y la repetición de ideas frente a otros), en si será entendida como pasión o como virulencia. Debía centrarme en arrancar a cantar a capella, aún de día y en un patio exterior, una canción que habla de una carretera y un lugar con una historia siniestra. Pensé en los relatos similares que definen a muchos pueblos de la provincia leonesa; en cuántos muertos y recuerdos dejaron esos grandes depósitos artificiales de agua que fueron los pantanos construidos hace décadas. Pero no era capaz de concentrarme en lo que iba a comenzar en muy pocos minutos.

Y entonces una imagen me miró y me dijo todo lo que tenía que hacer: “No pienses más, sal ahí fuera, mira los magnolios. Aunque estén raquíticos, pues sus raíces crecen bajo bloques de hormigón, están ahí para que los huelas”.

Esa imagen es un autorretrato de Cristina Núñez que, indagando en la red, he sabido se titula “Sick Cris”. Bajo la foto, y entre otras veinte imágenes más (en una compilación titulada “Someone to love”), una carta dirigida a la artista en la que alguien le expresaba cuán feliz le había hecho. Tuve que dejar de leerla por puro pudor, y entendí lo que a veces me dicen algunos sobre la tensión que provoca asomarse a letras explícitas y biográficas. Comprendí en cierto modo la similitud entre aquel autorretrato y mis canciones. “Lo personal es político”, dice el libro en el que se presenta y recoge la exposición. Así lo siento yo también. Y, como Núñez, valoro el arte como terapia y como proceso de exploración interior que se comparte con el público.

El concierto estuvo bien. Fue la primera vez en crearse una cola de gente para abrazarme y darme las gracias, y aprecié muchísimo ese gesto de conocidos y desconocidos, que permiten que uno confirme que el HACER SENTIR es precisamente la razón por la que todo merece la pena.

Gracias a MUSAC y Lados Magazine por la coordinación del encuentro. Gracias a Cristina Núñez por haberme brindado, a través de su obra, esa mirada que me hizo sentir.

Obra de Cristina Núñez

Obra de Cristina Núñez

 

 

Egunon!

Estos días leo “Madrid Tucson” de Miriam Checa, una vasca que, como yo, pasó en Madrid varios años y relata en esta novela su relación con la ciudad.

“En Madrid hacen falta muchas noches sin dormir, un par de veranos abrasadores, otro par de inviernos polares y al menos un corazón hecho pedazos en cualquiera de sus esquinas. Si en ese momento no sales corriendo ya estás preparado para hacerte con un hueco en este lugar”. Yo pasé muchos más de dos veranos, y al final salí corriendo. Pero desde el domingo algo me ha reconciliado con Madrid. Enhorabuena a los que os quedasteis allí. Me alegro mucho por vosotros y ahora os siento un poco más cerca.

Reconozco en las palabras de Miriam muchos de los pensamientos y sensaciones que alguna vez he experimentado. Hoy rescato uno de ellos, el que tiene la protagonista cuando escucha los sonidos de un bar mezclándose con una canción que sale de la jukebox, provocando una versión diferente de ésta:

“Me gustaría llevar una grabadora encima para registrarlo. No sé muy bien qué haría después con estos sonidos, nunca he sabido si los sucesos inesperados sólo hay que disfrutarlos”.

Ayer se anunció la resolución de la convocatoria de residencias artísticas en Polonia que convoca Donostia 2016. En junio me iré a Wroclaw con varias grabadoras y con ganas de disfrutar de sucesos inesperados, para plasmarlos después en una pieza que arrancará en una antigua estación de tranvía.

El viaje continúa. Que paséis un feliz día.

Imagen de la noticia en Deia

Imagen de la noticia en Deia

http://www.deia.com/2015/05/27/ocio-y-cultura/cultura/todo-lo-necesario-para-el-exito-de-2016-donostia-y-wroclaw-mas-cerca-todavia

 

 

 

El pasado 20 de mayo el sector de la industria musical convocó el “Día sin música”, una jornada reivindicativa para solicitar la bajada del IVA cultural del 21 % al 4 %.

