Categoria: Sounds

Egunon!

Me parece casi imposible que en el mes de mayo pudiéramos lograr aquello que hicimos: el Relay de Relays, una carrera de obstáculos y relevos con 47 artistas en 4 ciudades. El Lolapalooza de la improvisación. Los Juegos Olímpicos de la música experimental. Audiotalaia acaba de publicar en libre descarga un documento completísimo: audios, vídeos y textos que relatan de forma excepcional un suceso que aún hoy me parece digno sólo de un sueño. Mayo fue un mes en el que escuché más que canté, en el que aprendí más que enseñé, en el que una niña me preguntó si soy de Marte capital o de un pueblecito de las afueras y yo le contesté sin decir una sola palabra que, por supuesto, de las afueras.

Tuve el honor de ser una de las co-organizadoras, y además, de aparecer en la pieza que abre la obra junto a Fernando Junquera (Negro)Marta Sainz y Javier Pedreira que podéis escuchar en este enlace. Dos guitarras y dos voces. La mía, persiguiendo las melodías de Negro, lentamente pero de forma segura, construyendo junto a los demás un nido para acomodarnos todos.

También me encargaron un texto del que compartí un extracto con vosotros hace poco, en el que insisto en lo que más importa. Se ha publicado junto a otros de Wade Matthews y Josep Lluís Galiana. Hoy os dejo el mío en su totalidad y os pido que dediquéis un momento a escuchar, ver y leer. Gracias por estar ahí y apoyar la Música.

PD: el viernes 7, a las 21:30 en el Espacio Tangente de Burgos, estaré improvisando de nuevo sin guitarra y sin canciones. Me han dicho que ya ha llegado el frío polar a la ciudad. Venid a calentaros conmigo si queréis, que llevo un montón de incandescencia.

 

“Si hay una palabra que describa un Relay, es compromiso: Un acuerdo en el que ejercer nuestra responsabilidad en pos de la música (y dan ganas de escribir Música con mayúscula).

Si hay otra, es confianza: El aliento de los otros que impulsa las decisiones de uno mismo.

Tomamos el relevo en la tarea de mantener una red con los nudos bien atados. Con vínculos y conexiones que permitan la continuidad de un viaje. Somos olas en el recorrido del mensaje en la botella. Unos adoptamos el papel del viento, otros de la gravedad lunar, de la masa acuosa en forma de lecho, de la espuma que acolcha la superficie… y juntos mecemos y transportamos la idea del compromiso.

Tras este Relay de Relays acontecido en mayo del 2014, ha sido un placer caer rendida al traspasar la línea de meta, pues el objetivo de emocionar y emocionarnos ha sido alcanzado. La semilla, sembrada; y el testigo, ya depositado en otras manos para que la aventura continúe.

Que disfrutéis de la escucha.”

http://www.audiotalaia.net/catalogue/at075-relay-2014/

Relay en CICUS Sevilla por Vicente Peñalver

Relay en CICUS Sevilla por Vicente Peñalver

 

Egunon!
Esta mañana he vuelto a ver amanecer. Escribo desde una (otra) estación. Hoy doy dos conciertos de libre improvisación en Bilbo. Matinales, de esos difíciles y bonitos (a las 12 en Espacio Marzana y a las 13 en SC Gallery). Después, carretera a Madrid. Mañana me incorporo a los ensayos de la ópera experimental “La maleta roja” (junto a Wade Matthews, Javier Pedreira, Adam Lubroth y Álvaro Barriuso (-el Orfeo de esta Eurydice que os escribe-). Compaginaré mi papel de heroína con la impartición de un taller de una semana entera en La Casa Encendida. Y así espero estar, entera y encendida.

Mientras todo esto se ha fraguado, hemos hecho equipo y las cajas de “Every minute” ya están por fin montadas y de camino a las oficinas de Aloud Music. Las recibiréis en breve. Me hubiera gustado incluir una nota personal a cada uno, pero eso es para heroínas con Euskolabel First Class, de las que pueden detener el tiempo. Aún estoy aprendiendo. Valgan estas palabras para haceros llegar mi sincero agradecimiento por vuestro apoyo, y mis disculpas a quienes debo una contestación a algún mensaje. No quedarán sin responder.

Gracias por estar ahí y que paséis un buen fin de semana.

