Categoria: Workshops

¡Hola a todos!

Ya está aquí el 2016, con toda su fuerza y su pasión.

Inicio en enero la actividad con un curso on-line de Propiedad Intelectual que comienza el lunes 18. ¿Qué derechos tengo como creador? ¿Cómo se gestionan? ¿Qué son las entidades como SGAE, AIE y AGEDI? ¿Qué derechos y deberes tenemos para con ellas como usuarios, como ciudadanos? ¿Qué son las licencias libres y qué significan? ¿Qué usos de mi obra puedo autorizar a priori y cómo hacerlo? Como usuario, ¿cómo sé si una obra está libre de derechos y si puedo utilizarla libremente? Abordaremos todas estas y muchas más cuestiones. Aún hay plazas. En este vídeo explico el programa y la metodología en cuestión de tres minutos:

Podéis informaros e inscribiros en este enlace: http://www.asmoz.org/es/nuestro-catalogo/la-propiedad-intelectual

Por otro lado, daré dos conciertos en solitario (con guitarra, con canciones) en Le Bukowski (Donostia) y Espacio Biharrian (Eibar) el 23 y 29 de enero respectivamente.

El 1 de febrero iniciaré una residencia artística junto a Jaime de los Ríos en Museum Cemento Rezola, que se extenderá hasta el 10 de marzo. El proyecto lleva por título “Caementum”. Entre probetas en las que se mezclará grava y cemento volveré a sentirme una química, o mejor, una alquimista. Insertaré micrófonos en los bloques de hormigón, y Jaime traducirá en imágenes los sonidos y el tacto de la piedra. El 10 de marzo realizaremos una muestra en vivo, a modo de concierto-performance, y la instalación podrá verse, tocarse, escucharse y sentirse durante varios meses. Además, tal y como decía el gran físico Schrödinger, “si uno no puede explicar lo que ha estado haciendo, su trabajo carecerá de valor”, y por eso iremos documentando y explicando nuestro proceso a través del blog.

También daré otros talleres, musiforums y más conciertos sin guitarra y sin canciones, incluso otros con guitarra, con canciones y con la banda completa. Pero de todo eso ya os informaré a su debido tiempo. (Saldré de Gipuzkoa, lo prometo).

Me despido con una recomendación a modo de cita del último libro de Nick Cave, “La canción de la bolsa para el mareo”:

“Todo está ocurriendo y ya ha ocurrido y volverá a ocurrir. Todo lo que existe ha existido siempre y seguirá existiendo. La memoria es imaginaria; no es real. No os avergoncéis de su necesidad de crear; es la parte más bonita de vuestros corazones. El mito es la verdadera historia. No dejéis que os digan que no hay monstruos. No dejéis que os hagan sentir idiotas porque sois felices jugando con vuestra linterna en la oscuridad. El mundo místico depende de vosotros y de vuestra tolerancia a lo absurdo. ¡Sed fuertes, queridos míos, y creed!”.

Que paséis un buen año 2016.

Gracias por seguir ahí y hasta la próxima.

Ainara LeGardon.

 

18/01/2016 al 28/02/2016. Curso on-line “Propiedad intelectual en el Arte y la Cultura”, Asmoz Fundazioa.

23/01/2016. 22:00. Ainara LeGardon en solitario (con guitarra, con canciones). Le Bukowski, Donostia (Gipuzkoa).

29/01/2016. 19:30. Ainara LeGardon en solitario (con guitarra, con canciones). Espacio Biharrian, Eibar (Gipuzkoa).

10/03/2016. Performance sonora “Caementum”. Ainara LeGardon & Jaime de los Ríos. Museum Cemento Rezola, Donostia (Gipuzkoa).

Texto disponible en formato pdf y descarga libre: Un_nuevo_escenario_Ainara_LeGardon

Esta breve ponencia se enmarca dentro de una mesa redonda en la que el desafío es mostrar las cuestiones que más preocupan a los autores en materia de la gestión de sus derechos, y hacerlo en menos de diez minutos. Vamos a intentarlo.

En el ámbito de la propiedad intelectual se están viviendo momentos de cambio. Por un lado, desde la Comisión Europea se trabaja para revisar y actualizar la normativa existente, tratando de armonizar las diferentes leyes estatales y apostando por el Mercado Único Europeo. Por otro lado, en el Estado español aún queda un largo camino que habrá de desembocar en una próxima y necesaria reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (una más, tras la insuficiente revisión que supuso la Ley 21/2014), que implique la definitiva transposición de la Directiva 2014/26/UE sobre gestión colectiva.

Si bien la última reforma de la LPI nació ya obsoleta al no transponer algunas normas contenidas en la directiva europea, sí que ha supuesto ciertos cambios en el rumbo de la gestión de derechos. Ese hecho, sumado al surgimiento de una nueva entidad en el País Vasco, está provocando que se tambaleen los cimientos del hasta ahora casi invulnerable monopolio de las sociedades gestoras[1].

¿Qué cuestiones son las que más preocupan a los autores musicales?

Cuestiones simples, llanas. Asuntos que carecen de lógica para los autores y usuarios, y que se podrían resumir en muy pocos puntos:

1-El contrato de gestión contiene unas condiciones innegociables, previa y unilateralmente establecidas por la entidad. En el caso de SGAE es, además, de carácter exclusivo. ¿Qué implica esto?

-El autor se obliga a delegar la gestión de la totalidad su repertorio a la entidad. No puede optar por dejar fuera de SGAE la gestión de ciertas obras.

-En el caso de las autoproducciones, los autores están obligados a pagarse a sí mismos los derechos de autor cuando editan un disco o cuando ejercen de organizadores de sus propios conciertos. Ese pago se ha de efectuar por adelantado y a través de SGAE. Es decir, SGAE cobra a los autores para luego pagar a esos mismos autores, previa deducción de su porcentaje por la recaudación y administración de esa cantidad.

-Los socios tampoco pueden controlar, por ejemplo,en qué espacios pueden tocar su repertorio sin que SGAE esté legitimada para solicitar el pago de derechos en su nombre: pequeñas librerías, locales ocupados, y otros espacios alternativos fuera del circuito oficial y que no pagan tarifas a SGAE.

2-Tarifas y pendiente de reparto

-¿Por qué SGAE es capaz de gestionar los derechos de sus socios, pero también los de otros autores que no les han encomendado su gestión? Por un lado, porque existen derechos de gestión colectiva obligatoria, y por otro, porque algunos derechos que en principio son de gestión colectiva voluntaria son recaudados también por SGAE a través de las tarifas generales. Estas tarifas se cobran a los usuarios no por el uso efectivo de un repertorio concreto, sino simplemente por la disponibilidad de uso. Esto implica que existan millones de euros pendientes de identificar y/o repartir en las arcas de SGAE, simplemente porque han sido cobrados en nombre de autores que no los podrán reclamar, puesto que muchos ni siquiera son socios (ni tienen intención de serlo).

-Las tarifas han sido fijadas de forma unilateral por SGAE, en muchos casos (como ha denunciado repetidamente la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) de forma abusiva, amparándose en su posición de monopolio.

Cambio en el modelo

Por suerte, la reforma de la LPI trata algunos de estos aspectos, como el contrato de gestión, el control sobre las tarifas (hace tan solo unos días se aprobó la orden ministerial por la que se aprueba la metodología para la determinación de las tarifas generales) y el destino del reparto, la transparencia, etc.

EKKI surge, por lo que hemos podido comprobar hasta ahora, con la intención de permitir que el titular de derechos pueda elegir qué tipo de contrato suscribe con ella, flexibilizando la gestión para que sea el autor el que pueda tomar todas las decisiones sobre su obra. Otro ejemplo, en marcha desde el año 99, es el de DAMA. Esta entidad permite el contrato por obra (no exclusividad), y, gracias a la aplicación de unas tarifas que atienden al uso efectivo, tiene un “pendiente de identificar” de cero euros.

Cualquier entidad gestora que sea capaz de incidir en estas cuestiones, estará corrigiendo los graves fallos del modelo de gestión actual, y mejorando las condiciones de los creadores.