Por lo que pude comprobar, la mayoría de los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Constaté de primera mano que el tema fue tratado en los informativos de Cuatro, La Sexta y ETB 2 (éste último incluso abrió el programa con el titular de la noticia). Sin embargo mi decepción fue tremenda cuando comprobé que, de estos tres sólo uno, el de La Sexta, tuvo el detalle de eliminar la música tanto en la sintonía del programa como en el reportaje respecto al“Día sin música”.

Se produjo, además, una curiosa situación irónica: la primera melodía reconocible que escuché ese día fue en el informativo de las 14 h de la cadena Cuatro y se trató de la sintonía electoral del PP, partido político responsable de la subida del IVA cultural, hecho contra el que se protestaba.

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

Fue una convocatoria con la que, desde el principio, no he simpatizado del todo. Una convocatoria planteada desde la industria (los promotores, las agencias de contratación, las salas de conciertos…) y secundada por algunos músicos, pero no propuesta desde nuestro colectivo.

A pesar de no sentirme identificada con esta huelga, sigo creyendo que el IVA cultural al 21 % es una aberración, igual que muchas otras condiciones en las que trabajamos los artistas. Buena parte de nuestras actuaciones (y no únicamente las que ofrecemos en pequeñas salas) se siguen pagando sin factura, queramos o no nosotros. Quizás de eso también tenga la culpa el elevado impuesto, aunque mi memoria recuerda que esta práctica se lleva a cabo desde mucho antes de la subida del IVA.

Desde mi punto de vista habría que revisar multitud de asuntos, entre ellos el ineficaz y obsoleto “régimen especial de artistas y toreros”, la diferenciación fiscal entre consumo (entradas de espectáculos, discos) y producción cultural (creación), y la desatención y precariedad en las que vivimos los creadores (fomentada en parte por nosotros mismos al aceptar ciertas condiciones, porque simplemente no disponemos de otras opciones viables para desarrollar nuestra profesión).

A mediados de abril contesté a las preguntas del periodista César Luquero para un reportaje en la revista Rock de Lux sobre esta “huelga de la música”. Algunos extractos de esta entrevista se usaron para elaborar el artículo “Un día sin música (II). Una de sangría”, publicado en el número del mes de mayo. Me ha parecido interesante rescatar el texto original completo y agradezco a César Luquero y a la dirección de Rock de Lux el permitirme reproducirlo en este blog.

 

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

 

¿En qué medida te ha afectado profesionalmente, si es que lo ha hecho, la subida del IVA cultural?

Como organizadora de conciertos, el esfuerzo por hacer que la entrada al público estuviera disponible a un precio aceptable, hizo que llegara a perder dinero en más de una ocasión. Como amante de la música, me ha dolido que artistas a los que tenía muchas ganas de ver en directo, se saltaran el Estado Español en sus giras europeas puesto que no les era rentable parar por estos lares.

 

Si no tienes inconveniente, ¿podrías explicarnos cómo se desglosa una actuación de tu grupo en Madrid, por ejemplo? Me refiero a la inversión que debes hacer, los gastos que debes afrontar, el coste en seguros sociales e impuestos que implica.

Los gastos que habría que afrontar son el alquiler de sala y producción, los desplazamientos (en el caso de mi banda muy complicados, ya que residimos a cientos de kilómetros de distancia y viajamos por separado), las dietas de manutención y alojamiento para todo el equipo humano (cinco personas), los honorarios de los músicos y técnico de sonido, y tener en cuenta que es necesario disponer de una entidad jurídica desde la que contratar, facturar y cubrir la seguridad social de todos los trabajadores. No olvidemos que se hace imprescindible contar con una asesoría jurídica para realizar todas estas gestiones, y las declaraciones de impuestos trimestrales y anuales.

 

Llevas años trabajando en el ámbito autogestionario, buscando caminos alternativos para el desarrollo de proyectos culturales. Apelando tu experiencia, ¿hay voluntad por parte de las administraciones públicas de favorecer iniciativas de ese perfil más modesto que, finalmente, son las que posibilitan que haya un tejido cultural consistente y perdurable?

