Tag: Donostia 2016

¿Cómo reproducir el sonido de las olas del mar con arena, el de las obras de reforma de una ciudad con un vibrador rozando una vasija de cristal llena de conchas? ¿Cómo suena un pedazo de árbol a miles de kilómetros de donde fue cortado por el aizkolari Patxi Larretxea? ¿Se escucharán aún los versos de su hijo Hasier? Se lo cuento a la cámara de Kris Cwik en este vídeo que recoge fragmentos de los ensayos y de la performance sonora “El deseo como cemento” en Wrocław (Polonia). Lo comparto hoy con vosotros mientras preparo la maleta para un nuevo viaje a esa increíble ciudad. Espero que os guste.

“El deseo como cemento”: Un collage sonoro formado por grabaciones de campo realizadas en Donostia y Wroclaw es manipulado en directo desde dos reproductores de casete, y filtrado por un eco de cinta analógico. El sonido natural de la voz se entremezcla con el de objetos y materiales que funcionan como aglomerantes, moldeándose y adhiriéndose a los sonidos de las ciudades para construir historias y dialogar en un idioma formado por palabras truncadas, de las que nos llevamos tan sólo una parte de su significado. De esta manera podemos seguir construyendo ficciones y rellenar con el cemento del deseo los huecos de nuestra vida que no acertamos a comprender.

“Desire as cement”: A sound collage formed by field recordings of Donostia and Wroclaw is manipulated live using two cassette players and filtered through an analogue tape echo machine. The natural sound of the voice becomes interwoven with the sound of objects and textures, acting as binding materials and molding around the sounds of the cities, adhering to them and building stories as a dialogue is struck with a language made up of shortened words, whose meaning we can only partly grasp. In this way, the cement that is desire helps us to continue building fictions and to fill in the holes that we don’t quite understand in our lives.

 

 

“Incluso desde aquí nuestra ciudad está siempre al alcance de la mano
si cierras el puño cabe en el bolsillo”

[Extracto del poema W mieście” (“En la ciudad”) de Marta Eloy Cichocka]. 

Foto de Rafa Rodrigo

Foto de Rafa Rodrigo

Al presionar el botón de grabación capturo pequeños pedazos de ciudad. Los voy guardando, del puño a la chaqueta, y dejo que ellos mismos se mezclen a su gusto con el vaivén de mis pasos. Aprehendo también los gestos, la belleza, las arrugas, la experiencia de cada una de las personas con las que me cruzo, y cuya respiración acaba en mi bolsillo. No entiendo todo lo que cuentan, pero me lo imagino. Es lo mismo que otros muchos han sentido ya.

Escucho la lluvia, que a veces escupe y moja de igual forma aquí que allá. Admiro la impresionante arquitectura de las grandes plazas, y también los pobres balcones de barrio, apuntalados, con esas cristaleras que un día brillaron. Me fijo en las trampas estéticas que esconde Wroclaw: ventanas falsas, pintadas en la fachada de los edificios, sólo para poder mantener la simetría en la composición. Pienso en el Horror vacui, la no aceptación del vacío.

Falsa ventana en la Plaza del Mercado de Wroclaw. Foto de Rafa Rodrigo

Falsa ventana en la Plaza del Mercado de Wroclaw. Foto de Rafa Rodrigo

A mí, en cambio, me produce cierto rechazo la saturación de músicas, melodías, cantos, sonidos, ruidos, voces y ecos que nos rodean de forma continua. En una ciudad apenas existen lapsos silenciosos. No nos libramos del rumor del tráfico ni siquiera en el interior de uno de los grandes parques urbanos, donde escuchar el batir de alas de un pájaro se convierte casi en un manjar poético que no se encuentra al alcance de cualquiera. Durante las horas diurnas, ni en Donostia ni en Wroclaw cesan los ruidos de las obras; muchas veces, tampoco de noche. Las ciudades se visten de gala, y nosotros sufrimos sus quejas cuando les apretamos demasiado el corsé o la corbata. Y mientras tanto, el mar y el río no dejan de moverse. ¿Qué habitará bajo los agujeros burbujeantes que quedan en la costa al retirarse las olas? ¿Y bajo la estela que dejan los patos al mover sus palmas en el agua? ¿Será ahí donde residen los huecos, el espacio, el tiempo, el descanso desde el que poder oxigenarnos?