Formación y ayuda para los creadores

Un asunto fundamental para que los autores puedan tomar decisiones conscientes y responsables respecto a la gestión de su obra, es dotarlos de la formación necesaria en materia de propiedad intelectual. Que sepan qué derechos genera su obra y de cuáles son titulares, que diferencien entre aquellos que pueden ceder y los que no, que entiendan qué es y qué no es una entidad de gestión colectiva, que comprendan lo que son y no son las licencias libres y su compatibilidad o no con el modelo de gestión elegido por ellos mismos, y, como objetivo final, que ni un solo autor firme ningún contrato sin entender plenamente a qué se está comprometiendo mediante ese acuerdo.

Ainara LeGardon. Durango, 8 de diciembre del 2015.

[1] Todas las sociedades de gestión de derechos de propiedad intelectual en el Estado español ostentan un monopolio en su ámbito de actuación, excepto en el caso de los derechos de los creadores audiovisuales, quienes pueden elegir entre SGAE o DAMA. DAMA supuso, hasta el nacimiento de EKKI, el único caso de ruptura de uno de esos monopolios, pero tan sólo en un sector concreto (directores y guionistas, no compositores).

Mesa redonda. De izda a dcha: Igor Estankona (EKKI), Ainara LeGardon, Myriam Miranda (Musikari), Anjel Valdes (Elkar). Foto: Twitter Noiz Agenda

Mesa redonda. De izda a dcha: Igor Estankona (EKKI), Ainara LeGardon, Myriam Miranda (Musikari), Anjel Valdes (Elkar). Foto: Twitter Noiz Agenda

 

¡Hola a todos!

Desde entablar un diálogo en público con un expresidente de SGAE hasta vivir la improvisación en el mismísimo auditorio de Azkuna Zentroa, este último sprint final antes del 2016 se me presenta cargado de actividades muy diferentes: conciertos en solitario, presentaciones poéticas, seminarios sobre propiedad intelectual y autogestión, y un musiforum con Archipiel para cerrar el año.

Cuando entrevisté a Antón Reixa (músico, poeta, creador audiovisual y no sé cuántas cosas más, además de expresidente de SGAE) para el libro en el que ando metida, no me imaginaba que mi música y mi manera de entender la creación le llamarían tanto la atención como para pedirme que le acompañe presentando su último poemario en Euskadi. Como podéis imaginaros, no me pude resistir a la propuesta de “armar entre los dos una conversación artística y de posicionamiento común respecto a la creación, la política cultural, el derecho de autor, etc.”. Estas reflexiones ocurrirán en los forums de FNAC el 10 de diciembre en Bilbo y el 11 en Donostia.

Relacionado con este tema y con mi investigación en torno a las alternativas a los modelos de gestión de derechos actuales, se encuentra también el surgimiento de EKKI, la entidad gestora vasca. La primera cita vinculada a esta materia será en una breve mesa redonda en torno a la propiedad intelectual y el nuevo escenario tras el nacimiento de EKKI en la Azoka de Durango (8 de diciembre). Tras estudiar su modelo, participaré en varios encuentros en los que trataré de explicar a los interesados qué supone esta nueva propuesta y en qué se diferencia de otras entidades. Así, me embarcaré en una serie de seminarios llamados “EKKI: propuesta para una nueva gestión de la propiedad intelectual”, comenzando en Bilbo el 19 de diciembre.

Siguiendo con mi trabajo en torno a facilitar a los músicos las herramientas necesarias para la autogestión de su obra, impartiré una charla, abierta a preguntas, en la Jornada para la profesionalización del músico, que organiza la asociación Stereosonik en Getxo el 12 de diciembre.

Ainara LeGardon por Ibai Armentia en Ahopeko kontzertuak

Ainara LeGardon por Ibai Armentia en Ahopeko kontzertuak, Bilbo 13/11/15

Pero no creáis que con tanta verborrea me olvido de dar conciertos. Ni por asomo. Este mismo fin de semana daré los tres últimos (o casi) conciertos en solitario (con guitarra, con canciones) del año, en Barcelona (Ciclo Carousel), Vic (Festival Foramuralla) y Azpeitia (junto a Anari) respectivamente. El 18 de diciembre repito en el Zarata Fest (esta vez en su edición Bilbo) con mi propuesta más ruidista, y el 26 de diciembre, Archipiel celebramos las navidades por todo lo alto con nuestro musiforum en el Auditorio de Azkuna Zentroa (Alhóndiga Bilbao).

De nuevo, se activa el buzón para recibir ánimos, fuerzas y barritas energéticas. Y en enero… curso on-line de Propiedad Intelectual, ¡30 horazas de diversión! Animaos.

Como siempre, tenéis detalles de cada evento en la sección “agenda” de la web, y mis últimas entradas en el “blog”.

Gracias por estar ahí y nos vemos en cualquiera de estas citas,

Ainara LeGardon

 

20/11/2015. Ainara LeGardon (en solitario, con guitarra, con canciones) + Your Grace + Murnau b. Almo2Bar, Barcelona. 21:30 h.

21/11/2015. Ainara LeGardon (en solitario, con guitarra, con canciones) en Festival Foramuralla. L´Atlàntida, Vic (Barcelona). 20:00 h.

22/11/2015. Anari + Ainara LeGardon (en solitario con guitarra, con canciones). San Agustin Kulturgunea, Azpeitia (Gipuzkoa). 19:00 h.

08/12/2015. Mesa redonda: propiedad intelectual y nuevo escenario tras el nacimiento de EKKI. Durangoko Azoka, Durango (Bizkaia). 11:00 h.

10/12/2015. Presentación poemario “Algo raro pasa raro” de Antón Reixa + diálogo. FNAC, Bilbao. 20:00 h.

11/12/2015. Presentación poemario “Algo raro pasa raro” de Antón Reixa + diálogo. FNAC, Donostia. 20:00 h.

12/12/2015. Jornada para la profesionalización de músicos. Charla Trámites legales y gestión de derechos. Getxo Elkartegia, Areeta – Getxo (Bizkaia). 11:00 h.

18/12/2015. Solo de improvisación (sin guitarra, sin canciones). Zarata Fest. Hika Ateneo, Bilbao. 19:00 h.

19/12/2015. Seminario “EKKI: propuesta para una nueva gestión de la propiedad intelectual” Bilbao– Horario de mañana, lugar por confirmar.

26/12/2015. Musiforum con Archipiel (Ainara LeGardon y Álvaro Barriuso). Azkuna Zentroa (La Alhóndiga), Bilbao. 18:00 h.

11/01/2016 – 21/02/2016. Curso on-line “Propiedad intelectual en el Arte y la Cultura” On-line, Asmoz Fundazioa.

 

“Múltiples deseos, múltiples cementos” es una reinterpretación del proyecto “El deseo como cemento” (descrito en este mismo blog) a través de una actividad de mediación realizada con alumnas de la Facultad de Magisterio de Donostia. Ha resultado ser una experiencia fantástica y sorprendente, en la que las participantes han aportado sus propias ideas y propuestas, tanto a nivel sonoro como emocional, incluyendo sus historias personales en la pieza. Este aspecto ha sido lo más enriquecedor en la elaboración del trabajo.

En esta ocasión, las grabaciones de campo tomadas en las ciudades han quedado en un segundo plano. El objetivo era que fueran las aportaciones de las alumnas las que cobraran el protagonismo en el desarrollo de la pieza, al tratarse de una reinterpretación de mi proceso vivido en Polonia.

Se presentó ante el público como una experiencia en forma de performance sonora, que representa un viaje a través de las emociones y las historias que ocurren en las ciudades. Las participantes fueron Ane Goenaga, Ane Iturbe, Naiara Kaperotxipi, Meriem Guennoun y yo misma.

Ainara LeGardon reproduciendo el sonido de las ciudades. Foto: Instituto Etxepare.

Ainara LeGardon reproduciendo el sonido de las ciudades. Foto: Instituto Etxepare.