Quizás en el País Vasco se palpe una voluntad mayor que en otras zonas, pero en general diría que no existe. Es más, me da la sensación de que en algunas ciudades se trabaja desde las administraciones para cargarse todo el tejido de carácter asociativo y/o vecinal, poniendo trabas a licencias y permisos que posibiliten el crecimiento cultural alternativo y el pensamiento crítico.

 

Si el 21 % es un tipo excesivo, ¿qué cifra convendría establecer? ¿Estaría de más pensar en otro modelo recaudatorio que atendiera a la naturaleza del producto que se grava y al tipo de empresa o trabajador que lo factura?

Desde luego no estaría de más considerar todo esto que propones, sin dejar de atender a que la cultura (sin distinguir un concierto de un libro) es un bien de primera necesidad, como cualquier alimento básico del ser humano, y que contribuye a crear ciudadanos formados, con capacidad para la reflexión. Pero claro, tal vez esto no les interese demasiado a algunos. 

Además de este asunto, los gobernantes deberían atender a las reiteradas peticiones de los creadores en cuanto a establecer un sistema de seguridad social justo y acorde con la naturaleza de nuestro trabajo.

 

El 20 de mayo se ha convocado un “Día sin música” para protestar por el IVA. ¿Qué te parece? ¿Participarás?

Me parece una idea con muy poco sentido. Me gustaría que, más que participar en un día sin música, nuestra manera de llamar la atención fuera la de salir a tocar a todos los rincones. Conciertos en la calle, en el metro, en las plazas. Que nos detengan a todos. ¿Alguien cree de verdad que el 20 de mayo habrá silencio en las tiendas de las grandes multinacionales de ropa? ¿En serio alguien piensa que sintonizará una emisora de radio, desde “Los 40 Principales” a “Radio Clásica”, y no sonará nada? ¿Es que van a emitir por televisión sólo programas en los que no haya música –si es que existen esos programas-? ¿Ni películas, ni reportajes, ni series? 

En mi opinión, el día sin música se quedará, como mucho, en un día sin conciertos. La repercusión será mínima tanto en la opinión pública como en el debate político. Si finalmente se produce la bajada del IVA cultural, no será por el esfuerzo de unos pocos ese 20 de mayo, sino por las elecciones que se acercan. 

Personalmente no sé si secundaré la convocatoria. Si finalmente decido hacerlo, seguiré disfrutando de la música como cualquier otro día, porque la música no sólo se escucha; Se siente de muchas maneras y nos acompaña de infinitas formas. Y ese hecho, afortunadamente, no hay quien lo regule, ni lo prohíba, ni lo ordene de ninguna forma.

 

 

[Nota: se recomienda la lectura del artículo “Mira el bosque, no al árbol: el IVA cultural ya no es el problema” de Robert Muro]

 

Anoche sólo hubo unos pocos “clicks”. Bien. A veces merece la pena dejar los brazos libres, coger a alguien de la mano o cerrar fuerte los puños, dejarse llevar y disfrutar de la música.

Anoche viví uno de los conciertos más mágicos de los últimos años. Algunos me dijisteis que viajasteis también junto a mí. Alguna lágrima se le cayó a alguien, y me lo hizo saber. Algún “flipatzen naiz” me sacó la sonrisa. Algún aplauso ralentizó mis movimientos durante un segundo.

Ha sido la primera vez desde hace mucho tiempo sin una sola foto en las redes sociales a las pocas horas, sin que, al abrir los ojos, viera manos en alto con cámaras o móviles. Parece que estamos volviendo a ser reales, y aún así (y por ello) a ser capaces de volar. GRACIAS.

PD: no hay imagen para ilustrar esta entrada. Pon la tuya.

PD2: con todo el cariño y agradecimiento a los fotógrafos-camaleones que nos regláis vuestra pasión sin que apenas nos percatemos de vuestra presencia.

 

 

“Una obra es buena cuando brota de la necesidad”. […] Quizá se haga evidente que usted está llamado a ser artista. Entonces, acepte sobre sí ese destino, y sopórtelo, con su carga y su grandeza, sin preguntar por la recompensa que pudiera venir de fuera”.