En “El deseo como cemento” un collage sonoro formado por grabaciones de campo realizadas en Donostia y Wroclaw es manipulado en directo desde dos reproductores de casete, y filtrado por un eco de cinta analógico. El sonido natural de mi voz se entremezcla con el de objetos y materiales que funcionan como aglomerantes. Se moldean y adhirieren a los sonidos de las ciudades, aceptando y creando artificialmente momentos de silencio, pues sospecho que es entonces cuando la ciudad nos permite pensar en cuáles son nuestras necesidades, inventar aquellas historias que deseamos se conviertan en realidad, y, en definitiva, dialogar.

Dialogar entre nosotros y con ellas, en el idioma en el que hablan las ciudades y las historias: un lenguaje aunque a veces torpe, siempre acogedor; formado por palabras truncadas, de las que nos llevamos tan sólo una parte de su significado. De esta manera podemos seguir construyendo ficciones y rellenar con el cemento del deseo los huecos de nuestra vida que no acertamos a comprender.

 

Algunos elementos utilizados en “El deseo como cemento”:

Dispositivos y elementos utilizados en "El deseo como cemento". Foto de Ainara LeGardon

Dispositivos y elementos utilizados en “El deseo como cemento”. Foto de Ainara LeGardon

-Astilla de haya recogida en Garoa Kultur Lab (Donostia) el 27 de marzo del 2015: La poesía sonora de los golpes del hacha en la madera, esos cortes con los que el aizkolari Patxi Larretxea cantaba sobre el tronco mientras su hijo Hasier recitaba los versos de esa “Niebla fronteriza” a través de la que los vascos caminamos, intentando conjugar nuestras vidas entre tiempos verbales pasados y futuros: http://www.ainaralegardon.com/2015/06/la-poesia-de-la-vulnerabilidad/

-Sonido de mis manos pasando todas y cada una de las páginas del libro “Cartas a un joven poeta” de Rilke, en Garoa Kultur Lab (Donostia) el 9 de junio del 2015. Aprovecho mi amistad con Ines, la librera, para pedirle que baje el volumen de la música y así poder grabar tan sólo el sonido del papel, arropado por el ambiente creado por cuatro clientes.

-Arena recogida en la playa de Ondarreta (Donostia) el 9 de junio del 2015: http://www.ainaralegardon.com/2015/06/mis-pasos-en-busca-del-liquido/

Grabando Ondarreta. Foto de Rafa Rodrigo

Grabando Ondarreta. Foto de Rafa Rodrigo

-Conchas recogidas en la Zurriola (Donostia) el 12 de junio del 2015: Tesoros de playa, que quizás no sean los más bonitos, pero sí los que mejor suenan; los más ligeros y agudos, los más rugosos y versátiles, los que tienen agujeros para poder soplar a través de su cuerpo. Con cada ola, una joya más.

-Sonido de mis pasos caminando hacia la orilla de la playa de la Zurriola (Donostia) el 12 de junio del 2015, y cómo se esconden, poco a poco, bajo el rumor de las olas: http://www.ainaralegardon.com/2015/06/proyecto-wroclaw-donosti-9615/

-Sonido del tranvía 2496, línea 24 a Osobowice, grabado en Wroclaw el 21 de junio del 2015, la belleza y los gestos de la conductora, la historia de los cazadores y otros viajeros: http://www.ainaralegardon.com/2015/06/cuervos-lluvia-y-tranvias-wroclaw-210615/

La conductora del 2496. Foto de Ainara LeGardon

La conductora del 2496. Foto de Ainara LeGardon

-Sonido del mercado de La Bretxa (Donostia) el 12 de junio del 2015: los idiomas mezclados, la máquina que sierra el tuétano, el hacha que despedaza la carne, las cajas registradoras, las flores, la amabilidad.

-Sonido del mercado Hala Targowa (Wroclaw) el 20 de junio del 2015: los pájaros robando pienso, los teléfonos, los frutos rojos, las voces, las risas.

Mercado Hala Targowa. Foto de Rafa Rodrigo

Mercado Hala Targowa. Foto de Rafa Rodrigo

-Sonido del Parque de Cristina Enea (Donostia) el 12 de junio del 2015: perros jadeando, manojos de llaves meciéndose al cuello de los caminantes que silban para llamar la atención de sus mascotas, bicicletas.

-Sonido del río Odra a la altura de Paula Wlodkowica (Wroclaw) el 18 de junio del 2015: las palomas empapadas emprendiendo el vuelo, el puente de madera temblando al paso del tranvía.