La muestra estuvo llena de todo lo que puebla las ciudades, y lo que nos pobló por dentro a nosotras aquel día:

emociones

conversaciones

pulsos

latidos que se aceleran y ralentizan

sonidos que van y vienen, que forman colchones

sorpresas al doblar las esquinas

recuerdos

sensaciones sutiles, otras más fuertes

urgencia

prisa y desasosiego a veces

calma y descompresión otras

canto, voz, melodía

realidad

 

Tras la presentación, se abrió un coloquio con el público, que queda reproducido a continuación:

Ainara LeGardon: Por mi parte quiero decir que ha sido toda una sorpresa que, con muy poco tiempo de trabajo por delante, hayan logrado conseguir semejantes texturas y sonidos a partir de su propias propuestas. Se merecen una felicitación por el buen trabajo realizado. Yo, sinceramente, he aprendido mucho de la experiencia y se lo agradezco enormemente.

De izda a dcha: Ane Iturbe, Meriem Guennoun, Ainara LeGArdon, Naiara Kaperotxipi y Ane Goenaga en el coloquio posterior a la muestra sonora. Foto: Instituto Etxepare.

De izda a dcha: Ane Iturbe, Meriem Guennoun, Ainara LeGardon, Naiara Kaperotxipi y Ane Goenaga en el coloquio posterior a la muestra sonora. Foto: Instituto Etxepare.

Meriem Guennoun (alumna): Nosotras queríamos decir a todos los que estáis aquí que ha sido una experiencia maravillosa para nosotras, que nos ha abierto los ojos a otro tipo de música. La verdad es que trabajar aquí, todas juntas, ha sido muy emocionante porque, al crear los sonidos, hemos contado nuestras historias y encontrado las razones por las que queríamos que sonaran de una forma concreta. Ella [Ainara] también nos ha contado su historia, y ha sido para nosotras algo muy emotivo y muy bonito.

Ainara: Queremos dar las gracias de forma especial a Carmen [de las Cuevas], su profesora, porque ella fue la que puso en contacto a la institución con la gente a la que finalmente ha llegado la propuesta, y en última instancia con todos vosotros [refiriéndome al público].

Lo más bonito es vivir esta experiencia de pasar por todo un proceso, por todo un aprendizaje mutuo, y no sólo hacer una pieza y marcharnos a casa. El resultado final de la pieza es casi lo menos importante. Lo que importa es el recorrido que se hace, el tránsito juntos, el aprendizaje, el disfrutar y el emocionarnos haciéndolo.

Andrea (equipo DSS2016): ¿Nos podéis contar cómo han sido las reuniones y el proceso de mediación?

Ainara: Sí. Hemos hecho dos sesiones únicamente. Hace diez días tuvimos una primera sesión eminentemente teórica, en la que traté de trasladarles que detrás de una pieza, de una obra, de una composición, de un libro, etc. hay un proceso, un viaje, una búsqueda de muchas cosas. Existe un germen, la idea, que hay plantar, regar y trabajar. Muchas veces ese proceso nos lleva a conseguir metas que no nos habíamos planteado. Quizás la planta crece y da flores de un color que no habíamos intuido. Sobre todo en el ámbito de la experimentación y la improvisación, nos llevamos muchas sorpresas y encontramos hallazgos inesperados.

Momento de la segunda sesión del taller en Kaxilda. Foto: Oihane Espuñez.

Momento de la segunda sesión del taller en Kaxilda. Foto: Oihane Espuñez.

Salí de la primera sesión con la sensación de haberles soltado “un rollo”, pero creí necesario contarles mis planteamientos acerca de este proyecto en concreto y cuáles habían sido mis fuentes de inspiración. No sólo hablamos de música, de hecho hablamos de muchas otras cosas que no eran música, desde lecturas hasta historias de la vida cotidiana que una va encontrando por las ciudades, y que a lo mejor no entiende, puesto que son pedacitos, ladrillos con los que luego se construye algo (de ahí el título de la pieza, “El deseo como cemento”). Viajando por Polonia me encontraba con personas hablando en un idioma que desconocía. Por el contexto, por sus gestos, me podía imaginar parte de la historia. Fui recopilando esos ladrillos y añadiendo cemento para construir el resto. Y eso es lo que hemos hecho nosotras: Lo que hemos aportado cada una han sido pequeños trocitos de nosotras mismas. Parte del planteamiento del proyecto es, para crear sonidos, utilizar objetos encontrados en las calles de las ciudades, comprados en mercadillos, o que para mí significaran algo especial. Les propuse que pensaran en historias, en objetos que para ellas tuvieran un significado especial. Han traído agua, piedras, etc., elementos que en un principio jamás habrían pensado que se pudieran utilizar para hacer música, que pudieran ser utilizados como instrumentos. Eso también ha supuesto una experiencia nueva.

Yo he mantenido algún elemento de los que utilicé allí. Por ejemplo, me llamó mucho la atención que en casi todas las grabaciones de campo se escuchaba de fondo el sonido de obras de reforma de la ciudad. Como ciudadanos no nos damos cuenta de que estamos rodeados de sonidos que pueden resultar incómodos, integrados en esa gran pieza sonora que nos rodea, y casi los ignoramos. Yo los he recreado mediante esa vasija que compré en un mercadillo en Wroclaw, llena de conchas traídas de aquí, y que haciéndolas vibrar reproducen el sonido de las obras de reforma. Curiosamente es el sonido que une a ambas ciudades en este preciso momento en que las dos se están vistiendo de gala para ser capitales culturales, es el sonido común de ambas ciudades. Yo pensaba que el sonido común sería el del agua, el del líquido, pero no…

Ellas han sido libres de proponer sus ideas. Sólo con la sesión de esta mañana, hemos trabajado en la búsqueda de los sonidos de los líquidos, de la lluvia… Hemos tratado de representar de alguna manera los sonidos de nuestra tierra. Yo llevé a Polonia madera, arena… y hoy ha habido lluvia, ha habido viento, y otros sonidos que nos representan. Lluvia hecha con el pelo, que se te ha ocurrido a ti probando [mirando a Ane Iturbe], experimentando.

Ane Iturbe y Meriem Guennoun. Foto: Instituto Etxepare.

Ane Iturbe y Meriem Guennoun durante la muestra sonora. Foto: Instituto Etxepare.

Cada una ha traído lo que para ella significa algo especial, hemos trabajado con ello y además hemos incluido el uso de la voz. Me ha parecido bonito terminar así la pieza (muy tensa puesto que tiene una gran acumulación de sonidos, representando lo que es una ciudad: muchas historias, muchas vivencias de muchos habitantes) bajando paulatinamente hacia el final, hasta disfrutar también de algo parecido al silencio.

Esto creo que ha sido un buen resumen de trabajo que hemos realizado, ¿no?

Alumnas: ¡Sí! [Risas].

Chico entre el público: ¿Cómo se titula?

Ainara: Yo la titulé “El deseo como cemento”, y a esta experiencia la he llamado “Múltiples deseos, múltiples cementos” porque además de nuestras cinco historias, están todas las de las personas con las que me fui cruzando en ambas ciudades. Es múltiple la historia que podemos contar, hay múltiples capas, se trata de un collage sonoro del que solo podemos percibir una parte, y el resto nos lo imaginamos, que es lo interesante.

Carmen (profesora Facultad Magisterio): Yo quiero decir algo porque estoy realmente muy emocionada. Por un lado porque para ellas tener la oportunidad de disfrutar con vosotros de todo este proyecto es muy grande, pero especialmente porque creo que están felices. Eso es muy grande. Felices aprendiendo, abriendo oídos, mente y muchas cosas más. Os dejé en la primera sesión de trabajo un poco asustadas [risas], y hoy habéis estado tan contentas que he pensado “esto va rodado”. También me ha gustado mucho la red que has diseñado, y cómo has entrelazado los sonidos.