Domingo por la mañana, Zarautz, ligera lluvia, leve catarro, profundas ganas de comenzar a temblar viajando a donde el sonido quiera llevarme. Así comenzó el concierto de ayer, dedicado al libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke. Un homenaje a las misivas de un experimentado hombre de arte a quien comienza a descubrir su condición y la responsabilidad que ella entraña. Mi particular agradecimiento a esta biblia que me explica, entre otros asuntos, cómo sumergirme en ciertas aventuras y salir indemne a respirar a la superficie cada dos canciones.

Joseba Martin ejerció de maestro de ceremonias y comenzó diciendo que “el reino de Ainara LeGardon no tiene fronteras”. Vigilante, con mi guitarra, muy lejos de sentirme como una reina, sí me encontraba en la posición que más tarde describió: “Ainara es y no es una francotiradora, apostada en las laderas de sus montañas”.

Disparé lo más certeramente que pude, a veces con palabras, otras con sonidos. La mayoría, con recuerdos tamizados y moldeados. Todas, desde la necesidad.

“Entre en usted […] Reconozca si se moriría usted si se le privara de escribir. […] ¿Debo escribir? […] Construya su vida según esa necesidad […] Basta sentir que se podría vivir sin escribir para no deber hacerlo en absoluto”.

Fue un placer contestar a preguntas como “¿Dónde vas cuando cierras los ojos?, ¿A dónde viajas?” Y más tarde, saber que conseguí llevarme a algunos conmigo durante aquel rato. Quizás permanezcan todavía allí.

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertua. Garoa (Zarautz)

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertuak. Garoa (Zarautz)

“Tenga paciencia con todo lo que no está resuelto en su corazón e intente amar las preguntas mismas, como cuartos cerrados y libros escritos en un idioma muy extraño”, le dice Rilke a Kapuss. Así, cuando ayer se me lanzaban algunas preguntas al aire, yo trataba de amarlas.

“La idea de ser creador, de crear, de formar, no es nada sin su constante y grandiosa confirmación en el mundo […] En un pensamiento creativo viven mil noches de amor olvidadas, que lo llenan de altura y grandeza”.

Gracias a todos los que os reunisteis en Garoa este lluvioso domingo, para compartir intimidades conmigo. Gracias a Joseba Martin por encauzar la conversación hacia lugares donde campan el inconformismo, la libertad y la inquietud. Gracias a Garoa por propiciar momentos mágicos, imposibles de fabricar en serie.

Gracias a Dani Moreno por haberme regalado “Cartas a un joven poeta”, sabiendo que lo apreciaría tanto.

Las fotos son de Joseba Martin. En ese instante yo estaba volando más allá de los libros, de los discos, de las polaroids. En un lugar en el que no duele nada y nada más importa. Sólo la marca del carmín en la rejilla del micrófono delata mi vínculo espacial con una realidad a la que de vez en cuando he de volver.

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertua. Garoa (Zarautz)

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertuak. Garoa (Zarautz)

 

El vídeo completo del concierto está disponible aquí:

Egunon!

Pocas veces una tiene la oportunidad de ser percibida por una mirada tan especial como la de Martín Ibarrola. Ha puesto en palabras aquellas sensaciones que mi presencia y mi interacción musical con su hermano Naiel le causaron el día que nos conocimos.

“… fue capaz de emocionarse cuando resquebrajamos una sandía. Ainara miraba los objetos como intentando adivinar a qué sonarían. ¿Qué ruido hará ese jarrón cuando lo estalle contra el suelo?”

El texto se acaba de publicar en la revista literaria La Espiral, acompañado de la grabación de la pieza “Soledades”, resultado del ensayo al que asistió Martín como invitado discreto y silencioso:

“Decían tocar sobre un viejo poema, pero su canción parecía aún más antigua, de arena y agua salada, un cántico arcaico. ¡Ah, si hubiese conocido a Ainara cuando era un niño! Sin duda lo sabría, sabría que existen las brujas, que existe la magia.”

La magia es encontrarse con regalos así de vez en cuando.

PD: sigo preparando el concierto de este domingo en Garoa (Zarautz), con el libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke en la mano, extrayendo estímulos. “Que algo sea difícil debe ser una razón más para que lo hagamos”.

