Categoria: Reflexiones

[Este texto lo escribí hace 12 años, con un tono mucho más cursi que el que suelo mostrar ahora, pero con un contenido casi idéntico al que hoy día sigo defendiendo. Contaba el nacimiento de Famelia, la asociación de grupos autoeditados a la que pertenecí durante tres años junto a doss, Rosvita y el Estudio Brazil de Madrid. Y hablo de autogestión, de compañerismo, de colaboración. Del DIY (“Do it yourself”) al DIWO (“Do it with others”), término que, por cierto, ni siquiera se había acuñado entonces. Gracias a mis compañeros por todo lo que me enseñaron. Gracias a Carlos Molina y Ainara del Río (directores de Orpheo) por todo el apoyo que nos brindaron, y por habilitar en su publicación un espacio para reflexionar sobre la autogestión].

Famelia: Diario de un nacimiento

“Famelia: Diario de un nacimiento”

 “Famelia: diario de un nacimiento” 

(Publicado en el fanzine Orpheo nº14, noviembre 2003)

Madrid. Domingo. Once y media de la noche. Acabo de dar un paseo por el centro en muy grata compañía, conversando sobre cómo solían ser las cosas hace diez años. Hace un poco de frío, el mismo que me invade por dentro cuando recuerdo mi vida y mi relación con la música como algo que me llenaba de ilusión, que me proporcionaba infinitas alegrías sin demasiado esfuerzo a cambio. Era casi un juego, era dulce.

Muchos de nosotros no conocíamos algunas de las reglas, y los que sí las conocían se aprovechaban de ello para ganar pequeñas batallas. Pero daba igual mientras pudiéramos seguir jugando.

Ahora ha pasado mucho tiempo. Yo ya no tengo 17 años, sino 27. Mis compañeros de batalla ya están en la treintena. La música para mí y para algunos de nosotros hace tiempo que dejó de ser un juego de adolescentes para convertirse en un compromiso vital. Siempre lo fue aunque no fuéramos conscientes de ello.

Ahora estamos en el 2003. Somos más maduros como personas y como músicos. Conocemos mejor las reglas que rigen el juego, la vida, la música. Tenemos las ideas más claras, somos capaces de plasmarlas mejor en nuestras obras, en nuestras palabras, en nuestros actos. Pero ahora a nadie le importa.

A nuestros oponentes en el Maravilloso Juego Del Mundo De La Música no les interesa batirse ya con nosotros. Prefieren seguir jugando con quienes no conocen aún demasiado bien las reglas. Prefieren seguir ganando batallas ampliamente de manera fácil y rápida. No les interesan unos contrincantes más o menos experimentados. Y así, ¿qué gracia tiene el juego?

Por suerte tenemos tantas ganas de seguir cumpliendo nuestros pequeños sueños que no nos importa buscar nuevas formas de batirnos con la industria, con los medios, medir fuerzas con el público si hace falta. Retarlos a descubrir algo interesante donde nunca pensaron que podrían encontrarlo.

Cuando me preguntan por qué opté por la autoedición de este primer disco en solitario me vienen a la mente mil razones, muchas de las cuales me resulta muy complicado explicar. Es simplemente tratar de evitar que alguien manosee mis entrañas y haga nudos con mis tripas, y esa sensación no es nada fácil de hacer entender.

Si el camino que has de andar para llegar a tu objetivo está lleno de alimañas y animales peligrosos, de trampas y de lodo, ¿por qué no labrar un camino paralelo sin obstáculos impuestos? No vamos a negar que sea dificultoso, por supuesto que lo es.

No es una decisión fácil para quien carece de fuerza de voluntad y empeño, pero confiando en que tenemos mucho que decir, mucho que ofrecer y en que la recompensa al final del camino es muy grata, lo único que puedo decir es que merece la pena.

Cada vez encontramos más grupos que toman la decisión de autoeditarse y pasar por la dolorosa fase de un parto difícil, sin anestesia ni ayuda. Y cada vez más somos los que estamos dispuestos a ceder nuestra mano para que el otro la apriete fuerte, a escuchar los quejidos y tratar de mitigar el dolor que provoca el nacimiento de un nuevo disco en estas circunstancias. Todos nosotros somos mamás solteras.