Ainara: Sí, bueno, tenemos la oportunidad de trabajar con estos pequeños amplificadores portátiles. Y es que en la vida los sonidos nos rodean por todos lados. En ningún momento he pensado en la pieza como un concierto en el que aquí esté el escenario y ahí el público, sino como algo envolvente. De hecho, ellas tenían libertad para moverse (esta mañana no estabais ahí sentados y era más fácil [risas]). Lo hemos diseñado así entre todas por ese motivo, para tener libertad de movimiento, tener libertad para utilizar los micros con los objetos que hemos traído, o con la garganta, con la voz, con el cuerpo… la libertad de sentir y hacerlo sentir.

Momento del taller en Kaxilda. Foto: Oihane Espuñez.

Momento del taller en Kaxilda. Foto: Oihane Espuñez.

Carmen: Se ha percibido.

Ainara: ¡Qué bien!

Carmen: Eskerrik asko.

Andrea: Muchas gracias, de verdad.

(La gente aplaude, van abandonando el local –Kaxilda, que nos acogió fabulosamente-, y yo me quedo recogiendo lentamente los micrófonos, los cables, las cintas… pensando en todo lo que ha ocurrido hoy, y agradecida por haber vivido esta experiencia).

PD: Creo que la partitura queda de la siguiente manera:

“Múltiples deseos, múltiples cementos”

(Pieza para ser interpretada por un número de entre 1 y 10 ciudadanos)

  1. Elige como instrumento uno o varios objetos/materiales/historias de la ciudad.
  1. Escucha al resto de ciudadanos.
  1. Reproduce junto a ellos

emociones

conversaciones

pulsos

latidos que se aceleran y ralentizan

sonidos que van y vienen, que forman colchones

sorpresas al doblar las esquinas

recuerdos

sensaciones sutiles, otras más fuertes

urgencia

prisa y desasosiego a veces

calma y descompresión otras

canto, voz, melodía

realidad

  1. Trata de dormir bien esta noche.

 

Ainara LeGardon, 2015.

El pasado 20 de mayo el sector de la industria musical convocó el “Día sin música”, una jornada reivindicativa para solicitar la bajada del IVA cultural del 21 % al 4 %.

Por lo que pude comprobar, la mayoría de los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia. Constaté de primera mano que el tema fue tratado en los informativos de Cuatro, La Sexta y ETB 2 (éste último incluso abrió el programa con el titular de la noticia). Sin embargo mi decepción fue tremenda cuando comprobé que, de estos tres sólo uno, el de La Sexta, tuvo el detalle de eliminar la música tanto en la sintonía del programa como en el reportaje respecto al“Día sin música”.

Se produjo, además, una curiosa situación irónica: la primera melodía reconocible que escuché ese día fue en el informativo de las 14 h de la cadena Cuatro y se trató de la sintonía electoral del PP, partido político responsable de la subida del IVA cultural, hecho contra el que se protestaba.

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

La Sexta silencia la sintonía de su informativo

Fue una convocatoria con la que, desde el principio, no he simpatizado del todo. Una convocatoria planteada desde la industria (los promotores, las agencias de contratación, las salas de conciertos…) y secundada por algunos músicos, pero no propuesta desde nuestro colectivo.

A pesar de no sentirme identificada con esta huelga, sigo creyendo que el IVA cultural al 21 % es una aberración, igual que muchas otras condiciones en las que trabajamos los artistas. Buena parte de nuestras actuaciones (y no únicamente las que ofrecemos en pequeñas salas) se siguen pagando sin factura, queramos o no nosotros. Quizás de eso también tenga la culpa el elevado impuesto, aunque mi memoria recuerda que esta práctica se lleva a cabo desde mucho antes de la subida del IVA.

Desde mi punto de vista habría que revisar multitud de asuntos, entre ellos el ineficaz y obsoleto “régimen especial de artistas y toreros”, la diferenciación fiscal entre consumo (entradas de espectáculos, discos) y producción cultural (creación), y la desatención y precariedad en las que vivimos los creadores (fomentada en parte por nosotros mismos al aceptar ciertas condiciones, porque simplemente no disponemos de otras opciones viables para desarrollar nuestra profesión).

A mediados de abril contesté a las preguntas del periodista César Luquero para un reportaje en la revista Rock de Lux sobre esta “huelga de la música”. Algunos extractos de esta entrevista se usaron para elaborar el artículo “Un día sin música (II). Una de sangría”, publicado en el número del mes de mayo. Me ha parecido interesante rescatar el texto original completo y agradezco a César Luquero y a la dirección de Rock de Lux el permitirme reproducirlo en este blog.

 

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

Extracto de la entrevista en Rock de Lux

 

¿En qué medida te ha afectado profesionalmente, si es que lo ha hecho, la subida del IVA cultural?

Como organizadora de conciertos, el esfuerzo por hacer que la entrada al público estuviera disponible a un precio aceptable, hizo que llegara a perder dinero en más de una ocasión. Como amante de la música, me ha dolido que artistas a los que tenía muchas ganas de ver en directo, se saltaran el Estado Español en sus giras europeas puesto que no les era rentable parar por estos lares.

 

Si no tienes inconveniente, ¿podrías explicarnos cómo se desglosa una actuación de tu grupo en Madrid, por ejemplo? Me refiero a la inversión que debes hacer, los gastos que debes afrontar, el coste en seguros sociales e impuestos que implica.

Los gastos que habría que afrontar son el alquiler de sala y producción, los desplazamientos (en el caso de mi banda muy complicados, ya que residimos a cientos de kilómetros de distancia y viajamos por separado), las dietas de manutención y alojamiento para todo el equipo humano (cinco personas), los honorarios de los músicos y técnico de sonido, y tener en cuenta que es necesario disponer de una entidad jurídica desde la que contratar, facturar y cubrir la seguridad social de todos los trabajadores. No olvidemos que se hace imprescindible contar con una asesoría jurídica para realizar todas estas gestiones, y las declaraciones de impuestos trimestrales y anuales.

 

Llevas años trabajando en el ámbito autogestionario, buscando caminos alternativos para el desarrollo de proyectos culturales. Apelando tu experiencia, ¿hay voluntad por parte de las administraciones públicas de favorecer iniciativas de ese perfil más modesto que, finalmente, son las que posibilitan que haya un tejido cultural consistente y perdurable?

Quizás en el País Vasco se palpe una voluntad mayor que en otras zonas, pero en general diría que no existe. Es más, me da la sensación de que en algunas ciudades se trabaja desde las administraciones para cargarse todo el tejido de carácter asociativo y/o vecinal, poniendo trabas a licencias y permisos que posibiliten el crecimiento cultural alternativo y el pensamiento crítico.

 

Si el 21 % es un tipo excesivo, ¿qué cifra convendría establecer? ¿Estaría de más pensar en otro modelo recaudatorio que atendiera a la naturaleza del producto que se grava y al tipo de empresa o trabajador que lo factura?

Desde luego no estaría de más considerar todo esto que propones, sin dejar de atender a que la cultura (sin distinguir un concierto de un libro) es un bien de primera necesidad, como cualquier alimento básico del ser humano, y que contribuye a crear ciudadanos formados, con capacidad para la reflexión. Pero claro, tal vez esto no les interese demasiado a algunos. 

Además de este asunto, los gobernantes deberían atender a las reiteradas peticiones de los creadores en cuanto a establecer un sistema de seguridad social justo y acorde con la naturaleza de nuestro trabajo.

 

El 20 de mayo se ha convocado un “Día sin música” para protestar por el IVA. ¿Qué te parece? ¿Participarás?

Me parece una idea con muy poco sentido. Me gustaría que, más que participar en un día sin música, nuestra manera de llamar la atención fuera la de salir a tocar a todos los rincones. Conciertos en la calle, en el metro, en las plazas. Que nos detengan a todos. ¿Alguien cree de verdad que el 20 de mayo habrá silencio en las tiendas de las grandes multinacionales de ropa? ¿En serio alguien piensa que sintonizará una emisora de radio, desde “Los 40 Principales” a “Radio Clásica”, y no sonará nada? ¿Es que van a emitir por televisión sólo programas en los que no haya música –si es que existen esos programas-? ¿Ni películas, ni reportajes, ni series? 