Que paséis un buen día.

Podéis leer el texto completo en: http://laespiral.deusto.es/ainara-legardon-summa-pythonissae/

Ilustración de Naiel Ibarrola

Ilustración de Naiel Ibarrola

 

“Haga lo que ame. Conozca bien de qué está hecho, roa sus propios huesos, entiérrelos y desentiérrelos para roerlos de nuevo”.

(Extracto de una de las cartas de H. D. Thoreau a Harrison G. O. Blake)

 

A veces conocerse bien a uno mismo entraña dificultades; roerse los propios huesos duele; afrontar desafíos asusta. Esta semana viviré por segunda vez la experiencia de realizar una residencia artística, convivir y trabajar rascando en las emociones propias y en las de los compañeros de viaje. El proyecto de nuestra ópera “La Maleta Roja” me hace sentir perdida en ocasiones, como quien descubre caminos por los que antes no había transitado y teme alejarse demasiado de lo familiar.

 

Procuraré enterrar, roer y desenterrar mis huesos una y otra vez, amando lo que hago.

 

Si os apetece acercaros el último día de la residencia, Archipiel ofreceremos un musiforum en el que, después de mostrar nuestro trabajo en dos o tres piezas improvisadas, entablaremos un diálogo con el público en el que explicaremos nuestros objetivos, algunas claves comunes a los procesos de improvisación, las señales que empleamos, nuestros referentes musicales, etc. abierto a preguntas y comentarios con el fin doble de esclarecer de qué se trata y de generar un ambiente de participación en el que los miembros del público se sientan cómodos de cara a la parte final del musiforum. En esta tercera parte, volveremos a improvisar, esta vez trabajando con el propio público, sobre las ideas planteadas en el diálogo. Siempre de manera desenfadada y buscando una conexión en el aquí y el ahora como medio de enriquecimiento personal y diversión compartida.

 

Será en Baratza Aretoa (Gasteiz). Domingo 15 de febrero. 18:30 h. Precio 6 € anticipada / 8 € taquilla (reservas en: reservas@salabaratza.com)

 

Os esperamos.

Ópera experimental "La Maleta Roja". Imagen de Naiel Ibarrola

Ópera experimental “La Maleta Roja”. Imagen de Naiel Ibarrola

 

 

 

Tumbada en el sofá no reconozco el primer destello.

Podría ser el reflejo de la luz de un cuarto de estar del edificio de enfrente, en el cristal de una ventana que se cierra o se abre.

Señales con un espejo.

El segundo, el tercero, el cuarto, anteceden a los truenos fuertes, vibrantes, bellos.

Tiembla la casa, éste ha caído cerca.

La tormenta trae el mar al patio de vecinos.

 
PD: Prosigo con la lectura de “El puño y la letra”. The Drones ponen banda sonora a la incesante lluvia. Ya no sé cuántas veces he compartido esta obra maestra. Subid el volumen y que paséis una buena noche.

Apenas pude apartar la vista de su flequillo, de sus labios pintados de un rojo que hacía juego con sus botines y se fundía con el rosa pálido del interior de su boca. Cantaba sintiendo cada exhalación de aire.

Ayer conocí la esperanza.

Él, elegante, se movía buscando los ojos de ella. Llegó a susurrarme estas ganas de hacer que hoy me inundan.

Ayer conocí la esperanza, exquisita y fina. Sólo durante unos segundos desvié mi mirada para observarme los pies, las piernas, y agradecer estar allí en ese momento.

A veces pasan cosas como esta, que te conectan a la vida y casi ocurren de milagro.

Mil gracias a Elle Belga por su concierto de anoche en Bonberenea Sutan. Fue un regalo inspirador.

“Ayer conocí a la esperanza,
una mujer no muy alta,
cogí sus manos frías
y sentí calor.

Me enseñó cómo se salva
un corazón con óxido,
porque aquí nuestra lluvia
puede ser bendita”.

(“Esperanza” de Elle Belga).