Paloma antes del vuelo. Foto de Rafa Rodrigo

Paloma antes del vuelo. Foto de Rafa Rodrigo

El vuelo de la paloma. Foto de Rafa Rodrigo

El vuelo de la paloma. Foto de Rafa Rodrigo

-El mar entrando con fuerza bajo el puente del Kursaal (Donostia) el 9 de junio del 2015.

-Sonido de un parque a la orilla del río Odra (Wroclaw) el 20 de junio del 2015: niños jugando en los columpios, viento en los arbustos, mis pasos en la gravilla.

-Niños jugando al fútbol en la Plaza de Cataluña (Donostia), el 9 de junio del 2015: bajo el cartel que avisa “prohibido jugar al balón” éste rebota contra las paredes de la Parroquia de San Ignacio, en cuyo interior se está rezando el rosario.

"Debekatua baloiarekin jolastea". Foto de Rafa Rodrigo

“Debekatua baloiarekin jolastea”. Foto de Rafa Rodrigo

-Un rosario encontrado en una silla del Teatro To Tu (Wroclaw) el 30 de junio del 2015.

-Una grabadora de casete rota, comprada en la tienda de objetos de segunda mano “Gauza Onak” (Donostia) el 12 de junio del 2015 por un tercio del precio que pedían por ella. No funciona correctamente, pero realiza una lectura propia e interesante de aquello con lo que se encuentra.

-Una vasija de cristal y una grabadora de casete (también deteriorada) compradas en el mercadillo del domingo 28 de junio del 2015, tras la antigua estación de tren de Wroclaw.

-Sonido de muelles oxidados, de varios tamaños y formas, así como una pieza creada utilizando los artefactos con los que se realizaban los efectos especiales de las películas de los años 50 en Wroclaw Feature Film Studio (WFF Wroclaw), actualmente denominado CeTA- Centrum Technologii Audiowizualnych (Centro Tecnológico Audiovisual). Grabado el 26 de junio del 2015.

Amasando muelles. Foto de Rafa Rodrigo

Amasando muelles. Foto de Rafa Rodrigo

-Una circunferencia de papel fino, donde se escribían antes los patrones polares de los micrófonos, recogida en la antigua sala de efectos especiales del CeTA (Wroclaw) el 26 de junio del 2015.

-Semáforo en verde, con indicación sonora percutiva para invidentes que recuerda al sonido de la txalaparta, grabado en Wroclaw el 26 de junio del 2015.

El semáforo-txalaparta. Foto de Rafa Rodrigo

El semáforo-txalaparta. Foto de Rafa Rodrigo

-Palomas confiadas, cuervos esquivos, patos hambrientos a los que una niña alimenta con pedazos de pan duro. El vuelo de todos ellos. La lluvia.

Foto de Rafa Rodrigo

Niña dando de comer a patos y palomas. Foto de Rafa Rodrigo

Cuervos. Foto de Rafa Rodrigo

Cuervos. Foto de Rafa Rodrigo

Observando los cuervos, grabadora en la mochila. Foto de Rafa Rodrigo

Observando los cuervos, grabadora en la mochila. Foto de Rafa Rodrigo

-Tráfico, sirenas, gentío, cómo cambian las voces en los pasos subterráneos.

-Viento, al que he dejado que se recree con los micrófonos de la grabadora. En ocasiones, ni el mejor quitavientos puede silenciarlo.

Inspiración tomada de forma más o menos directa de Eneko Gil, Jaime de los Ríos, Antonio Onio, Braulio Bandeira, Hasier y Patxi Larretxea, Adam Zagajeswski, Marta Eloy Cichocka, Eugeniusz Get Stankiewicz, Bruno Schulz, Malgorzata Haduch, Maria Mavridou, Dariusz Jackowski, Álvaro Barriuso, Rafa Rodrigo,  un guía turístico llamado Simon, y las historias de destrucción y reconstrucción que han marcado a ambas ciudades.

Recomendaciones literarias de autores polacos. Foto de Ainara LeGardon

Recomendaciones literarias de autores polacos. Foto de Ainara LeGardon

“Zrób to Sam”- “Do It Yourself” de Eugeniusz Get Stankiewicz. Foto de Rafa Rodrigo

“Zrób to Sam”- “Do It Yourself” de Eugeniusz Get Stankiewicz. Foto de Rafa Rodrigo

Gracias a los equipos humanos de DSS2016, ESK Wroclaw 2016, Etxepare Euskal Institutua, CeTA- Centrum Technologii Audiowizualnych, Księgarnia Hiszpańska Wrocław, Garoa Kultur Lab, Kris Cwik, y a todas las personas de las que he podido capturar un gesto o con las que he compartido experiencias durante este proceso artístico.