En mi opinión, el día sin música se quedará, como mucho, en un día sin conciertos. La repercusión será mínima tanto en la opinión pública como en el debate político. Si finalmente se produce la bajada del IVA cultural, no será por el esfuerzo de unos pocos ese 20 de mayo, sino por las elecciones que se acercan. 

Personalmente no sé si secundaré la convocatoria. Si finalmente decido hacerlo, seguiré disfrutando de la música como cualquier otro día, porque la música no sólo se escucha; Se siente de muchas maneras y nos acompaña de infinitas formas. Y ese hecho, afortunadamente, no hay quien lo regule, ni lo prohíba, ni lo ordene de ninguna forma.

 

 

[Nota: se recomienda la lectura del artículo “Mira el bosque, no al árbol: el IVA cultural ya no es el problema” de Robert Muro]

 

Este artículo, publicado originalmente en el nº 2 de la revista “Rock I+D” (mayo 2015) está basado en preguntas que algunos músicos me han hecho llegar en los últimos meses. La mayoría de ellas giran en torno a la gestión de derechos y al funcionamiento de la que, hoy por hoy, sigue siendo la más poderosa de las entidades gestoras españolas: SGAE:

“¿Cómo va el tema de derechos de autor con SGAE y resto de entidades?”, “¿es posible declarar parte de tu obra en una entidad y otra parte en otra, o SGAE gestiona directamente al autor y toda su obra?”, “¿es cierto que SGAE recauda derechos no sólo en nombre de sus socios, sino también de otros autores?”, “¿qué pierde y qué gana un “pequeño” autor haciéndose socio de SGAE?”…

Es bien conocida mi actitud crítica frente a esta organización, y, sin embargo, sigo perteneciendo a ella por diversos motivos que han despertado la curiosidad de algunos.

En las próximas líneas describiré brevemente qué son y cómo funcionan las entidades de gestión colectiva, y analizaré qué libertades se pierden, cuáles son los conflictos que se les presentan a algunos autores, y qué ventajas se encuentran en la pertenencia a SGAE.

Texto publicado bajo una licencia CC BY-NC-SA 3.0: Se puede difundir, estudiar y modificar libremente, siempre que se acredite a la autora, no exista ánimo de lucro y las obras derivadas se redistribuyan con la misma licencia que la obra original. Descarga en formato pdf disponible a través de este link:

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Portada "De SGAE... ¿ser o no ser?"

Ponencia en la Jornada “Retos Digitales”. Algunos desafíos en el campo de la gestión actual de los derechos de Propiedad Intelectual desde el punto de vista del creador.

Por Ainara LeGardon.

Disponible en formato pdf en libre descarga bajo una licencia CC BY-NC-SA 3.0: Ponencia_Ainara_LeGardon_ Jornada_PI_Retos_Digitales

Portada Ponencia Retos Digitales

 

El Institut Catalá de les Empreses Culturals (ICEC) me ha invitado a participar como ponente en la Jornada sobre Propiedad Intelectual “Retos Digitales”, que se celebra el 22 de enero en Barcelona.

Entre políticos, catedráticos, abogados y expertos en marketing cultural, soy la única autora. Es de agradecer que los organizadores hayan tenido en cuenta mi perfil a la hora de proponer mi participación, pero no deja de sorprenderme lo excepcional de la situación, ya que en prácticamente ningún debate que se produce a este nivel, los autores tenemos oportunidad de exponer nuestro sentir desde la tribuna.

Es de vital importancia que el colectivo de creadores tenga representación en una jornada en la que se expondrán ideas y se dialogará sobre un asunto del que somos protagonistas: nuestras obras, nuestros derechos, y en definitiva nuestras pulsiones, nuestra forma de vivir, de ser.

Por tanto, siento el deseo, y también la obligación, de hablar en este entorno desde la posición del creador, con la circunstancia añadida, casual o no, de que seré la última en participar, justo antes de las conclusiones y la clausura tras casi diez horas de intensas charlas. Quizá mis palabras puedan poner en contexto las de los expertos que anteriormente habrán arrojado luz sobre los necesarios aunque fríos tecnicismos que bañan las nuevas normativas europeas, los informes acerca del impacto de la tecnología sobre los derechos de autor, y un sinfín de evaluaciones y recomendaciones referentes a las industrias creativas.

Soy consciente de que el término “industrias creativas”, y otros como “consumidor”, “producto”, “medidas de estrategia”, “negocio musical”, etc. están más que integrados en el discurso habitual de los expertos, pero no puedo evitar desear cambiarlos por otras expresiones más acordes con la naturaleza de una obra artística, que no se consume, sino que se disfruta; que no es un producto, sino una experiencia en proceso.

Hablaré desde el punto de vista de un trabajador cuya empresa (entendiendo esta palabra en su más amplio sentido –“acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo; designio de hacer algo”-) no podrá quebrar nunca, sencillamente porque un artista no es capaz de dejar de serlo. No está en su mano dejar de crear.

El músico y escritor Josep Lluís Galiana decía en un artículo publicado en la revista Sul Ponticello (1): “Jugar con desventaja no ayudará a que músicos y artistas puedan vivir de su profesión y seguir creando, sin embargo, ellos no van a dejar de subir a los escenarios o de actuar en las calles […], porque ellos no van a dejar de expresar, de proponer y de decir todo aquello que necesitan expresar, proponer y decir, porque no existen impuestos, normas, decretos, ordenanzas, prohibiciones, ni leyes que puedan detener la gran marea de la creatividad y la irrefrenable necesidad de provocar nuevas experiencias estéticas que redundarán afortunada e inevitablemente en la formación del gusto y de la sensibilidad estética de los públicos.”

Mediante estas palabras Galiana deja clara la naturaleza del artista, y toca el tema de la formación de públicos, al que más adelante me referiré.

 

Fotograma Ponencia de Ainara LeGardon. Vídeo por Maxi Diaz

Ponencia de Ainara LeGardon. Vídeo por Maxi Diaz

 

La primera clave que me ha sido propuesta para el desarrollo de mi ponencia entraña la siguiente cuestión:

 

“¿Cuál es el comportamiento de la audiencia en Internet? El consumidor ya no solo recibe, también quiere crear y aportar”

 

En efecto, aunque matizaría que ese hecho no es característico exclusivamente de la era de Internet. Lo que la red ha propiciado ha sido la democratización del acceso a los bienes culturales y la comunicación casi directa del creador con los seguidores, contacto fundamental y muy enriquecedor. En mi opinión debemos congratularnos por la caída de la antigua jerarquía entre artista y público. La música, el arte, es un proceso de interacción, reflexión y evolución en el que artistas y público creamos juntos. O, al menos, así debería ser.

En el nuevo entorno digital la transmisión de información es más fácil y rápida que nunca, y los creadores encontramos nuevas opciones. Lo que no debemos perder de vista es que la materia prima con la que trabajamos, intangible y tan preciada, es la misma de toda la vida: nuestro corazón, nuestras ideas (aunque el objeto de protección no sean las ideas en sí, sino la plasmación de éstas). El reto de los autores en este contexto es no dejarnos condicionar por los nuevos modelos y formatos a la hora de crear (actualmente se ofertan incluso algunos cursos en los que se “enseña a crear una obra musical orientada al marketing y consumo digital”). Debemos tomar estos modelos y formatos como las valiosas herramientas que son, pero sin permitir que nos limiten, pues este entorno puede llegar a hacer de la experiencia musical algo inocuo y con obsolescencia programada.

La alerta, también, ha de estar puesta en esos nuevos intermediarios imposibles de eludir llamados Google, Youtube y demás plataformas que son, en la actualidad, los eslabones de la cadena que más se benefician de esta industria. Muy frecuentemente ejercen presión sobre los creadores, que se ven forzados a decidir entre estar presentes en estos canales o mantenerse fieles a sus principios (2).