El pasado domingo 4 de enero se publicó en Berria una entrevista con Iñigo Astiz para un reportaje especial sobre la gestión de los derechos de Propiedad Intelectual. Hablamos sobre mi visión del modelo actual, el conflicto que planteo en mi estudio “Otro modelo es posible”, y si existe una alternativa viable.

En este enlace se encuentra la versión en euskera, pero completo esta entrada con las respuestas en castellano tal cual fueron enviadas.

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Dices que has querido escribir el libro que te hubiera gustado leer. ¿A qué te refieres? (Supongo que será por la poca claridad y los mensajes contradictorios que existen sobre el tema no?).

Ése es un refrán anglosajón que yo he interpretado como “si lo que nos rodea no nos parece justo, algo habrá que hacer para cambiarlo”. Si buscamos un siginficado más literal, es cierto que a mí como creadora me hubiera encantado encontrar información clara y estructurada sobre nuestras opciones a la hora de gestionar los derechos que nos corresponden y otros temas importantes para la carrera de un músico. Es una pena que habitualmente esa información va llegando a lo largo de nuestra trayectoria, una vez hemos tomado decisiones cruciales que nos limitan.

 

Al final del trabajo argumentas que el actual sistema de gestión de derechos de propiedad intelectual está diseñado para complacer grandes compañias y que los autores más débiles salen perdiendo. ¿Por qué dices eso?

En el seno de SGAE conviven autores individuales y grandes compañías editoriales. El actual sistema de representación permite que tan solo el 11 % de los miembros de la entidad tengan derecho a voto. Cuanto más se genera, más votos se obtienen. Tampoco cualquier socio puede presentarse a las elecciones para formar parte de la Junta Directiva. Aproximadamente tan sólo unos 300 sobre 90000 pueden hacerlo. En este contexto, los autores individuales que menos recaudan se quedan sin voz, sin representación, y sin poder participar en la toma de decisiones que tanto les afectan.

 

Se supone que son los autores los que deberían ser los beneficiarios de la gestión de los derechos de PI, pero parece que a veces son más bien los damnificados. ¿Es así?

Ocurre que algunas entidades de gestión, en lugar de proteger y salvaguardar los derechos de los autores, gestionan la obra como ellas estiman oportuno, de manera rígida e inflexible, lejos del deseo de los propios titulares y llegándose a convertir en ocasiones en sus propias enemigas. Habría que valorar que el carácter de exclusividad que impone SGAE en su contrato de adhesión genera situaciones indeseables para muchos autores. Otras entidades, como VEGAP (artistas visuales) o CEDRO (derechos reprográficos), ya ofrecen un contrato de gestión no exclusivo, permitiendo a los autores decidir encomendar la gestión tan solo de algunas obras a estas entidades, y no de toda su obra completa. El problema no queda resuleto, ya que las obras que no son gestionadas por estas entidades quedan en la práctica sin gestionar, puesto que hoy en día no existen alternativas.

 

Hay una contradicción fundamental en la forma de gestionar los derechos de propiedad intelectual que está presente en todo tu trabajo. Un autor que decide publicar su trabajo con licencias CC no puede ser miembro de la SGAE, pero sin embargo legalmente sólo la SGAE puede gestionar sus derechos. ¿Qué consecuencias tiene eso?

Que en SGAE haya una bolsa de varios millones de euros del llamado “pendiente”. Si los legítimos titulares no reclaman los derechos recaudados en su nombre en un plazo de cinco años, esa cantidad queda en el seno de SGAE. La forma de reclamar ese “pendiente” es haciéndose socio, algo imposible en el caso de los autores libres.

La ley establece que el sistema de reparto ha de estar determinado en los Estatutos de las entidades de gestión colectiva y excluir la arbitrariedad, aunque en la realidad donde se contienen las normas de reparto no es en los Estatutos, sino en el reglamento interno de las entidades, fuera de control de la Administración. Los fines a los que se destinan los derechos prescritos son, pues, fijados por cada entidad.

 

La SGAE recauda el dinero derivado de la gestión de derechos de PI incluso cuando los autores trabajan con licencias CC. ¿Tienen los autores libres algún modo real de conseguir el dinero que la SGAE ha recaudado en su nombre?

Actualmente no.