Rosvita, doss y yo misma formamos una familia, Famelia, a la que también pertenece el Estudio Brazil, donde se han gestado nuestros respectivos discos. Unidos nos es más fácil darnos a conocer, organizarnos, promocionarnos y jugar de nuevo al Maravilloso Juego Del Mundo De La Música, esta vez con nuestras propias reglas. Unas reglas que todos nosotros conocemos, unas reglas justas, inventadas para la ocasión mientras labramos nuestro camino paralelo libre de trampas. De vez en cuando surge algún imprevisto, por supuesto, pero somos conscientes y contamos con ello. Si alguien tropieza y cae en el camino hay muchos compañeros decididos a tender una mano sin pedir nada a cambio. No nos hacemos la competencia unos a otros. El éxito de cualquiera de nosotros es una alegría para todos, Famelia se alimenta así de pequeños logros.

Cada uno de nosotros pone al servicio de los demás su experiencia profesional y personal, la de algunos más centrada en el Maravilloso Mundo De La Música y la de otros más centrada en el Maravilloso Mundo De Los Mayores, un mundo en el que inevitablemente tenemos que poner un pie de vez en cuando. Algunos de nosotros hemos querido creer durante años que ambos mundos no tenían nada que ver, pero no es así. Están tan interrelacionados que a veces se confunden.

Pero como ya he dicho antes, la satisfacción que encontramos al final del camino merece la pena. Y lo que más merece la pena de formar parte de un colectivo como Famelia, es que no importa ni cómo ni cuándo lleguemos al final del camino. Me atrevería a decir que no sé siquiera si hay un final. La satisfacción llega sola al ir recorriendo cada paso arropados por personas con las mismas inquietudes, con el mismo compromiso y con la misma ilusión. Personas que juegan en tu equipo. 

Si os apetece conocernos un poco mejor no dudéis en poneros en contacto con nosotros en (e-mail que ya no existe). Como nosotros hay muchos otros artistas autoeditados, que no necesariamente pertenecen a ningún colectivo. A todos ellos mucha suerte, ánimo y tampoco dudéis en poneros en contacto con Famelia para intercambiar material, experiencias o simplemente hacernos saber que estáis ahí. Muchísimas gracias.

Ainara LeGardon.

 

“Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.”

Abro “Tierras de cristal” de Baricco por una página cualquiera, y me encuentro con esta maravillosa aseveración.

En junio se cumplieron 20 años de mi solicitud de inscripción como socia de SGAE. A lo largo de estas dos décadas ha cambiado muchísimo mi relación con la entidad, con la industria musical, con el negocio que explota lo que algunos llaman cultura. También, por suerte, mis planteamientos y posicionamiento como creadora han ido evolucionando, hasta el punto en el que me encuentro hoy día.

Un verano más me quedo gustosa sin vacaciones para poder dedicar mi tiempo a la escritura de un libro sobre SGAE, junto al experto en Propiedad Intelectual David G. Aristegui (autor de “¿Por qué Marx no habló de copyright?”).

De momento nos encontramos en la fase de documentación e investigación, realizando entrevistas a personas clave en la historia de la gestión de derechos de autor: desde Acosta (actual presidente de SGAE), Sastrón (miembro del Consejo de Dirección de SGAE), Antón Reixa (expresidente de SGAE), pasando por Sergio Picón (Aloud Music, involucrado en el llamado “Caso Muzikalia”) o el grupo sevillano Pony Bravo.

La idea es elevar nuestras preocupaciones y cuestiones a la propia Julia Reda, eurodiputada alemana designada como ponente del informe sobre la implementación de las directivas europeas en materia de derechos de autor.

Por mi parte descubro antiguas heridas desempolvando cartas de abogados, requerimientos y peticiones de indemnización de hace quince años. Todos aquellos malos tragos que me hicieron perder la confianza en este modelo de negocio que se empeña en perdurar. A todos ellos agradezco ser quien soy ahora, pues fueron el detonante de mi interés por el estudio de la Propiedad Intelectual, y de mis primeros pasos en el campo de la autogestión.

“Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.”

Pondremos esas respuestas a vuestra disposición, si todo va bien, antes del invierno.

Ingreso SGAE Ainara LeGardon 1995

Ingreso SGAE Ainara LeGardon. 1995

El otro día, unos veinte minutos antes de comenzar el concierto en el MUSAC, le pedí a la encargada de seguridad que me dejara unos momentos en la Sala 1 del museo, ya cerrado al público, para poder quedarme a solas con la exposición “Self-Timer Stories” (“Historias del autodisparador”). Mi mente estaba ocupada pensando en el diálogo que acabábamos de tener en torno a la autogestión: en lo que dije, en lo que no dije, en la vehemencia con la que a veces me expreso (fruto de la práctica y la repetición de ideas frente a otros), en si será entendida como pasión o como virulencia. Debía centrarme en arrancar a cantar a capella, aún de día y en un patio exterior, una canción que habla de una carretera y un lugar con una historia siniestra. Pensé en los relatos similares que definen a muchos pueblos de la provincia leonesa; en cuántos muertos y recuerdos dejaron esos grandes depósitos artificiales de agua que fueron los pantanos construidos hace décadas. Pero no era capaz de concentrarme en lo que iba a comenzar en muy pocos minutos.

Y entonces una imagen me miró y me dijo todo lo que tenía que hacer: “No pienses más, sal ahí fuera, mira los magnolios. Aunque estén raquíticos, pues sus raíces crecen bajo bloques de hormigón, están ahí para que los huelas”.

Esa imagen es un autorretrato de Cristina Núñez que, indagando en la red, he sabido se titula “Sick Cris”. Bajo la foto, y entre otras veinte imágenes más (en una compilación titulada “Someone to love”), una carta dirigida a la artista en la que alguien le expresaba cuán feliz le había hecho. Tuve que dejar de leerla por puro pudor, y entendí lo que a veces me dicen algunos sobre la tensión que provoca asomarse a letras explícitas y biográficas. Comprendí en cierto modo la similitud entre aquel autorretrato y mis canciones. “Lo personal es político”, dice el libro en el que se presenta y recoge la exposición. Así lo siento yo también. Y, como Núñez, valoro el arte como terapia y como proceso de exploración interior que se comparte con el público.

El concierto estuvo bien. Fue la primera vez en crearse una cola de gente para abrazarme y darme las gracias, y aprecié muchísimo ese gesto de conocidos y desconocidos, que permiten que uno confirme que el HACER SENTIR es precisamente la razón por la que todo merece la pena.

Gracias a MUSAC y Lados Magazine por la coordinación del encuentro. Gracias a Cristina Núñez por haberme brindado, a través de su obra, esa mirada que me hizo sentir.

Obra de Cristina Núñez

Obra de Cristina Núñez

 

 

Egunon!

Estos días leo “Madrid Tucson” de Miriam Checa, una vasca que, como yo, pasó en Madrid varios años y relata en esta novela su relación con la ciudad.

“En Madrid hacen falta muchas noches sin dormir, un par de veranos abrasadores, otro par de inviernos polares y al menos un corazón hecho pedazos en cualquiera de sus esquinas. Si en ese momento no sales corriendo ya estás preparado para hacerte con un hueco en este lugar”. Yo pasé muchos más de dos veranos, y al final salí corriendo. Pero desde el domingo algo me ha reconciliado con Madrid. Enhorabuena a los que os quedasteis allí. Me alegro mucho por vosotros y ahora os siento un poco más cerca.

Reconozco en las palabras de Miriam muchos de los pensamientos y sensaciones que alguna vez he experimentado. Hoy rescato uno de ellos, el que tiene la protagonista cuando escucha los sonidos de un bar mezclándose con una canción que sale de la jukebox, provocando una versión diferente de ésta:

“Me gustaría llevar una grabadora encima para registrarlo. No sé muy bien qué haría después con estos sonidos, nunca he sabido si los sucesos inesperados sólo hay que disfrutarlos”.