Una moderna jerarquía ha surgido en torno a las nuevas formas de distribución. Los agregadores o distribuidoras digitales se han convertido en un mediador ineludible para que nuestra música esté a disposición a través de Spotify, Deezer, iTunes, Amazon y otros gigantes que son ahora las tiendas a las que acudimos (con un almacén casi infinito), y a la vez, nuestros tocadiscos. La dependencia y subordinación que caracterizan a una relación jerárquica es ahora diferente, pero sigue existiendo. Y los desequilibrios, económicos y de poder, también. (Que las grandes discográficas sean socias de Spotify, explica muchas cuestiones que los artistas no dejan de plantearse) (3).

 

La interacción respetuosa entre autores y público

 

Otro reto importante en este sentido es la concienciación y la formación del público, la creación de audiencias con criterio y el fomento de la interacción respetuosa entre autores y público. Este desafío se presenta, no obstante, como una tarea nada fácil de lograr ni en el ámbito de la red, ni fuera de ella. Lidiamos con un modelo de negocio en el que imperan los grandes festivales y la tiranía del acceso “aquí y ahora”, con espectadores acostumbrados a la aglomeración y al consumo de forma masiva, rápida e irreflexiva. ¿Quién no se perdería en esos almacenes virtuales cuasi infinitos y de acceso instantáneo? (4) No permitamos que el público se convierta en mero receptor sin capacidad crítica. Que cree, que aporte, que comparta, y que los creadores y los demás agentes culturales no lo percibamos como una amenaza.

 

Ponencia Ainara LeGardon por Albert G. Pedrosa

Ponencia Ainara LeGardon. Foto de Albert G. Pedrosa

Otra de las claves planteadas es:

 

“¿Qué impacto tiene esto en el amateurismo y la profesionalidad?”

 

Si atendemos a la raíz del término, amateur significa “el que ama”. Es, pues, quien realiza una actividad motivado por la vocación, la pasión y el amor, aunque no cobre por ello. ¿Significa esto que el artista profesional, al percibir una remuneración por su trabajo, ya no ama lo que hace y “finge los orgasmos creativos”? ¿Entonces, por qué confrontar amateurismo y profesionalidad? Esta comparación, además, se ve coloreada en ocasiones por un tinte peyorativo al hablar del amateur, aportando un supuesto estatus de superioridad al profesional.

Sin duda, la situación ideal sería la de poder desarrollar la creación con el amor de un amateur, pero con la dedicación en términos de tiempo, esfuerzo y energía, de un profesional que no ha de cubrir su jornada laboral con otro oficio que le dé de comer. Otro reto histórico.

No es lo mismo vivir de algo que comer de algo. Puedo decir con orgullo que nunca he permitido que los oficios que me daban de comer me apartaran un solo ápice de mi deber para con mi verdadero trabajo. He sido consciente de mi grado de compromiso con la música, y la responsabilidad de estar a su altura. Y como yo, afortunadamente, otros muchísimos artistas que han sacrificado comodidad y estabilidad económica en pos del desarrollo de sus verdaderas carreras. En pos de la auténtica estabilidad, tal como yo la entiendo y experimento.

Mientras escribo estas palabras, me vienen a la memoria las de H.D. Thoreau, que en una carta fechada en 1853 se disculpaba por no haber podido responder antes a su interlocutor, ya que sus jornadas de trabajo realizando mediciones topográficas no le dejaban tiempo para otros asuntos. En esa época Thoreau tuvo que prescindir de dar conferencias y se vio obligado a aceptar trabajos “beneficiosos desde un punto de vista pecuniario, aunque poco beneficiosos desde otros puntos de vista más importantes”, porque apenas le llegaba para costearse el libro que había mandado a imprenta. Me parece interesante destacar la entrada en su diario del 28 de octubre de 1853:

 

“Durante uno o dos años, mi editor, así llamado erróneamente, me ha escrito de vez en cuando para preguntarme qué debía hacer con los ejemplares de “Una semana a la orilla del Concord y del Merrimack” que quedan, y finalmente me ha indicado que necesitaba el espacio que ocupaban en su sótano. Así que le pedí que me enviara todos aquí y han llegado hoy, por correo urgente: 706 ejemplares de una edición de 1000 que compré a Munroe hace cuatro años, y que sigo pagando. […] De los restantes doscientos noventa y pico ejemplares, se regalaron 75 y el resto se vendieron. Ahora tengo una biblioteca de más de novecientos libros, de los cuales setecientos y pico han sido escritos por mí. ¿No es correcto que el autor reciba los frutos de su trabajo? Mis obras están apiladas a un lado de la habitación en un montón que me llega casi a la cabeza: mi opera omnia. Eso es autoría; ésas son la obra de mi cerebro. […] Ahora puedo ver para qué he escrito, el resultado de mis esfuerzos. Sin embargo, y a pesar de este resultado, me siento junto a la masa inerte de mis obras y cojo la pluma para anotar los pensamientos o experiencias que haya tenido con la misma satisfacción de siempre”.

 

Siguiendo con la disquisición, en el blog (5) que ha habilitado la organización de esta jornada, se puede acceder a una entrevista con Enrique Gómez Piñeiro, actual Director General de SGAE, en la que recalca que “la afirmación tantas veces escuchada de que el derecho de autor es el salario del creador no es ninguna frase vacía o exagerada. Es la pura realidad. Los autores perciben la mayor parte de sus ingresos a través de las cesiones o licencias que hacen de sus derechos de autor. […] Los músicos, por ejemplo, viven de los derechos de comunicación pública, que se generan cuando sus obras suenan en la televisión, en la radio, en Internet o cuando dan un concierto.”

Lamento estar en desacuerdo. La mayoría de los autores no vive de los derechos de autor. Según las cifras que muestra la propia entidad (datos de noviembre del 2011, publicados en su página web) (6), el 42,41 % de los socios no ha generado nunca derechos de autor, y el 46,44 % de los socios cuyo repertorio ha producido derechos alguna vez no alcanza el salario mínimo interprofesional en los últimos cuatro años.

(Al margen de “Los conciertos de Radio 3” no recuerdo ya el último programa de televisión en el que se daba cabida a música de autores independientes. Sí recuerdo, sin embargo, las noticias denunciando las prácticas poco éticas por parte de unos algunos autores y unas pocas editoriales que se reparten el negocio de la música en programas nocturnos).

La entrevista con Piñeiro prosigue: “Sin derechos de autor no hay remuneración para el creador y sin remuneración no hay creación”.

No sé de qué tipo de autores habla, pero decididamente no de los que yo conozco. No vivimos de los derechos de autor, pero afortunadamente ese hecho no nos va a frenar.

Sin embargo los autores necesitamos que alguien esté de nuestro lado y nos acompañe en nuestra lucha diaria:

Que se realice una gestión eficaz de los derechos y que éstos lleguen a los legítimos titulares;

Que se aproveche la innovación tecnológica existente hoy en día para destinarla a un eficiente reconocimiento e identificación de las obras, abandonando el sistema de sondeos;

Que se mire a Europa y se tome el ejemplo de otros países, como Holanda, cuya entidad de gestión BUMA/STEMRA fue la primera en adoptar un proyecto piloto en colaboración con Creative Commons (2007) (7) y en alcanzar los estándares de calidad de la European Contact Centre Standard por su transparencia, eficiencia y calidad de los servicios ofrecidos (2014) (8);

Que se otorgue un mayor poder de representación a los socios, ampliando el número de los miembros con derecho a voto;

Que se trabaje por la transparencia y por erradicar las prácticas poco éticas, aunque legales, cuyas denuncias estamos tristemente acostumbrados a leer en los noticieros (9);

Que se flexibilice nuestro modelo de gestión para que a él puedan acceder los autores libres (10), y, en todo caso, que se replantee la gestión colectiva obligatoria que marca la ley, y que se tenga en cuenta el derecho del autor a decidir si quiere o no proteger su obra, en aras de un servicio justo para todos.

 

Éstos, en mi opinión, son los verdaderos retos en el campo de la gestión actual de los derechos de Propiedad Intelectual. Los desafíos que nos pueden ayudar a lograr esa profesionalización de la que algunos hablan, permitiéndonos seguir desempeñando nuestro amado trabajo en las mejores condiciones posibles, para lograr el objetivo de cualquier proceso creativo: alimentar, emocionar e inspirar.