 

Wroclaw, 26/06/15

 

Jaime de los Ríos: “En Wroclaw toda la red urbana de semáforos está diseñada por psicólogos para minimizar el estrés a los ciudadanos”.

Ainara LeGardon: “¿En serio?”

Jaime de los Ríos: “No, pero me lo imagino, y sería perfectamente posible”.

Así comenzamos este caluroso viernes, paseando hasta Impart, el lugar que acogerá al Festival BASK, en el que participaremos el próximo fin de semana.

Fantaseamos con relatos que poder contar a nuestra vuelta, ficciones posibles que sean capaces de hacer más agradable nuestras existencias y las de los que nos rodean. ¿Por qué no inventarnos toda una historia y crear así un lugar nuevo, y nuestro? Repertirla tantas veces, que se haga realidad. Jaime insiste en que la raíz de la palabra “verdad” en inglés (truth), viene de “confiar” (trust), y, de repente, se pone un semáforo en verde acompañado de unos ecos de txalapartas como indicación para los invidentes.

Está claro que este sistema de señales lo han diseñado para nuestro disfrute, así que me pongo a cazar el sonido de la percusión ancestral que sale del pequeño altavoz en lo alto del poste, mientras Jaime pone a funcionar su pieza “PKP” en Twitter.

Ainara LeGardon y Jaime de los Ríos, cada uno a lo suyo. Foto de Rafa Rodrigo

Ainara LeGardon y Jaime de los Ríos, cada uno a lo suyo. Foto de Rafa Rodrigo

Es impresionante cómo esa pequeña sonoridad lejana nos puede transportar al hogar de una manera tan directa. Todo cuadra. Al llegar a Impart cada uno de nosotros elige la localización más apropiada para mostrar su obra. Yo, acunada aún por los sonidos de la tierra y cómoda como en mi propia casa, decido montar una sala de estar en el vestíbulo principal del edificio desde la que poder cantar y contar narraciones tan reales como cada uno las sienta.

Probando cómo montar el salón de casa en el escenario. Foto de Jaime de los Ríos

Probando cómo montar el salón de casa en el escenario. Foto de Jaime de los Ríos

Varios días antes, Eneko Gil y yo trabajamos, en el contexto de un laboratorio de movimiento y performance, bajo la premisa “fake it till you make it”. Decidimos poner en práctica, pues, todo lo aprendido.

Eneko Gil y Ainara LeGardon, fingiendo hasta conseguirlo. Foto de Paula Victoria Photography

Eneko Gil y Ainara LeGardon, fingiendo hasta conseguirlo. Foto de Paula Victoria Photography

Aún nos queda media hora de paseo hasta el CeTA- Centrum Technologii Audiowizualnych (Centro Tecnológico Audiovisual). Lo que dentro de sus muros descubro, no hubiera podido imaginarlo ni en mis sueños más enrevesados y surrealistas. Sin duda todo ello merece una entrada independiente en esta bitácora.

(Continuará).

Wroclaw, 25/06/15

Conviviendo con Jaime de los Ríos y Eneko Gil, se han producido situaciones tremendamente divertidas, inspiradoras y reflexivas. Tanto es así, que hace unos días decidí integrar, de alguna manera que aún no tengo clara, sus proyectos artísticos en el mío.

Eneko baila, se mueve, sonríe y piensa como mantequilla. Ha inspirado su solo de danza en los cuentos “Las tiendas de canela fina” de Bruno Schulz, cuya escritura dicen que es como un “carrusel desorientador”. Le pido que me preste el libro durante unos días, para comprobar si yo también soy capaz de inhalar su esencia. Mientras tanto, tengo la osadía de inscribirme en un laboratorio de movimiento y performance para bailarines, al que acudo con Eneko. Le observo y envidio el poder y el control que ejerce sobre su cuerpo. A mí me sangran hoy las rodillas, y apenas puedo gestionar este sonido de la vulnerabilidad que ahora escucho, el del ridículo, el de la vergüenza, el de la fragilidad. Sin duda, me he aturdido en este tiovivo.