Ayer se anunció la resolución de la convocatoria de residencias artísticas en Polonia que convoca Donostia 2016. En junio me iré a Wroclaw con varias grabadoras y con ganas de disfrutar de sucesos inesperados, para plasmarlos después en una pieza que arrancará en una antigua estación de tranvía.

El viaje continúa. Que paséis un feliz día.

Imagen de la noticia en Deia

Imagen de la noticia en Deia

http://www.deia.com/2015/05/27/ocio-y-cultura/cultura/todo-lo-necesario-para-el-exito-de-2016-donostia-y-wroclaw-mas-cerca-todavia

 

 

 

El pasado 20 de mayo el sector de la industria musical convocó el “Día sin música”, una jornada reivindicativa para solicitar la bajada del IVA cultural del 21 % al 4 %.

Por lo que pude comprobar, la mayoría de los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Constaté de primera mano que el tema fue tratado en los informativos de Cuatro, La Sexta y ETB 2 (éste último incluso abrió el programa con el titular de la noticia). Sin embargo mi decepción fue tremenda cuando comprobé que, de estos tres sólo uno, el de La Sexta, tuvo el detalle de eliminar la música tanto en la sintonía del programa como en el reportaje respecto al“Día sin música”.

Se produjo, además, una curiosa situación irónica: la primera melodía reconocible que escuché ese día fue en el informativo de las 14 h de la cadena Cuatro y se trató de la sintonía electoral del PP, partido político responsable de la subida del IVA cultural, hecho contra el que se protestaba.

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

Fue una convocatoria con la que, desde el principio, no he simpatizado del todo. Una convocatoria planteada desde la industria (los promotores, las agencias de contratación, las salas de conciertos…) y secundada por algunos músicos, pero no propuesta desde nuestro colectivo.

A pesar de no sentirme identificada con esta huelga, sigo creyendo que el IVA cultural al 21 % es una aberración, igual que muchas otras condiciones en las que trabajamos los artistas. Buena parte de nuestras actuaciones (y no únicamente las que ofrecemos en pequeñas salas) se siguen pagando sin factura, queramos o no nosotros. Quizás de eso también tenga la culpa el elevado impuesto, aunque mi memoria recuerda que esta práctica se lleva a cabo desde mucho antes de la subida del IVA.

Desde mi punto de vista habría que revisar multitud de asuntos, entre ellos el ineficaz y obsoleto “régimen especial de artistas y toreros”, la diferenciación fiscal entre consumo (entradas de espectáculos, discos) y producción cultural (creación), y la desatención y precariedad en las que vivimos los creadores (fomentada en parte por nosotros mismos al aceptar ciertas condiciones, porque simplemente no disponemos de otras opciones viables para desarrollar nuestra profesión).

A mediados de abril contesté a las preguntas del periodista César Luquero para un reportaje en la revista Rock de Lux sobre esta “huelga de la música”. Algunos extractos de esta entrevista se usaron para elaborar el artículo “Un día sin música (II). Una de sangría”, publicado en el número del mes de mayo. Me ha parecido interesante rescatar el texto original completo y agradezco a César Luquero y a la dirección de Rock de Lux el permitirme reproducirlo en este blog.

 

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

 

¿En qué medida te ha afectado profesionalmente, si es que lo ha hecho, la subida del IVA cultural?

Como organizadora de conciertos, el esfuerzo por hacer que la entrada al público estuviera disponible a un precio aceptable, hizo que llegara a perder dinero en más de una ocasión. Como amante de la música, me ha dolido que artistas a los que tenía muchas ganas de ver en directo, se saltaran el Estado Español en sus giras europeas puesto que no les era rentable parar por estos lares.

 

Si no tienes inconveniente, ¿podrías explicarnos cómo se desglosa una actuación de tu grupo en Madrid, por ejemplo? Me refiero a la inversión que debes hacer, los gastos que debes afrontar, el coste en seguros sociales e impuestos que implica.