 

Irun, 21 de enero del 2015.

www.ainaralegardon.com

 

Vídeo de la ponencia en: 

 

Gracias a Wade Matthews, Álvaro Barriuso, David G. Aristegui, Alejandro Vera Palencia, David Gotxicoa y Rafael Rodrigo.

 

Referencias: 

1http://www.sulponticello.com/el-publico-no-tiene-gusto/

2http://zoekeating.tumblr.com/post/108898194009/what-should-i-do-about-youtube

3http://www.enriquedans.com/2013/10/la-culpa-no-es-de-spotify-es-de-los-de-siempre.html

4https://musicindustryblog.wordpress.com/2013/10/02/the-complexity-coefficient-listen-services-and-the-tyranny-of-choice/

5http://ipdigital.cat/es/blog/

6http://www.sgae.es/la-comision-de-la-reforma-electoral-de-la-sgae-presenta-sus-conclusiones-2/

7http://creativecommons.org/weblog/entry/7622

8http://www.authorsocieties.eu/mediaroom/168/33/Buma-Stemra-to-comply-with-the-European-quality-standard-ECCS

9http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/15/actualidad/1363380899_078784.html

10http://www.ainaralegardon.com/wp-content/uploads/2014/11/Otro_modelo_es_posible_Ainara_LeGardon.pdf

El pasado domingo 4 de enero se publicó en Berria una entrevista con Iñigo Astiz para un reportaje especial sobre la gestión de los derechos de Propiedad Intelectual. Hablamos sobre mi visión del modelo actual, el conflicto que planteo en mi estudio “Otro modelo es posible”, y si existe una alternativa viable.

En este enlace se encuentra la versión en euskera, pero completo esta entrada con las respuestas en castellano tal cual fueron enviadas.

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Dices que has querido escribir el libro que te hubiera gustado leer. ¿A qué te refieres? (Supongo que será por la poca claridad y los mensajes contradictorios que existen sobre el tema no?).

Ése es un refrán anglosajón que yo he interpretado como “si lo que nos rodea no nos parece justo, algo habrá que hacer para cambiarlo”. Si buscamos un siginficado más literal, es cierto que a mí como creadora me hubiera encantado encontrar información clara y estructurada sobre nuestras opciones a la hora de gestionar los derechos que nos corresponden y otros temas importantes para la carrera de un músico. Es una pena que habitualmente esa información va llegando a lo largo de nuestra trayectoria, una vez hemos tomado decisiones cruciales que nos limitan.

 

Al final del trabajo argumentas que el actual sistema de gestión de derechos de propiedad intelectual está diseñado para complacer grandes compañias y que los autores más débiles salen perdiendo. ¿Por qué dices eso?

En el seno de SGAE conviven autores individuales y grandes compañías editoriales. El actual sistema de representación permite que tan solo el 11 % de los miembros de la entidad tengan derecho a voto. Cuanto más se genera, más votos se obtienen. Tampoco cualquier socio puede presentarse a las elecciones para formar parte de la Junta Directiva. Aproximadamente tan sólo unos 300 sobre 90000 pueden hacerlo. En este contexto, los autores individuales que menos recaudan se quedan sin voz, sin representación, y sin poder participar en la toma de decisiones que tanto les afectan.

 

Se supone que son los autores los que deberían ser los beneficiarios de la gestión de los derechos de PI, pero parece que a veces son más bien los damnificados. ¿Es así?

Ocurre que algunas entidades de gestión, en lugar de proteger y salvaguardar los derechos de los autores, gestionan la obra como ellas estiman oportuno, de manera rígida e inflexible, lejos del deseo de los propios titulares y llegándose a convertir en ocasiones en sus propias enemigas. Habría que valorar que el carácter de exclusividad que impone SGAE en su contrato de adhesión genera situaciones indeseables para muchos autores. Otras entidades, como VEGAP (artistas visuales) o CEDRO (derechos reprográficos), ya ofrecen un contrato de gestión no exclusivo, permitiendo a los autores decidir encomendar la gestión tan solo de algunas obras a estas entidades, y no de toda su obra completa. El problema no queda resuleto, ya que las obras que no son gestionadas por estas entidades quedan en la práctica sin gestionar, puesto que hoy en día no existen alternativas.

 

Hay una contradicción fundamental en la forma de gestionar los derechos de propiedad intelectual que está presente en todo tu trabajo. Un autor que decide publicar su trabajo con licencias CC no puede ser miembro de la SGAE, pero sin embargo legalmente sólo la SGAE puede gestionar sus derechos. ¿Qué consecuencias tiene eso?

Que en SGAE haya una bolsa de varios millones de euros del llamado “pendiente”. Si los legítimos titulares no reclaman los derechos recaudados en su nombre en un plazo de cinco años, esa cantidad queda en el seno de SGAE. La forma de reclamar ese “pendiente” es haciéndose socio, algo imposible en el caso de los autores libres.

La ley establece que el sistema de reparto ha de estar determinado en los Estatutos de las entidades de gestión colectiva y excluir la arbitrariedad, aunque en la realidad donde se contienen las normas de reparto no es en los Estatutos, sino en el reglamento interno de las entidades, fuera de control de la Administración. Los fines a los que se destinan los derechos prescritos son, pues, fijados por cada entidad.

 

La SGAE recauda el dinero derivado de la gestión de derechos de PI incluso cuando los autores trabajan con licencias CC. ¿Tienen los autores libres algún modo real de conseguir el dinero que la SGAE ha recaudado en su nombre?

Actualmente no.

 

Leyendo tu trabajo parece bastante obvio que la SGAE se niega a tomar en consideración la realidad musical actual. ¿Es así? ¿Compartes esa sensación?

Totalmente. En países como Holanda, Dinamarca, Suecia y Francia, las entidades de gestión correspondientes ya han firmado convenios de colaboración con Creative Commons para gestionar las obras de autores que hayan optado por cualquier tipo de licencia CC no comercial. SGAE no tiene intención de firmar dicho convenio, argumentando que no existe una demanda suficiente de ese servicio por parte de los autores. Da la impresión de que ni siquiera se han molestado en recabar la opinión de los interesados. Yo estoy en continuo contacto con creadores, socios y no socios, y lo cierto es que una inmensa mayoría cree que es necesario que la SGAE se adapte a los tiempos.

 

La falta de transparencia parece otro foco de problemas en este caso.

Así es. La gente me comenta que cuando se ha dirigido a SGAE para consultar algo, o bien no ha obtenido respuestas, o bien la información que ha recibido es vaga y confusa. También la opacidad en cuanto al funcionamiento de la entidad y la toma de decisiones, afecta a la imagen pública y fomenta la desconfianza de autores y usuarios. Por no mencionar los supuestos casos de corrupción que están en manos de la justicia, y las múltiples llamadas de atención y multas impuestas a SGAE por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. La última de ellas, hace tan sólo un mes: 3,1 millones de euros por “abusar de su monopolio e imponer determinadas condiciones abusivas a los promotores musicales”.

 

Has hablado con unos 250 autores para preparar tu trabajo. ¿Qué reflexiones te han hecho llegar? ¿Sientes una voluntad mayoritaria de cambio?

La reacción más habitual es la de incredulidad cuando se les explica el marco legal y el funcionamiento de las entidades de gestión y cómo nos afectan, no sólo como autores, sino también como ciudadanos. Existe, sin duda, una voluntad mayoritaria de cambio y de adaptación al nuevo escenario. Pero lo que más se percibe es ese deseo y necesidad de encontrar una entidad justa y transparente a la que poder adherirse sin sentir vergüenza y manteniendo la coherencia con nuestros principios. Los creadores no desean regalar sus derechos, sino encontrar una forma justa de gestionarlos.

 

¿En qué te afecta a ti todo esto como autora?

Para empezar, por ser socia de SGAE tengo la obligación de declarar toda mi obra en la entidad, o bien estaré incurriendo en un incumplimiento de contrato. Teóricamente no me es posible, por ejemplo, realizar obras en colaboración con artistas que utilizan licencias CC. Eso, técnicamente. A nivel personal me afecta, y mucho, pertenecer a una entidad con cuyas formas no comulgo, sabiendo además que no tengo otra altermativa si no quiero que se queden con los derechos recaudados en mi nombre.