Every minute - Ainara LeGardon

Every minute – Ainara LeGardon

 

No sé por dónde empezar esta nueva entrega del diario de viaje, puesto que el que he vivido en los últimos días no ha sido un periplo agradable. Ni siquiera me he movido en el espacio más que unos pocos cientos de kilómetros, aunque lo que cuenta siempre es la enseñanza adquirida a través de uno mismo y de los que le rodean.

Comencé a escribir mis sensaciones hace unos días, tras contemplar una imagen de mi amigo Juan en un velero en Panamá, riendo, feliz:

“Veo las fotos de mis amigos Álvaro Sanz y Juan Sisto, y me muero de envidia. No por poder recorrer el mundo entre playas exóticas y mares embravecidos, sino simplemente por no sentir dolor, por estar sanos. Me zambullo en sus sonrisas y pienso que nada malo les puede pasar. Me maravilla su fortaleza.

Yo, en estos días, apenas puedo disfrutar de intermitentes minutos sin que alguna de mis sienes me recuerde que las señales que envía mi cerebro al resto del cuerpo son erróneas. Me miro en el espejo, compruebo que mi pelo se torna un poco más gris cada jornada, y recuerdo las palabras de Punset con las que tan de acuerdo estoy: “La belleza es la ausencia de dolor”.

Busco esa belleza en lo que me rodea, convencida de no poder encontrarla ahora en mi reflejo”.

El único momento de tregua que tuve la suerte de vivir la semana pasada, en el que la adrenalina realizó a la perfección su trabajo anestésico, fue el concierto junto a Naiel Ibarrola en Pabellón Nº 6 – ARTE ESZENIKOAK-. La adrenalina y la imagen de Sun Ra proyectada tras de mí, llevándome a otros lugares lejos del dolor físico, injusto e inútil.

Wam Ba estaba allí y lo capturó con su cámara. Qué lugar tan especial. Qué afortunada yo, de poder ponerme en manos de la partitura visual de Naiel y transitar junto a él sorteando remos y olas, ciudades inundadas de conversaciones casuales, callejones en los que Jack destripaba a sus víctimas y ahora están sellados con las palabras “Happy days”.

Gracias.

Mi deseo hoy: que sepamos viajar con serenidad lejos de todo lo injusto e inútil.

“In some far off place
Many light years in space
I’ll wait for you.
Where human feet have never trod,
Where human eyes have never seen.
I’ll build a world of abstract dreams
And wait for you.”
Sun Ra

20deagosto

 

Perdonad que no esté tan inspirada como siempre, que no os recomiende versos una vez por semana, que no comparta tantas ideas. Hoy he leído en una noticia que una chica descubrió un mensaje de auxilio en la etiqueta de un vestido que acababa de comprar en la cadena Primark: “Forced to work exhausting hours” (“Forzado a trabajar horas extenuantes”). Lo primero que he sentido ha sido una pena terrible, lo segundo el compromiso de evitar a toda costa comprar en esas superficies, y lo tercero un rotundo aviso para conmigo misma.

En esta foto del concierto del sábado no me estoy cortando la yugular. Aún no. Me estoy colocando los laringófonos para cantar sin mover los labios. Todavía me quedan fuerzas para que la máquina siga en movimiento. Como diría Patti Smith “agito los codos como si fueran alas”, y así consigo permanecer en el aire mientras preparo el siguiente taller de este fin de semana sobre creatividad e inspiración. Algo importante, algo bonito. Algo que espero no me falte.

“no se le habla a la caracola
se la escucha.

siento vergüenza pero enseguida entiendo. aprieto mi oreja contra 
su oreja de caracola. primero, tal y como suponía, oigo los ruidos del mar, 
murmullos. luego poco a poco otra música. 
puras palabras.”

Patti Smith

Que paséis una buena noche.


PD: la foto es de Txema Agiriano en el concierto de TESTER Club en hACERIA (Bilbo).

Ainara LeGardon en TESTER Club hACERIA (Bilbo)

Ainara LeGardon en TESTER Club hACERIA (Bilbo) por Txema Agiriano

“¿Eres de Marte capital o de un pueblecito de las afueras?” creo que es la pregunta más bonita que una niña me ha dirigido nunca. No hizo falta que le contestara con palabras para que se diera cuenta de que, efectivamente, soy de la periferia.