Intento olvidar el dolor físico y el proveniente del orgullo quebrado, y me pongo a leer a Schulz. En sus palabras encuentro sonidos oníricos con los que consigo quedarme adormilada:

“Las hierbas, los cardos, las ortigas y bodiak arden crepitando en el fuego del mediodía. La amodorrada siesta del jardín zumba con el estrépito de las moscas. Rastrojos dorados aúllan al sol como una nube de langostas, los grillos se desgañitan en la lluvia rutilante del fuego, las vainas colmadas de granos estallan en silencio expeliendo su fruto como saltamontes.”

(Extracto del cuento “Agosto” de Bruno Schulz, incluido en “Las tiendas de canela fina”).

Cuanto más rápido camino, más me duele, así que decido ir lenta. En todos los sentidos.

Jaime es un entusiasta, ávido de compartir experiencias y conocimiento, de dudar; De realizar un cuestionamiento colectivo tanto de nuestras acciones como de las reacciones que provocamos en nuestro entorno, y llegar a conclusiones cuasi-mágicas.

Iniciando juegos, poniendo a prueba nuestras intuiciones. Así pasamos estas jornadas.

Jaime trabaja en su proyecto tomando como base un listado de palabras primordiales, en polaco y euskera, que seguramente ya fueran empleadas por nuestros ancestros para referirse a lo más básico y esencial en su existencia. Mi idea es tomar varias de ellas y trabajarlas, amasarlas, desmembrarlas y dotarlas de una nueva vida en forma de poesía fonética que acompañe al collage realizado con los sonidos de Donostia y Wroclaw.

En mi opinión, vulnerabilidad es uno de esos términos elementales que deben existir desde que somos lo que somos y miramos de frente a nuestros retos (ya sean los bisontes que Jaime ha incluido en su lista, o los desafíos que encaramos al desear crecer como personas, en cualquier ámbito).

Poesía. ¿Por qué no incluirla también en esa relación de vocablos primordiales? He traído un trozo de ella en la maleta, en forma de astilla de haya recogida en Donosti. La poesía sonora de los golpes del hacha en la madera, esos cortes con los que el aizkolari Patxi Larretxea cantaba sobre el tronco mientras su hijo Hasier recitaba los versos de esa “Niebla fronteriza” a través de la que los vascos caminamos, intentando conjugar nuestras vidas entre tiempos verbales pasados y futuros.

Precisamente Hasier Larretxea me recomienda la obra de varios autores polacos, destacando a Adam Zagajewski. Encuentro en la librería Księgarnia Hiszpańska Wrocław el último ejemplar en castellano de “En la belleza ajena”, y, entre sus páginas, un párrafo que nos describe como vocales y consonantes, como esa materia prima de los fonemas, de las acciones, de la vida.

“Personas-vocales y personas-consonantes. Vocales son aquellas que gustan de hablar, de reírse –y al reír, echan la cabeza hacia atrás con energía-, aquellas que nacieron para la expresión. Las personas-consonantes callan generalmente, en sociedad pasan por aburridas, se duermen en el tren. Mas sin ellas no existiría la humanidad; las lenguas se las arreglan mejor sin vocales que sin el tieso y pesado brocado de las consonantes”.

(Extracto de “En la belleza ajena” de Adam Zagajewski).

Salgo a dar otro paseo, a explorar e intuir cómo suenan esas historias y relatos que todos llevamos en la mirada, incluso aquellos que cierran los ojos y se quedan dormidos en el tranvía, o aquellos cuyo pulso va tan rápido que sus figuras acaban por desdibujarse.

 

Foto de Rafa Rodrigo

Foto de Rafa Rodrigo

Recomendaciones literarias de autores polacos

Recomendaciones literarias de autores polacos. Foto de Ainara LeGardon

Proyecto Wroclaw. Donosti, 12/06/15. 10:07 am

Mis pasos en busca del líquido

Mis pasos en busca del líquido

 

En la cafetería del hospital ofrecen desayunos gratis a todos aquellos que hayan madrugado para hacerse un análisis de sangre. Es hora punta. Los enfermos en ayunas son como hienas; su mordedura, dicen que la más fuerte de entre los mamíferos.

Así que me retiro de la barra. Espero paciente escuchando y grabando el maravilloso baile de tazas y conversaciones, el tintineo de platos, vasos de agua y la amortiguación sonora que brindan los cruasanes.

Cuando inicié este proyecto, lo primero en lo que pensé al buscar puntos de unión entre Donosti y Wroclaw fue el líquido: El mar Cantábrico y el río Óder custodiando cada una de las ciudades.