 

El título de tu estudio es esperanzador. “Otro modelo es posible”. ¿Cómo debería ser ese modelo? Y ¿Crees que aparecerá ese modelo?

La primera versión del trabajo llevaba el título entre signos de interrogación, pero a medida que lo fui desarrollando me di cuenta de que ese otro modelo sí es posible. En Alemania ha surgido C3S, que es una entidad en régimen de cooperativa que prevé estar funcionando como operador de gestión independiente el año que viene. Su modelo se basa en la transparencia y la equidad: cada socio tiene un voto independientemente de los derechos que genere, las editoriales no pueden ser miembros (sino sólo los autores), y se aceptan obras tanto con licencias libres como con todos los derechos reservados. Como vemos, ese modelo ya ha aparecido en Europa. Este año, además, se ha aprobado la Directiva europea 2014/26/UE, que aspira a otorgar a los socios una mayor libertad, permitiéndoles por ejemplo compaginar las licencias de las entidades con licencias individuales que deseen conceder en casos concretos. También pretende robustecer los mecanismos de control interno de las entidades, la participación en el ejercicio de derechos y en la toma de decisiones en relación con la recaudación y el reparto.

Es importante señalar que esta directiva también otorga vía libre a los llamados operadores de gestión independientes, como C3S. Se espera su transposición para primavera del 2016.

Entrevista a Ainara LeGardon por Rubén Caravaca en El Diario Vasco

Entrevista a Ainara LeGardon por Rubén Caravaca en El Diario Vasco

“La crisis agudiza el ingenio”, entrevista con Ainara LeGardon por Rubén Caravaca

Publicada el 19 de diciembre de 2014 en El Diario Vasco con motivo de su  actuación en Donosti.

Componiendo, produciendo, actuando, experimentando o reflexionando hasta convertirse en una de nuestras autoras más interesantes a nivel nacional y de más proyección internacional. Propuestas personales y otras compartidas como Archipiel (dúo de improvisación vocal), La Criatura (música experimental), el colectivo maDam, la orquesta de improvisación FOCO o componiendo para bandas sonoras.  Cinco discos editados: “In the mirror” (2003), “Each day a lie” (2005), “Forgive me if I don´t come home to sleep tonight” (2009), “We once wished” (2011) y “Every Minute” (2014). Esta noche presenta este último en el Centro Cultural Intxaurrondo acompañada de Héctor Bardisa (batería) y Rubén Martínez (bajo), temas nuevos que compaginarán con alguna lectura más actual de composiciones anteriores. Canciones abiertas a la improvisación que convierten cada actuación en un concierto particular, singular, único. Hablamos sobre todo ello y de paso aprovechamos para comentar su última reflexión  “Otro modelo es posible  que acaba de compartir en internet.

¿Cómo definirías a Ainara LeGardon?

Músico y activista del “hazlo tú mismo”.

¿Con cual de tu faceta artística te encuentras más a gusto?

Con cualquiera de ellas. Es muy distinto subirse al escenario con la guitarra que hacer una intervención sonora en una galería de arte, por ejemplo, pero ambas vertientes se contaminan y enriquecen una a la otra. También la faceta como docente alimenta al aspecto artístico.

Tu particular viaje ¿dónde quieres que te lleve?

No hay un destino fijado. Sólo espero que el tránsito sea interesante.

Sobria, intensa, emotiva, honesta…  definiciones que van más allá de la música y que te lleva, además de componer y actuar a reflexionar, sobre el papel de la cultura, los artistas, los gestores, las sociedades de gestión….

Esa investigación y ese acto de reflexión creo que es básico en un proceso artístico y, por tanto, vital. El cuestionamiento de las ideas, las razones y el modo de llevarlas a cabo, dota a nuestra obra, y nos dota a nosotros mismos en la actividad diaria, de una convicción y fuerza indispensable para seguir adelante. Además, en ocasiones, también inspira a otros, y eso es doblemente reconfortante.

Acabas de publicar una reflexión sobre nuestro ámbito musical “Otro modelo posible” ¿Qué te ha llevado a ello?

Es el resultado de la actualización y ampliación del proyecto final de un curso de Propiedad Intelectual. Creo que los autores y artistas necesitan tener una información básica acerca del marco legal y las opciones con las que cuentan a la hora de gestionar sus derechos y encaminar sus proyectos. Muchos toman decisiones clave en sin contar con datos suficientes para poder valorar las alternativas y las consecuencias de sus opciones. Es hora de que la información llegue a los verdaderos protagonistas. Creo que mi estudio puede arrojar algo de luz al asunto, y esa fue la mayor motivación para publicarlo.

¿La crisis económica-política facilita nuevas oportunidades?

Agudiza el ingenio, hace que broten ideas arriesgadas, que nos reinventemos, y eso siempre es positivo.

¿La música popular está aburguesada-acomodada?

La música jamás puede estar acomodada. Si lo está, es que no es música.

¿Se adapta a los cambios?

La música, sí. La industria, el modelo de negocio, las entidades de gestión y la ley, sin embargo, no parecen estar a la altura.

¿Los músicos deberían sindicarse?

Comparto con David García Aristegui y otros expertos en Propiedad Intelectual, que sería viable y necesaria la creación de una entidad a medio camino entre una entidad de gestión colectiva y un sindicato, que defendiera los derechos de los autores de la forma en la que éstos consideraran oportuno, de la que no pudieran ser socias las editoriales y que se nutriera en su mayor parte de las cuotas de los miembros. Afortunadamente parece que en Europa empiezan a surgir nuevas propuestas, como la alemana C3S, que bajo régimen de cooperativa, ha logrado echar a andar y prevé empezar a actuar como operador de gestión independiente el año que viene a nivel paneuropeo.

Egunon!

La mente preclara de David G. Aristegui contesta hoy a una completísima entrevista en El Diario: “Los derechos de autor se diseñaron para remunerar a los autores, no para especular con ellos”.

A veces me dan ganas de aplaudir hasta que me sangren las manos, y ésta es una de ellas.

Dedicadle el segundo café de hoy a este texto, por favor. Hasta el final, con vaselina o sin ella. Juntos estamos logrando cambiar algo. Gracias, David, por decir las cosas que hay que decir.

Suena “Nocturama” de Nick Cave and The Bad Seeds. Ya estoy en casa, pronto conoceréis en verso todas las aventuras que he vivido estos días. Subid el volumen y disfrutad.

“Hacen falta entes a caballo entre las entidades de gestión clásicas y los sindicatos tradicionales. Efectivamente, hay que crear nuevas instituciones o, si se quieren mantener las que hay ahora, cambiarlas de arriba a abajo. Por ejemplo, la SGAE debería dejar de ser un sindicato vertical como los del franquismo, donde coexistían patronos y trabajadores. De la SGAE deberían salir las editoriales, que tendrán intereses totalmente legítimos pero que, evidentemente, muchas veces van a chocar con los intereses de los autores.

Por otro lado, es imprescindible la formación a la gente que empieza su carrera artística sobre los contratos que se va a encontrar y las implicaciones que tienen en aspectos relacionados con la propiedad intelectual y ahí han hecho dejación de funciones tanto las entidades de gestión como los sindicatos. Que los sindicatos históricamente hayan rechazado en su seno a los autónomos ha sido un error tremendo que estamos pagando ahora. Los artistas han tenido un encaje imposible en los sindicatos por el tipo de actividad que han desarrollado. Esto hay que cambiarlo, hay que posibilitarles el aterrizaje. Y, en paralelo, crear un debate público sobre cómo remunerar adecuadamente a los creadores a través de unos derechos de autor razonados y razonables”.

Entrevista completa en: http://www.eldiario.es/cultura/libros/derechos-disenaron-remunerar-autores-especular_0_328617970.html

Portada del nuevo libro de David García Aristegui

Portada del nuevo libro de David García Aristegui


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