Supongo que habréis oído alguna vez que “la mujer del César no sólo ha de ser honesta, sino parecerlo”. Pues bien, a mí ser y parecer de otro planeta, me cuesta lo mío:

Lo recuerdo como si hubiera sido hace meses, y tan sólo hace cuatro días que hacía equilibrios sobre el enorme tablero de ajedrez que formaba el suelo del claustro del CICUS (Sevilla). El final del Relay de Relays. Después han venido otras experiencias sobrenaturales, como hacer de fantasma por los pasillos de La Alhóndiga (Bilbo) el viernes de madrugada, y casi desvanecerme sobre un bogavante el sábado al mediodía en Oruña (Cantabria).

Ya pasó mayo. El juego sigue. Suena “Our endless numbered days” de Iron and Wine. Le doy volumen y os deseo un feliz día.

La foto es de Vicente Peñalver.

Relay en CICUS (Sevilla) por Vicente Peñalver

Relay en CICUS (Sevilla) por Vicente Peñalver

Egunon!Esto no va sobre mí. No es spam. Ésta es sólo una foto en la que salgo yo, pero habla de muchas otras cosas, de muchas otras personas:

Mientras escribo este texto, el canto de un gorrión en mi ventana ha hecho que me levante de la silla a admirarlo durante unos minutos. Ha ahuecado su plumaje y dialoga con otro pájaro posado más allá del siguiente balcón. Vuelvo a mi escritorio y me doy cuenta de que el corazón se me ha acelerado contemplando esa escena.

Últimamente mi pulso se embala muy a menudo. Pero, como digo, esto no va sobre mí. Va sobre las emociones, sobre la vida. Sobre soñar y sentirse rodeada de tanto talento que la cabeza apenas da para asimilarlo. En esta foto no estoy cantando. Estoy escuchando, disfrutando, guardando en mi puño un instante que no quiero olvidar. Un momento único que me estaban regalando Xabier Erkizia, Manolo Rodríguez y Wade Matthews, que lanzaban sonido “como si fuera un chal de seda”, y el público, que lo recogía tras dejarlo flotar sin prisa en el espacio reverberante. Qué bonita metáfora con la que Wade un día me describió esa fascinación permanente hacia la música que muchos sentimos, sorprendiéndonos “una y otra vez de la insólita lentitud con que cae”.

Una vez en casa, desenvolví el regalo de cumpleaños con el que me obsequió mi maestro al despedirse. Encontré un echarpe rojo de seda 100 % natural. Lejos de ser una prenda de vestir, simboliza todo lo que estoy experimentando en estos últimos meses: la calidez, la suavidad, el cariño, el sentimiento, la verdad, el amor puro sin trampas. La música como nunca la he sentido.

Pero esto, insisto, no va sobre mí. Va sobre las personas sensibles que facilitan y posibilitan la magia. Sobre los hábiles prestidigitadores y aquellos que se dejan emocionar, de forma que conmueven a otros.

Cojo el mensaje, el relevo y la responsabilidad. Que el chal sobrevuele por encima de todo.

La imagen es de Dani Arrizabalaga Photo. Los colores, mis favoritos: el negro de la profundidad de todo lo recóndito; el rojo de la aventura y la fuerza; y el blanco de la pureza, que pinta ya mi pelo y hace de mí otra cada día. Gracias, querido Dani, por compartir tu mirada con nosotros.

Suena “Impala” de Songs:Ohia.

Os deseo un feliz día y, si veis algo volando, disfrutad de ello e intentad acompañarlo en su viaje.

 

Ainara LeGardon Relay Artium por Dani Arrizabalaga

Ainara LeGardon en el Relay de Artium por Dani Arrizabalaga

He tocado en un refugio de montaña excavado en la roca, al borde de un acantilado, en el Delta del Ebro al amanecer, en una antigua fábrica de armas, en monasterios, en castillos y en viejos mataderos. Para engrosar el listado de lugares mágicos de donde se puede extraer un buen relato, el sábado le tocó el turno a La Gallera, en la Ciutat Vella de Valencia. El Festival Off Herzios inauguraba su nueva edición con mi propuesta y la de Fernando Junquera (Negro), haciendo posible, por fin, el encuentro musical que ambos ansiábamos desde hacía mucho tiempo.