Los gastos que habría que afrontar son el alquiler de sala y producción, los desplazamientos (en el caso de mi banda muy complicados, ya que residimos a cientos de kilómetros de distancia y viajamos por separado), las dietas de manutención y alojamiento para todo el equipo humano (cinco personas), los honorarios de los músicos y técnico de sonido, y tener en cuenta que es necesario disponer de una entidad jurídica desde la que contratar, facturar y cubrir la seguridad social de todos los trabajadores. No olvidemos que se hace imprescindible contar con una asesoría jurídica para realizar todas estas gestiones, y las declaraciones de impuestos trimestrales y anuales.

 

Llevas años trabajando en el ámbito autogestionario, buscando caminos alternativos para el desarrollo de proyectos culturales. Apelando tu experiencia, ¿hay voluntad por parte de las administraciones públicas de favorecer iniciativas de ese perfil más modesto que, finalmente, son las que posibilitan que haya un tejido cultural consistente y perdurable?

Quizás en el País Vasco se palpe una voluntad mayor que en otras zonas, pero en general diría que no existe. Es más, me da la sensación de que en algunas ciudades se trabaja desde las administraciones para cargarse todo el tejido de carácter asociativo y/o vecinal, poniendo trabas a licencias y permisos que posibiliten el crecimiento cultural alternativo y el pensamiento crítico.

 

Si el 21 % es un tipo excesivo, ¿qué cifra convendría establecer? ¿Estaría de más pensar en otro modelo recaudatorio que atendiera a la naturaleza del producto que se grava y al tipo de empresa o trabajador que lo factura?

Desde luego no estaría de más considerar todo esto que propones, sin dejar de atender a que la cultura (sin distinguir un concierto de un libro) es un bien de primera necesidad, como cualquier alimento básico del ser humano, y que contribuye a crear ciudadanos formados, con capacidad para la reflexión. Pero claro, tal vez esto no les interese demasiado a algunos. 

Además de este asunto, los gobernantes deberían atender a las reiteradas peticiones de los creadores en cuanto a establecer un sistema de seguridad social justo y acorde con la naturaleza de nuestro trabajo.

 

El 20 de mayo se ha convocado un “Día sin música” para protestar por el IVA. ¿Qué te parece? ¿Participarás?

Me parece una idea con muy poco sentido. Me gustaría que, más que participar en un día sin música, nuestra manera de llamar la atención fuera la de salir a tocar a todos los rincones. Conciertos en la calle, en el metro, en las plazas. Que nos detengan a todos. ¿Alguien cree de verdad que el 20 de mayo habrá silencio en las tiendas de las grandes multinacionales de ropa? ¿En serio alguien piensa que sintonizará una emisora de radio, desde “Los 40 Principales” a “Radio Clásica”, y no sonará nada? ¿Es que van a emitir por televisión sólo programas en los que no haya música –si es que existen esos programas-? ¿Ni películas, ni reportajes, ni series? 

En mi opinión, el día sin música se quedará, como mucho, en un día sin conciertos. La repercusión será mínima tanto en la opinión pública como en el debate político. Si finalmente se produce la bajada del IVA cultural, no será por el esfuerzo de unos pocos ese 20 de mayo, sino por las elecciones que se acercan. 

Personalmente no sé si secundaré la convocatoria. Si finalmente decido hacerlo, seguiré disfrutando de la música como cualquier otro día, porque la música no sólo se escucha; Se siente de muchas maneras y nos acompaña de infinitas formas. Y ese hecho, afortunadamente, no hay quien lo regule, ni lo prohíba, ni lo ordene de ninguna forma.

 

 

[Nota: se recomienda la lectura del artículo “Mira el bosque, no al árbol: el IVA cultural ya no es el problema” de Robert Muro]

 

Anoche sólo hubo unos pocos “clicks”. Bien. A veces merece la pena dejar los brazos libres, coger a alguien de la mano o cerrar fuerte los puños, dejarse llevar y disfrutar de la música.

Anoche viví uno de los conciertos más mágicos de los últimos años. Algunos me dijisteis que viajasteis también junto a mí. Alguna lágrima se le cayó a alguien, y me lo hizo saber. Algún “flipatzen naiz” me sacó la sonrisa. Algún aplauso ralentizó mis movimientos durante un segundo.