A mediodía grabo mi propio paseo desde el Kursaal hasta la misma orilla de la playa de la Zurriola. Aminoro la velocidad y me recreo en el sonido de mis pasos sobre la arena, y cómo se esconden, poco a poco, bajo el rumor de las olas.

Oigo un precioso susurro que parece la rotura de diminutos cristales en la lejanía, o quizás estrellas chocando sus puntas en el fondo del mar, o destellos de las miradas de los enamorados que caminan junto a su perro, o el pudor de alguna anciana al contemplar al hombre desnudo que se sienta en el espigón. No entiendo cómo pueden sonar tan lejos y tan cerca, a la altura de mi mano, siempre al elevar mi pie izquierdo, y pienso que quizás sea posible que se me esté quebrando el tobillo pisada a pisada. Pasa un rato hasta que descubro que se trata de la sigilosa danza de las llaves de casa en el bolsillo del chubasquero.

Esta es la resonancia de mis pasos en busca del líquido, el mismo que también llevo en mis tendones. La banda sonora la prepararé dentro de unos días, cuando sea capaz de sacar el Cantábrico de debajo de mi piel y dejarlo en Polonia.

Pasos capturados

Pasos capturados

 

Proyecto Wroclaw. Donosti, 9/6/15. 7:10 am

Ojalá pudiera mover los dedos, los brazos, sacar la grabadora y registrar la pieza sonora que me dedica la máquina de resonancias magnéticas de la Poliklinika Gipuzkoa sin que se nos trague de un bocado. Veinticinco minutos de pensamiento en los que las palabras “Esplendor Geométrico” me vienen a la mente por segunda vez en menos de media hora. El logotipo circular de “General Electric” se instala sobre mi cabeza, como un halo. Y tan sólo puedo retener esos sonidos ahí, precisamente, en los dominios de esa aureola.

Acaba de amanecer y fuera del hospital los rayos de sol dibujan un trapecio naranja en un hueco que deja el cielo gris y encapotado de Donosti. Esplendor geométrico.

A las nueve ya estoy en la arena.

Lo más curioso de esta mañana es que, me sitúe donde me sitúe en la playa de Ondarreta, siempre llega el ruido de unas obras: una radial cortando mármol a la derecha, los golpes de un hombre cuasi-maniquí subido a un andamio a la izquierda. Creo que es tan sólo su mirada la que produce los impactos contra la pared.

Supongo que es así como suena la orilla en estos días: con algo de tráfico bordeándola, resonancias que no encajan con el paisaje, y el rumor de la valentía de los ancianos bañistas habituales.

Egunon!

Estos días leo “Madrid Tucson” de Miriam Checa, una vasca que, como yo, pasó en Madrid varios años y relata en esta novela su relación con la ciudad.

“En Madrid hacen falta muchas noches sin dormir, un par de veranos abrasadores, otro par de inviernos polares y al menos un corazón hecho pedazos en cualquiera de sus esquinas. Si en ese momento no sales corriendo ya estás preparado para hacerte con un hueco en este lugar”. Yo pasé muchos más de dos veranos, y al final salí corriendo. Pero desde el domingo algo me ha reconciliado con Madrid. Enhorabuena a los que os quedasteis allí. Me alegro mucho por vosotros y ahora os siento un poco más cerca.

Reconozco en las palabras de Miriam muchos de los pensamientos y sensaciones que alguna vez he experimentado. Hoy rescato uno de ellos, el que tiene la protagonista cuando escucha los sonidos de un bar mezclándose con una canción que sale de la jukebox, provocando una versión diferente de ésta:

“Me gustaría llevar una grabadora encima para registrarlo. No sé muy bien qué haría después con estos sonidos, nunca he sabido si los sucesos inesperados sólo hay que disfrutarlos”.

Ayer se anunció la resolución de la convocatoria de residencias artísticas en Polonia que convoca Donostia 2016. En junio me iré a Wroclaw con varias grabadoras y con ganas de disfrutar de sucesos inesperados, para plasmarlos después en una pieza que arrancará en una antigua estación de tranvía.

El viaje continúa. Que paséis un feliz día.

Imagen de la noticia en Deia

Imagen de la noticia en Deia

http://www.deia.com/2015/05/27/ocio-y-cultura/cultura/todo-lo-necesario-para-el-exito-de-2016-donostia-y-wroclaw-mas-cerca-todavia

 

 

 

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