Como cada vez que me enfrento a un solo de improvisación pienso en el lugar que lo acogerá, su acústica y su historia. La Gallera es un majestuoso espacio dodecagonal de unos 10 metros de altura, con una reverberación natural de más de 7 segundos. Escenario de cientos de peleas de gallos, hogar de trileros y corredores de apuestas de antaño. Quise brindar un homenaje a las aves muertas en ese suelo, darle la vuelta a lo sórdido y convertirlo en un canto liviano.

Pero a veces, la idea que se preconcibe, no resulta ser exactamente la misma que se lleva a cabo en un final. El mismo sábado antes del concierto co-protagonicé varios repasos involuntarios a mi propio pasado. Recuperé amistades olvidadas y abracé con anhelo el encuentro con otras personas que siempre están presentes, aunque en la distancia. Entendí que todo aquello sirvió para recordarme la cantidad de peleas de gallos de las que he salido airosa. Me faltan algunas plumas, pero, como me dijo Negro, he pasado de pantalla.

Así que allí estaba yo, cual ave que vuela desde el primer piso hasta el rincón de la pelea. No pude evitar bajar cantando desde las balconadas, tras las sillas ya ocupadas por el público que abarrotaba el lugar y acortaba la reverberación, poniéndomelo muy difícil.

El sepulcral silencio y la fina escucha de las 150 personas allí congregadas chocaba dentro de mí con las imágenes de los gritos, los cacareos, las broncas y el sonido de la sangre caliente derramándose en el suelo de piedra. No dejaba de pensar en cómo se ganan las peleas de gallos. En cómo quería hoy ganar la nuestra. Y fue así, de esta manera, como lo hicimos. Negro y yo. Abrazo tu mirada clara, amigo. Así se vence. Juntos. Como tú dices, “contigo, insert coin siempre”. Subid el volumen de vuestra vida y, por si acaso, disfrutad.

 

Otros enlaces:

Álbum de fotos de “La Gallera”: http://www.flickr.com/photos/manumarpel/sets/72157639971832873/

Audio de “La Gallera”:

http://shop.audiotalaia.net/album/offhz011-ainara-legardon-negro

Hace un mes se me propuso participar en un recital de poesía y música junto a Rafa Berrio y Teresa Calo que se llevará a cabo esta tarde para celebrar el 20 aniversario de Koldo Mitxelena Kulturunea de Donosti. Como condición, que mis piezas sonoras versaran sobre la idea poética del tiempo.

Hasta unas pocas horas antes del evento (cuando escribo este texto) no había encontrado la manera de estructurarlas, ni cómo plasmar en ellas esa imagen del tiempo, la memoria, el silencio.

Pero mágicamente, como ocurre casi siempre a última hora, todo encaja. Lo que se ha ido pensando, leyendo, sintiendo y escuchando cobra forma, y dentro de un rato, también cobrará vida.

El domingo por la mañana me despertaron los aplausos de la gente que se agolpaba en una avenida de Irún para ver pasar la Behobia-San Sebastián. Hoy he sabido que una de las corredoras murió pocos minutos después, casi llegando a meta. El tiempo: minutos, segundos. Lo sobrecogedor de asistir a los últimos de una persona.

He recopilado varias llaves alemanas antiguas, de ésas con las que se da cuerda a los relojes de pared. Las he metido en una caja cilíndrica de té de loto proveniente de Vietnam que compré en Francia en 1998. Los laterales son de cartón. Las tapas, de metal.

Hace poco había encargado una nueva rejilla para mi micrófono, el que uso habitualmente para amplificar mi voz. La que tiene ahora cuenta, por lo menos, con 20 años y mucho aliento. Es esa nueva rejilla, joven e inmaculada, carente de experiencia y de saliva, sin labios que la hayan rozado, ajena a cualquier melodía, la que usaré para conseguir sonidos acuáticos a partir de la fricción de dos superficies metálicas: la suya y la de una de las tapas de la caja, que, con las llaves de relojero dentro, moverá el tiempo, no sé todavía si hacia delante o hacia atrás.

He encontrado también un trémolo que creía haber perdido, con el que puedo regular la frecuencia y la amplitud de una onda: Sonido, silencio, sonido, silencio, sonido, silencio. Más rápido, más lento. Soooooonidoooo, siiiiiileeencioooo. Lo combinaré con el eco de cinta, que produce retardos y repeticiones, y con el que puedo lograr que se retroalimente cualquier sonoridad, hasta la de mi propia respiración.