Ha sido la primera vez desde hace mucho tiempo sin una sola foto en las redes sociales a las pocas horas, sin que, al abrir los ojos, viera manos en alto con cámaras o móviles. Parece que estamos volviendo a ser reales, y aún así (y por ello) a ser capaces de volar. GRACIAS.

PD: no hay imagen para ilustrar esta entrada. Pon la tuya.

PD2: con todo el cariño y agradecimiento a los fotógrafos-camaleones que nos regláis vuestra pasión sin que apenas nos percatemos de vuestra presencia.

 

 

“Una obra es buena cuando brota de la necesidad”. […] Quizá se haga evidente que usted está llamado a ser artista. Entonces, acepte sobre sí ese destino, y sopórtelo, con su carga y su grandeza, sin preguntar por la recompensa que pudiera venir de fuera”.

Domingo por la mañana, Zarautz, ligera lluvia, leve catarro, profundas ganas de comenzar a temblar viajando a donde el sonido quiera llevarme. Así comenzó el concierto de ayer, dedicado al libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke. Un homenaje a las misivas de un experimentado hombre de arte a quien comienza a descubrir su condición y la responsabilidad que ella entraña. Mi particular agradecimiento a esta biblia que me explica, entre otros asuntos, cómo sumergirme en ciertas aventuras y salir indemne a respirar a la superficie cada dos canciones.

Joseba Martin ejerció de maestro de ceremonias y comenzó diciendo que “el reino de Ainara LeGardon no tiene fronteras”. Vigilante, con mi guitarra, muy lejos de sentirme como una reina, sí me encontraba en la posición que más tarde describió: “Ainara es y no es una francotiradora, apostada en las laderas de sus montañas”.

Disparé lo más certeramente que pude, a veces con palabras, otras con sonidos. La mayoría, con recuerdos tamizados y moldeados. Todas, desde la necesidad.

“Entre en usted […] Reconozca si se moriría usted si se le privara de escribir. […] ¿Debo escribir? […] Construya su vida según esa necesidad […] Basta sentir que se podría vivir sin escribir para no deber hacerlo en absoluto”.

Fue un placer contestar a preguntas como “¿Dónde vas cuando cierras los ojos?, ¿A dónde viajas?” Y más tarde, saber que conseguí llevarme a algunos conmigo durante aquel rato. Quizás permanezcan todavía allí.

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertua. Garoa (Zarautz)

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertuak. Garoa (Zarautz)

“Tenga paciencia con todo lo que no está resuelto en su corazón e intente amar las preguntas mismas, como cuartos cerrados y libros escritos en un idioma muy extraño”, le dice Rilke a Kapuss. Así, cuando ayer se me lanzaban algunas preguntas al aire, yo trataba de amarlas.

“La idea de ser creador, de crear, de formar, no es nada sin su constante y grandiosa confirmación en el mundo […] En un pensamiento creativo viven mil noches de amor olvidadas, que lo llenan de altura y grandeza”.

Gracias a todos los que os reunisteis en Garoa este lluvioso domingo, para compartir intimidades conmigo. Gracias a Joseba Martin por encauzar la conversación hacia lugares donde campan el inconformismo, la libertad y la inquietud. Gracias a Garoa por propiciar momentos mágicos, imposibles de fabricar en serie.

Gracias a Dani Moreno por haberme regalado “Cartas a un joven poeta”, sabiendo que lo apreciaría tanto.

Las fotos son de Joseba Martin. En ese instante yo estaba volando más allá de los libros, de los discos, de las polaroids. En un lugar en el que no duele nada y nada más importa. Sólo la marca del carmín en la rejilla del micrófono delata mi vínculo espacial con una realidad a la que de vez en cuando he de volver.

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertua. Garoa (Zarautz)

Ainara LeGardon. Paperezko kontzertuak. Garoa (Zarautz)

 

El vídeo completo del concierto está disponible aquí:

Egunon!