 

Leyendo tu trabajo parece bastante obvio que la SGAE se niega a tomar en consideración la realidad musical actual. ¿Es así? ¿Compartes esa sensación?

Totalmente. En países como Holanda, Dinamarca, Suecia y Francia, las entidades de gestión correspondientes ya han firmado convenios de colaboración con Creative Commons para gestionar las obras de autores que hayan optado por cualquier tipo de licencia CC no comercial. SGAE no tiene intención de firmar dicho convenio, argumentando que no existe una demanda suficiente de ese servicio por parte de los autores. Da la impresión de que ni siquiera se han molestado en recabar la opinión de los interesados. Yo estoy en continuo contacto con creadores, socios y no socios, y lo cierto es que una inmensa mayoría cree que es necesario que la SGAE se adapte a los tiempos.

 

La falta de transparencia parece otro foco de problemas en este caso.

Así es. La gente me comenta que cuando se ha dirigido a SGAE para consultar algo, o bien no ha obtenido respuestas, o bien la información que ha recibido es vaga y confusa. También la opacidad en cuanto al funcionamiento de la entidad y la toma de decisiones, afecta a la imagen pública y fomenta la desconfianza de autores y usuarios. Por no mencionar los supuestos casos de corrupción que están en manos de la justicia, y las múltiples llamadas de atención y multas impuestas a SGAE por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. La última de ellas, hace tan sólo un mes: 3,1 millones de euros por “abusar de su monopolio e imponer determinadas condiciones abusivas a los promotores musicales”.

 

Has hablado con unos 250 autores para preparar tu trabajo. ¿Qué reflexiones te han hecho llegar? ¿Sientes una voluntad mayoritaria de cambio?

La reacción más habitual es la de incredulidad cuando se les explica el marco legal y el funcionamiento de las entidades de gestión y cómo nos afectan, no sólo como autores, sino también como ciudadanos. Existe, sin duda, una voluntad mayoritaria de cambio y de adaptación al nuevo escenario. Pero lo que más se percibe es ese deseo y necesidad de encontrar una entidad justa y transparente a la que poder adherirse sin sentir vergüenza y manteniendo la coherencia con nuestros principios. Los creadores no desean regalar sus derechos, sino encontrar una forma justa de gestionarlos.

 

¿En qué te afecta a ti todo esto como autora?

Para empezar, por ser socia de SGAE tengo la obligación de declarar toda mi obra en la entidad, o bien estaré incurriendo en un incumplimiento de contrato. Teóricamente no me es posible, por ejemplo, realizar obras en colaboración con artistas que utilizan licencias CC. Eso, técnicamente. A nivel personal me afecta, y mucho, pertenecer a una entidad con cuyas formas no comulgo, sabiendo además que no tengo otra altermativa si no quiero que se queden con los derechos recaudados en mi nombre.

 

El título de tu estudio es esperanzador. “Otro modelo es posible”. ¿Cómo debería ser ese modelo? Y ¿Crees que aparecerá ese modelo?

La primera versión del trabajo llevaba el título entre signos de interrogación, pero a medida que lo fui desarrollando me di cuenta de que ese otro modelo sí es posible. En Alemania ha surgido C3S, que es una entidad en régimen de cooperativa que prevé estar funcionando como operador de gestión independiente el año que viene. Su modelo se basa en la transparencia y la equidad: cada socio tiene un voto independientemente de los derechos que genere, las editoriales no pueden ser miembros (sino sólo los autores), y se aceptan obras tanto con licencias libres como con todos los derechos reservados. Como vemos, ese modelo ya ha aparecido en Europa. Este año, además, se ha aprobado la Directiva europea 2014/26/UE, que aspira a otorgar a los socios una mayor libertad, permitiéndoles por ejemplo compaginar las licencias de las entidades con licencias individuales que deseen conceder en casos concretos. También pretende robustecer los mecanismos de control interno de las entidades, la participación en el ejercicio de derechos y en la toma de decisiones en relación con la recaudación y el reparto.

Es importante señalar que esta directiva también otorga vía libre a los llamados operadores de gestión independientes, como C3S. Se espera su transposición para primavera del 2016.


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