En mente, siempre, varios versos que serán recitados esta tarde:

“Cada hilo era una puerta para adentrarme en mi hermano muerto y lo paladeaba al ritmo lento de un viajero antiguo” (Francisco Javier Irazoki).

“Qué grande es la realidad. No quepo en ella” (Eduardo Apodaca)

Ainara LeGardon por Ricar Iriarte

Ainara LeGardon por Ricar Iriarte

 

 

 

Fotografía realizada durante el recital. Un micrófono recogía el sonido de mi estómago (“El tiempo se deshace como un ombligo”, Rafael Berrio); otro, el cascabel de un gato gigante llamando a misa; otras tres pastillas de contacto hacían lo propio con las llaves de relojero dentro de la caja de té de loto, cuya tapa friccioné con la rejilla de un SM58; mi voz se amplificaba a través de un antiguo teléfono rescatado de la ya clausurada central nuclear de Vandellós I, y en el aire silbaba la idea poética del tiempo con la mirada de Calo y Berrio, entre declamación y declamación.

Egunon!

Me encanta compartir con vosotros lo que para mí es, no sólo una buena noticia, sino la noticia de un gran paso en lo personal y lo artístico.

El día 3 de septiembre presentaré mi primer solo de improvisación en Teatros del Canal de Madrid, dentro del festival de artes escénicas A Solas- The Magdalena Project (Red Internacional de Mujeres en las Artes Escénicas Contemporáneas, organización fundada en 1986 por Jill Greenhalgh para dar visibilidad y promocionar el papel de las mujeres creadoras independientes): http://www.teatroscanal.com/espe…/a-solas-magdalena-project/

Espero poner en práctica todo lo que me han transmitido mis maestros improvisadores. Estas líneas son mi agradecimiento personal a uno de los que más me ha marcado: Wade Matthews, quien me ha enseñado que hacer un solo así no es cuestión de actuar, sino de SER; que hay que reconocer que la estrella es la música y no el músico, y obrar con generosidad y ética.

Dejaré la guitarra en casa, me pondré las medias de red y cogeré todos los micrófonos que tenga a mano para SER con mi voz y el sonido cavernoso de mi cuerpo cuando tiene el estómago vacío.

Gracias por hacerme entender que no estoy aquí para tocar, sino para hacer música.

Gracias por enseñarme que la escucha es el acto más voluntarioso, solidario e inteligente del improvisador. Que escuchar es más que oír; es elegir.

“Cuando el grupo y su música se mueven como un banco de peces, como una bandada de golondrinas, todos juntos en la misma dirección y en el mismo instante… eso es la escucha. Cuando el grupo y su música se mueven como los fuegos de artificio, todos a la vez y en direcciones distintas, llenando el espacio de colores y ruidos, eso es la escucha. Cuando ya no canta ninguno, eso es la escucha”.

Gracias por hacerme desear esculpir el silencio.

Gracias por hacer que considere mi instrumento como un conjunto de posibilidades. Por enseñarme que el instrumento no sólo sirve para comunicar las ideas, sino también para pensarlas.

“En el momento de proponer el instrumento como herramienta de pensamiento, emerge lo imprevisto, no como una sorpresa sonora, sino como una idea que entra en la cabeza y sale por el instrumento sin que sepamos muy bien de dónde ha venido”.

Gracias por ayudarme a asumir el riesgo de tocar más allá de las fronteras de lo cómodo y atreverme a entrar en situaciones imprevisibles. Por darme la fuerza para tomar decisiones que me han empujado hacia áreas que no había imaginado antes, convirtiendo –como diría John Butcher- un concierto correcto en un concierto especial.

Gracias por hacerme huir de la dependencia y la pereza.

Gracias por plantear en mí la pregunta de si hay algún valor intrínseco en llegar a más gente y cuál sería su coste.

Gracias por confirmarme que el error existe o no según lo que se hace con él.

“La música iba muy bien antes de que nosotros naciéramos e irá realmente bien cuando nos hayamos ido”.
[Notas: citas e ideas extraídas del libro “Improvisando. La libre creación musical” de Wade Matthews. Foto de Esther Cidoncha]

Ainara LeGardon por Esther Cidoncha

Ainara LeGardon por Esther Cidoncha

 


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