Pocas veces una tiene la oportunidad de ser percibida por una mirada tan especial como la de Martín Ibarrola. Ha puesto en palabras aquellas sensaciones que mi presencia y mi interacción musical con su hermano Naiel le causaron el día que nos conocimos.

“… fue capaz de emocionarse cuando resquebrajamos una sandía. Ainara miraba los objetos como intentando adivinar a qué sonarían. ¿Qué ruido hará ese jarrón cuando lo estalle contra el suelo?”

El texto se acaba de publicar en la revista literaria La Espiral, acompañado de la grabación de la pieza “Soledades”, resultado del ensayo al que asistió Martín como invitado discreto y silencioso:

“Decían tocar sobre un viejo poema, pero su canción parecía aún más antigua, de arena y agua salada, un cántico arcaico. ¡Ah, si hubiese conocido a Ainara cuando era un niño! Sin duda lo sabría, sabría que existen las brujas, que existe la magia.”

La magia es encontrarse con regalos así de vez en cuando.

PD: sigo preparando el concierto de este domingo en Garoa (Zarautz), con el libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke en la mano, extrayendo estímulos. “Que algo sea difícil debe ser una razón más para que lo hagamos”.

Que paséis un buen día.

Podéis leer el texto completo en: http://laespiral.deusto.es/ainara-legardon-summa-pythonissae/

Ilustración de Naiel Ibarrola

Ilustración de Naiel Ibarrola

 

“Haga lo que ame. Conozca bien de qué está hecho, roa sus propios huesos, entiérrelos y desentiérrelos para roerlos de nuevo”.

(Extracto de una de las cartas de H. D. Thoreau a Harrison G. O. Blake)

 

A veces conocerse bien a uno mismo entraña dificultades; roerse los propios huesos duele; afrontar desafíos asusta. Esta semana viviré por segunda vez la experiencia de realizar una residencia artística, convivir y trabajar rascando en las emociones propias y en las de los compañeros de viaje. El proyecto de nuestra ópera “La Maleta Roja” me hace sentir perdida en ocasiones, como quien descubre caminos por los que antes no había transitado y teme alejarse demasiado de lo familiar.

 

Procuraré enterrar, roer y desenterrar mis huesos una y otra vez, amando lo que hago.

 

Si os apetece acercaros el último día de la residencia, Archipiel ofreceremos un musiforum en el que, después de mostrar nuestro trabajo en dos o tres piezas improvisadas, entablaremos un diálogo con el público en el que explicaremos nuestros objetivos, algunas claves comunes a los procesos de improvisación, las señales que empleamos, nuestros referentes musicales, etc. abierto a preguntas y comentarios con el fin doble de esclarecer de qué se trata y de generar un ambiente de participación en el que los miembros del público se sientan cómodos de cara a la parte final del musiforum. En esta tercera parte, volveremos a improvisar, esta vez trabajando con el propio público, sobre las ideas planteadas en el diálogo. Siempre de manera desenfadada y buscando una conexión en el aquí y el ahora como medio de enriquecimiento personal y diversión compartida.

 

Será en Baratza Aretoa (Gasteiz). Domingo 15 de febrero. 18:30 h. Precio 6 € anticipada / 8 € taquilla (reservas en: reservas@salabaratza.com)

 

Os esperamos.

Ópera experimental "La Maleta Roja". Imagen de Naiel Ibarrola

Ópera experimental “La Maleta Roja”. Imagen de Naiel Ibarrola

 

 

 

Tumbada en el sofá no reconozco el primer destello.

Podría ser el reflejo de la luz de un cuarto de estar del edificio de enfrente, en el cristal de una ventana que se cierra o se abre.

Señales con un espejo.

El segundo, el tercero, el cuarto, anteceden a los truenos fuertes, vibrantes, bellos.

Tiembla la casa, éste ha caído cerca.

La tormenta trae el mar al patio de vecinos.

 
PD: Prosigo con la lectura de “El puño y la letra”. The Drones ponen banda sonora a la incesante lluvia. Ya no sé cuántas veces he compartido esta obra maestra. Subid el volumen y que paséis una buena noche.


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